Un estudio asocia el consumo moderado de vino en la Dieta Mediterránea con menor riesgo cardiovascular y mortalidad
Un estudio publicado en European Heart Journal concluye que la adherencia a la Dieta Mediterránea que incluye un consumo moderado de vino se relaciona con una reducción del riesgo cardiovascular de hasta el 45% y una menor mortalidad total del 33%, según el análisis combinado de más de 30.000 participantes seguidos durante un máximo de 22 años.
La revista científica European Heart Journal ha publicado una investigación que analiza la relación entre consumo moderado de vino, adherencia a la Dieta Mediterránea y riesgo cardiovascular. El trabajo ha evaluado a 30.580 participantes de dos grandes cohortes españolas —el ensayo PREDIMED y el proyecto SUN— con periodos de seguimiento de hasta 22 años.
Los resultados indican que una mayor adherencia al patrón mediterráneo se asocia con un menor riesgo cardiovascular y una menor mortalidad total, y que estas asociaciones fueron más pronunciadas cuando el índice dietético incluía el consumo moderado de vino.
En concreto, en el ensayo PREDIMED, que incluyó 7.447 personas con alto riesgo cardiovascular, los participantes con buena adherencia a la Dieta Mediterránea que incluía hasta una copa de vino al día presentaron un 45% menos de riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con quienes mostraban baja adherencia.
Asimismo, la combinación de Dieta Mediterránea y consumo moderado de vino se asoció con una reducción del 33% en la mortalidad por todas las causas.
La cohorte SUN, con 23.133 participantes más jóvenes seguidos durante 22 años, corroboró estos hallazgos. Al combinar los datos de ambas investigaciones, los autores observaron una asociación estadísticamente significativa entre el consumo moderado de vino dentro del patrón mediterráneo y una menor mortalidad total.
El estudio integra datos de un ensayo clínico aleatorizado y de una cohorte prospectiva de larga duración, lo que refuerza la solidez de los resultados y permite analizar el papel específico del vino dentro de la Dieta Mediterránea, un aspecto menos abordado en investigaciones previas.
Los autores subrayan que los efectos favorables no se observaron en consumos elevados —a partir de tres copas diarias— y que algunos análisis diseñados para minimizar sesgos no alcanzaron significación estadística.
Asimismo, remarcan que el estudio no promueve el inicio del consumo de vino en personas abstemias, sino que documenta asociaciones observadas en el contexto de un patrón alimentario saludable y un estilo de vida equilibrado.








