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La bodega ha invertido 9,5 millones en la obra, reafirmando su apuesta por la innovación

Bodegas La Horra abre las puertas de su nueva bodega, en armonía con la sostenibilidad y el paisaje de la Ribera burgalesa

Redacción Interempresas01/07/2025

Una de los nombres más relevantes de la Ribera del Duero, Bodegas La Horra, ha inaugurado sus nuevas instalaciones, diseñadas por la arquitecta Carme Pinós, Premio Nacional de Arquitectura. El proyecto apuesta por la sostenibilidad, la integración en el paisaje y la reinterpretación de la arquitectura tradicional de la zona. Para ello, su diseño combina eficiencia energética, aprovechamiento de la gravedad y un profundo respeto por el entorno.

La nueva bodega supone la consolidación del proyecto de Bodegas La Horra, que empezó su andadura en 2009. En una primera fase, se levantó la nave de elaboración para vinificar las primeras añadas de Corimbo y Corimbo I. En la segunda, finalizada en 2015, se construyó la zona de crianza y el botellero. En 2023, se inició la tercera fase, junto con el Estudio Carme Pinós.

En la inauguración estuvieron presentes Mario Rotllant, presidente de Grupo Roda; Agustín Santolaya, director general de Grupo Roda; Pedro y Pablo Balbás, socios y viticultores de La Horra y Roa de Duero; Carme Pinós, arquitecta, y Eduardo Orozco, socio de Vértice21 y Sergio Rello, director general de la constructora Inexo, que han colaborado con el Estudio Carme Pinós en el desarrollo del proyecto.

En el acto, Mario Rotllant señaló: “Tras 16 años desde que iniciáramos nuestra andadura en Ribera de Duero, encontrando una zona vitivinícola inigualable para la elaboración de tempranillo, hoy damos un gran paso al inaugurar la bodega definitiva, sostenible y de alta eficiencia energética y que nuestro equipo, junto a Carme Pinós y su estudio, han desarrollado a la perfección. La nueva bodega refuerza nuestra presencia en Ribera del Duero, con la que esperamos, además, contribuir al desarrollo económico en la zona”.

Agustín Santolaya, director general de Grupo Roda, declaró: “Corimbo y Corimbo I recogen cada detalle de este magnífico entorno, un paisaje formado por lomas de suelos pobres y calizos, coronadas por pinares y llenas de plantas aromáticas. Expresan una nueva visión de la Ribera burgalesa en la que la elegancia y la frescura toman el papel protagonista”. Y continuó: “Carme Pinós captó de inmediato nuestra filosofía y ha diseñado una bodega que permite extraer cada matiz de este territorio con delicadeza: utilizando la gravedad, la temperatura natural del subsuelo y el movimiento del aire a través de zarceras que recuerdan a las antiguas bodegas de los pueblos de la zona. Todo esto, con una belleza increíble, en un conjunto arquitectónico que a veces parece que no existe y otras deja una impronta imposible de olvidar”.

La nueva bodega se erige como un símbolo del compromiso de Bodegas La Horra con el territorio y la excelencia
La nueva bodega se erige como un símbolo del compromiso de Bodegas La Horra con el territorio y la excelencia.

Por su parte, la arquitecta y premio Nacional de Arquitectura 2021, Carme Pinós, explicó que “el encargo de la bodega, que es la primera que proyecto, fue un reto maravilloso: crear un edificio dentro de un paisaje. Mi idea es que la arquitectura forme parte del entorno sin imponerse, casi en simbiosis con la tierra. Me he inspirado en la historia de la construcción de las bodegas en esa zona y gracias a eso he llegado a hacer un proyecto coherente con la identidad del lugar”.

Grupo Roda, fundadores de Bodegas Roda, la bodega del Barrio de la Estación de Haro (DOCa Rioja), tras una exhaustiva búsqueda del mejor territorio para la uva tempranillo, apostó por la zona y el territorio de la Ribera del Duero. Así, encontró en los viñedos de La Horra (Burgos) el lugar perfecto para realizar su proyecto.

La arquitecta Carme PInós y Mario Rotllant, presidente de Grupo Roda
La arquitecta Carme PInós y Mario Rotllant, presidente de Grupo Roda.

