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Cambian las tendencias de nuestros dos principales mercados: se deja de caer en el mercado interior y ya no exportamos tantos litros

El vino en España: más consumo y exportaciones, pero menos producción

El mundo del vino, y dentro de él España como uno de sus más importantes protagonistas, tiene la sensación de escasez de producto. Producciones cortas en los principales productores mundiales de forma coincidente llevan a que, pese a tener existencias todavía comparativamente no muy bajas, el comercio mundial se modere en litros y los vinos se encarezcan de forma generalizada.

A la espera de ver cómo evoluciona la cosecha 2018 en el hemisferio sur, la gran duda es cómo pueden reaccionar los mercados a ese relativo encarecimiento. Entre los efectos, el positivo puede ser avanzar en el camino del reposicionamiento de nuestros vinos en segmentos más elevados de precio e imagen; entre los negativos, el estrechamiento de márgenes y la posible pérdida de consumo y clientes.

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Producciones más ajustadas

La cosecha del 2016 fue algo superior a la estimada inicialmente y, pese a las variaciones en las cifras finales quedó estimada en unos 43,22 millones de hectolitros. Si a ello le sumamos las existencias iniciales en julio del 2016, el reto del año –sumados los apenas 50 millones de litros de importaciones– consistía en vender algo más de 76,6 millones de hectolitros. Como se viene observando en las últimas campañas, esta diferencia entre la disponibilidad de vino y mosto y los usos de mercado que les demos posteriormente tienen un efecto muy importante sobre la evolución de los precios medios, tanto en origen como en destino, así como sobre la marcha económica de todos los operadores de la cadena de producción y, finalmente, la imagen de los vinos españoles en el mundo.

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Balance vitivinícola español 2016-17.

Ventas

La campaña 2016-17 se desarrolló con ventas –usos– totales algo inferiores a la disponibilidad, por lo que las existencias a 31 de julio del 17 fueron ligeramente superiores a las iniciales; quedó vino. Y esas existencias ligeramente superiores a las del año anterior y sobre la media de los últimos años, son las que permitieron afrontar en relativas mejores condiciones la escasa cosecha que se avecinaba –y se llegó a producir– en 2017.

Distintas fuentes de datos, así como las opiniones de los operadores, indican que el consumo nacional de vino viene recuperándose en los últimos años. Tras unos años –desde 2011 y 2012– de estabilidad poco por debajo de los 10 millones de hectolitros, la estimación para la campaña 2016-17 es que haya podido superar los 10,6 millones. Estimación, de nuevo, para la que faltan muchos datos, pero que debe contemplar todos los canales por los que realmente se hace llegar el vino a los españoles y a los turistas que nos visitan y lo consumen también en nuestro país. Desde el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) y en consonancia con las principales empresas de análisis del mercado establecidas en España, se plantea la existencia de tres grandes canales de distribución del vino:

  • El consumo en hogares por compras a través del canal de alimentación.
  • El consumo en hostelería tradicional.
  • Un tercer canal donde se incluirían tanto la restauración no permanente, como las ventas en tienda especializada, el catering en establecimientos no permanentes, la venta por internet y otras formas de venta directa en bodega y autoconsumos.

En líneas generales, la estimación apunta hacia una estabilidad o ligero descenso del consumo en hogares, sobradamente compensada por el crecimiento en hostelería y posiblemente también crecimiento relevante en el tercer canal. Respecto a sus volúmenes globales:

  • Los datos del MAPA del panel de alimentación apuntaban en 2016 a un consumo de vino en los hogares españoles de 379,67 millones de litros por importe de 1.026,11 millones de euros y un consumo per cápita de 8,65 litros.
  • Los datos también del MAPA pero del informe específico sobre “consumo total de bebidas frías” daban para el mismo 2016 un consumo de vinos (incluyendo espumosos) de 124,6 millones de litros, por importe de 1.322,67 millones de euros y consumo per cápita en este canal de 3,86 litros.
  • La suma de ambos canales arroja un total de 504,27 millones de litros que, sin embargo, está muy lejos del consumo estimado por el propio MAPA en su balance vitivinícola (así como de la más reciente estimación de salidas menos entradas de vinos nacionales en las bodegas españolas) de posible consumo total de vino en España algo superior a los 1.000 millones de litros.
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Consumo en hogares. (TAM nov. 2017 – valor).

La estimación del OeMv es que, así como las cifras de ventas en el canal de alimentación pueden ser muy próximas a la realidad, las del canal Horeca están claramente infradimensionadas y ese tercer canal existe, pero no representa tanto como la mitad del consumo nacional.

De los diversos canales, el primero es el mejor analizado y para el que, gracias al panel de alimentación del MAPA, disponemos de datos más exactos y continuados. En los hogares españoles se estima que se consumieron en España en la campaña 2016-17, 376,7 millones de litros, cayendo ligeramente con respecto a cómo cerraron el año2016 y cayendo algo más hacia los últimos datos disponibles para el 2017 (TAM nov) a los 372,9 millones. Con una cantidad de casi 76 millones de litros de otras bebidas con vino, el total de vinos + bebidas con vino se situaría en 2017 en los 448,79 millones de litros, con caída del 1% respecto a igual periodo del año anterior. En términos de valor, el consumo de vino en los hogares españoles supone un gasto de 1.014,8 millones de euros, que llegan a los 1.126 millones si se les suman las bebidas con vino. La relación entre valor y volumen da como resultado una estimación del precio medio del vino en alimentación de 2,72 €/l, que disminuye a los 2,51 €/l si incluimos las bebidas con vino.

