En Mallorca lo tienen claro: el cambio climático y el relevo generacional son los grandes retos del sector vitivinícola
La adaptación al cambio climático y el relevo generacional se han consolidado como dos de los principales desafíos para el futuro del sector vitivinícola. Así se puso de manifiesto en el encuentro organizado por Vi de la Terra Mallorca con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el que profesionales del mundo del vino analizaron los retos actuales de la viticultura y compartieron experiencias para garantizar la sostenibilidad del sector.
La adaptación climática, prioridad para el viñedo
Las participantes en la cuarta edición del encuentro, celebrada en la bodega Can Axartell, coincidieron en señalar la adaptación al cambio climático como una prioridad para la viticultura en los próximos años.
Entre los proyectos que despertaron mayor interés figuran las iniciativas destinadas a adaptar el cultivo del viñedo a nuevas condiciones climáticas, caracterizadas por temperaturas más elevadas, episodios de calor extremo y una mayor irregularidad en las precipitaciones.
En este contexto, la directora de Agrobank en la zona del Raiguer, Marian Serrano, destacó el creciente protagonismo de las mujeres en el sector agroalimentario y señaló que en 2025 la entidad movilizó 35.500 millones de euros en financiación para el sector, al tiempo que subrayó que “el 40% de las empresas emergentes están dirigidas por mujeres”.
Experiencias de viticultura en territorios insulares
Durante el encuentro también se presentaron experiencias de otras regiones vitivinícolas que afrontan retos similares. La secretaria técnica del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Lanzarote, Nereida Pérez, explicó las particularidades de la viticultura en la isla, donde el 60% de los viticultores cultiva menos de una hectárea de viñedo.
La denominación cuenta con 1.897 hectáreas de viñedo repartidas en 7.900 pequeñas parcelas, gestionadas por 1.857 viticultores, de los que 723 son mujeres.
La viticultura en Lanzarote se caracteriza por su sistema tradicional de cultivo en hoyos excavados en suelo volcánico, una técnica que protege las vides del viento y permite aprovechar la humedad del terreno.
Según explicó Pérez, no compiten “en cantidad”, sino por “aumentar nuestra presencia en la restauración de alto nivel y promover actividades como el enoturismo". Así, afirmó que desde Lanzarote apuestan por “la diferenciación, la autenticidad y la sostenibilidad".
El relevo generacional, otro desafío estructural
Junto al cambio climático, el relevo generacional se perfila como uno de los principales desafíos del sector vitivinícola. En el caso de Lanzarote, más del 60% de los viticultores supera los 70 años, mientras que solo el 15% tiene entre 30 y 50 años. A pesar de ello, las iniciativas dirigidas a atraer a nuevos profesionales comienzan a dar resultados, con un interés creciente por parte de jóvenes viticultores.
También participó en el encuentro Elisa Ludeña, directora y enóloga de la bodega El Grifo, una de las más antiguas de España, con más de 200 años de historia.
Ludeña explicó que el aumento de las temperaturas y las olas de calor obligan a replantear los calendarios de trabajo en el viñedo. En este sentido, destacó proyectos como la vendimia de invierno, que adelanta tanto la poda como la recogida de la uva para adaptarse a las nuevas condiciones.
Innovación y nuevos proyectos en las zonas vitivinícolas
El encuentro también sirvió para analizar iniciativas destinadas a dinamizar la actividad vitivinícola en otras regiones. Desde el Bages, en la Cataluña interior, se dio voz a Anna Berenguer, viticultora de la Bodega Cooperativa de Artés: “En el Bages la cultura del vino se remonta a los romanos y llegó a haber 28.000 hectáreas de viñedo, aunque actualmente se conservan solo 500 hectáreas, 17 bodegas y 90 viticultores inscritos en una DO que se creó en 1995”, explicó.
Orgullosos de su patrimonio vitivinícola, que suma casi 8.000 cabañas de vid inventariadas, conservan variedades propias como el Picapoll, y afrontan la falta de relevo generacional con proyectos como el vivero de bodegas, impulsado desde la Bodega Cooperativa de Artés: “Hay gente que tiene viñedo que ha heredado de sus abuelos y que no sabe qué hacer con ellos. Trabajamos con esta gente para que a través nuestro puedan elaborar su propio vino y así hemos sacado ya 10 nuevos microvinos”, detalló.