En su nueva bodega, Bodegas La Horra plasma toda su filosofía de preservación y respeto absoluto de la tierra. Una bodega en la que la sostenibilidad se transmite de principio al fin, desde un viñedo que apuesta por la biodiversidad y el mínimo intervencionismo, hasta un proyecto arquitectónico en armonía con el paisaje de su bodega. Todo el proceso de elaboración está pensado desde la búsqueda de la excelencia.

La finca, que ocupa 25 hectáreas entre viñedos y bosque de pinos, se ubica en la Ribera del Duero burgalesa, en el término municipal de La Horra, en el paraje de La Horca, al norte del camino de Anguix.

La nueva bodega se ha construido al borde de un pinar, en la parte norte de la finca y ocupa 4.700 m2, que se destinan a la elaboración, la crianza en barrica y al botellero, así como a una zona de exposición y venta directa. Las naves existentes anteriormente sirven ahora como centro logístico y área de expedición.

El diseño arquitectónico combina eficiencia energética, gravedad natural y armonía con el paisaje
El diseño arquitectónico combina eficiencia energética, gravedad natural y armonía con el paisaje.

Sobre la arquitectura de la bodega

La nueva bodega de Bodegas La Horra simboliza su compromiso con el paisaje, la sostenibilidad y la excelencia. Se trata del primer proyecto dedicado a la elaboración del vino realizado por Carme Pinós. Inspirada en las bodegas subterráneas tradicionales de la comarca, ha diseñado una pieza arquitectónica contemporánea, semienterrada en una oquedad excavada en la ladera sur de la finca, lo que permite aprovechar la geotermia natural y minimizar el impacto visual.

Carme PInós, Inexo, Vértice 21 Ingeniería y equipo Bodegas La Horra
Carme PInós, Inexo, Vértice 21 Ingeniería y equipo Bodegas La Horra.

Pinós ha emprendido este encargo como una oportunidad para sintetizar su forma de entender la arquitectura, basada en la claridad estructural, sensibilidad hacia el lugar y austeridad formal. “Desde el inicio, Mario Rotllant propuso que el nuevo proyecto formara parte del paisaje en armonía con el territorio, situándolo en la loma más alta, donde se encuentra una encina centenaria”, afirmó Carme Pinós. De esta forma, recurriendo al esquema de bodega subterránea tradicional de la Ribera del Duero, la arquitecta ha logrado una reinterpretación desde una mirada contemporánea.

La bodega se organiza en tres niveles conectados por rampas y escaleras, ocupando una superficie de 4.700 metros cuadrados destinados a la elaboración, crianza y embotellado. Su funcionamiento responde a un sistema por gravedad y a una ventilación pasiva mediante zarceras, sin maquinaria ni vibraciones, lo que garantiza condiciones óptimas para el vino y refuerza el compromiso ecológico del proyecto.

El edificio se cubre con una gigantesca teja de hormigón visto, inspirada, según la propia Pinós, en la imagen de una cuchara monumental con la que vaciar la tierra –que ha sido necesaria retirar– para poder asentar la bodega. La superficie de esta gran losa invertida, que sigue las curvas de nivel, se convertirá en un jardín espontáneo de flora autóctona que, junto con los muros exteriores de gaviones, simboliza uno de los elementos clave del proyecto: su integración en el paisaje.

El acceso se sitúa junto a una pequeña casa de adobe y una encina centenaria, dos emblemas de la finca que se han conservado intactos. Desde aquí, el visitante inicia un recorrido que se extiende por toda la bodega, descendiendo por rampas hasta las salas de fermentación y crianza, en un itinerario fluido que recorre cada etapa del proceso de elaboración del vino. Entre las estancias destaca la sala de barricas, de doble altura y cuidada acústica, que evoca la solemnidad de una nave catedralicia.

La nueva bodega está comprometida con la sostenibilidad y el paisaje de la Ribera burgalesa
La nueva bodega está comprometida con la sostenibilidad y el paisaje de la Ribera burgalesa.

En la parte superior se extiende una galería principal, abierta y acristalada. Está delimitada por una fachada de adobes macizos y paneles Viroc en tono tinto. Se trata de un espacio polivalente que actúa como antesala a los espacios soterrados, que acoge una zona de exposición y venta directa.

En el proyecto han participado la empresa de ingeniería especializada en la industria enológica y agroalimentaria Vértice21 Ingeniería, situada en Valladolid, y la constructora Inexo, compañía vallisoletana especializada en obras de gran dificultad, orientada hacia los sectores logístico, industrial y agroalimentario.

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