El 78% de españoles estaría dispuesto a probar vino sin alcohol, principalmente, por salud
Titulado ‘Estudio sobre el mercado del vino desalcoholizado en España: tendencias de salud, demografía y el papel de las nuevas preferencias de los consumidores’, el trabajo analiza con metodología científica la percepción y el potencial de estos productos tanto desde el punto de vista del consumidor como del productor. La investigación se basa en una encuesta dual realizada en diciembre de 2024 a través de la plataforma Sobrelias.com, con una muestra de 602 participantes (387 consumidores y 215 productores).
Los resultados apuntan a un cambio de paradigma en curso. Más del 78% de los consumidores consultados estaría dispuesto a probar vino sin alcohol, siendo la salud el principal motivo de interés. “Con la nueva normativa europea que permite etiquetar como vino a los productos desalcoholizados, se abren nuevas oportunidades de mercado”, señala Rosana Fuentes. La investigadora habla de una “revolución silenciosa” que ya se manifiesta en numerosos mercados internacionales impulsados por hábitos de vida más saludables y preferencias de consumo con menor contenido alcohólico.
Lejos de interpretarse como una amenaza a la tradición vinícola, los autores del estudio defienden que estos nuevos productos pueden actuar como palanca de conexión con segmentos de público que hasta ahora se mantenían al margen del vino convencional. “El mundo está cambiando y el vino no puede quedarse atrás”, apunta Fuentes.
El análisis demográfico del estudio destaca especialmente el interés entre los consumidores jóvenes. El 87,5% de los encuestados de entre 18 y 35 años —principalmente millennials y miembros de la Generación Z— mostró predisposición a probar este tipo de productos. Este grupo, según los autores, “bebe menos, pero elige mejor: busca salud, sostenibilidad y autenticidad”. Asimismo, las mujeres se consolidan como uno de los colectivos más receptivos al vino desalcoholizado. Un 84% expresó interés en probarlo y un 74% afirmó estar dispuesto a incorporarlo a sus hábitos de consumo.
Desde el lado de la oferta, los productores también muestran un creciente interés en explorar esta categoría, conscientes de la evolución del mercado y de los nuevos perfiles de consumo. “Los vinos sin alcohol no son una moda pasajera, sino una vía legítima de innovación y diversificación para un sector que necesita adaptarse a un entorno cambiante”, concluye Fuentes.
España, pese a ser una de las grandes potencias vitivinícolas del mundo, con un 60% de su producción destinada a la exportación, enfrenta un descenso continuado del consumo interno. En este contexto, el estudio de la ULE representa un punto de partida relevante para reflexionar sobre el futuro del sector y las vías para reconectar con el consumidor actual.