Por tipo de producto, el vino espumoso con DOP es el que presenta este pasado año mejor evolución con crecimiento del 4,6% en volumen hasta los 27,9 millones de litros y del 1,2% en valor hasta facturar 141,4 millones de euros, a un precio medio que sin embargo disminuye un 3,3% hasta situarse en 5,08 €/l. Por su parte, los vinos con DOP no espumosos se mantienen estables en volumen, pero se encarecen y pasan a facturar un 3,1% más que el año anterior hasta situarse en 193,6 millones de litros por importe de 565,7 millones de euros, a un precio medio de 4,05 €/l. En negativo, caen las ventas de vinos sin DOP un 3,7% en volumen y 2,1% en valor y más aún las de otros vinos, donde se incluyen los vinos de la tierra (IGP), los de aguja y los vinos generosos.

Y si las ventas en mercado nacional parece que se estabilizan en hogares podemos prever que aumentan en otros canales (donde ya Nielsen arrojaba para 2016 un crecimiento superior al 10% en hostelería, que estimamos será algo inferior en 2017). Con estas estimaciones y aun no disponiendo de datos precisos por el momento, desde el Observatorio se considera que la campaña pudo cerrarse con un ligero incremento del total del consumo de vino en España que, si la campaña pasada podría rondar los 1.058 millones de litros, en la 2016-17 pudiera situarse sobre los 1.060 millones.

Y si el consumo nacional va razonablemente bien, nuestras exportaciones, liberadas ya de la presión de la menor demanda nacional y las menores destilaciones, así como de la sobreproducción de 2013, siguen –o marcan– el camino mundial de menor crecimiento en volumen, pero creciente revalorización al tiempo que se diversifican los mercados.

Crecen las exportaciones españolas

Con datos cerrados del 2017, las exportaciones españolas de vino crecían apenas un 2,5% en volumen (acelerándose en diciembre) hasta los 2.284 millones de litros (más de 2.852 millones si les sumamos el equivalente en mosto, vinagres y aromatizados) y un buen 7,65% en valor hasta superar los 2.847 millones de euros, que rebasan la cifra de 3.180 millones si les sumamos mostos, vinagres y vermut. Y ello, con incremento de los precios medios superior al 5% hasta situarse en 1,25 €/l.

Esta evolución refleja un crecimiento extraordinario de las exportaciones españolas de vino que, si bien nos ha llevado a liderar el comercio mundial en volumen, no nos ha permitido acercarnos a los puestos de cabeza (Francia e Italia) en términos de valor. Y ello, entre otras cosas, debido a la presión que ha sufrido el sector vitivinícola español en los últimos años para vender mucho vino, muy rápidamente, particularmente a granel y de forma especial a nuestros propios competidores.

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Exportaciones españolas de vino en volumen: granel vs resto (OeMv).

La situación nos lleva a vender mucho vino a granel, cuyas ventas concentramos en pocos clientes: el 70% de ellas se realizan a cuatro destinos, todos ellos europeos, productores, con consumos per cápita superiores al español y exportadores de vino.

En relación con estas ventas de vino español a granel, de las que tanto se benefician nuestros principales competidores, puede preverse que, una vez disminuida la presión por vender en el exterior de manera urgente lo que no se consumía en casa, la tendencia natural sea hacia la mejora de la comercialización, en busca de precios más rentables, mediante el refuerzo de los equipos comerciales de bodegas privadas y cooperativas y un progresivo mejor conocimiento de los mercados que, gracias a las ayudas a la promoción exterior –particularmente en países terceros– y a la creciente experiencia exportadora, van a permitir ir pasando del granel más económico al varietal y de mayor valor y, progresivamente, a los envasados. Pero la exportación de vino a granel no solo no va a ir desapareciendo sino que, siguiendo la tendencia mundial de los últimos años, puede mantenerse fuerte como forma de hacer llegar vinos, también de calidad, a destinos lejanos para su envasado y distribución en países de consumo creciente.

Por todo ello, parece probable que la venta a granel disminuirá, pero se dirigirá hacia un tipo de granel de mayor valor y a nuevos clientes. De hecho, este pasado año ha sido precisamente el vino a granel con indicación de la variedad el que más ha aumentado su facturación. Ha crecido un 36,9% hasta los 119,3 millones de euros, por crecimiento de un 17,6% de la categoría en volumen hasta los 251 millones de litros, al tiempo que sus precios medios aumentaban un 16,4% para situarse todavía muy poco por encima del granel sin ningún tipo de indicación, que especialmente este año aumenta considerablemente. El incremento relativo en los precios de otras categorías de vino a granel (con DOP y sin indicación) también ha provocado que este pasado año sean estos tipos de vino los que más han visto aumentar su facturación, mientras los envasados crecen a ritmos más estables.

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Exportaciones españolas de vinos a granel y Bag in Box en 2017. Fuente: Datos AEAT y OeMv.

Los vinos envasados, especialmente los vinos con DOP tanto tranquilos como espumosos y generosos, son los que suponen el grueso de la facturación exterior del vino español. Así, en 2017, espumosos, vinos de licor y DOP envasado suponen más del 62% del total de las ventas en euros; que, sumados a otros vinos envasados, alcanzan el 79% de la facturación total. De entre estos vinos envasados, el vino con DOP tranquilo sigue su buen crecimiento que en 2017 supera el 3,9% hasta alcanzar los 1.268 millones de euros. Más rápidamente crecen los envasados tranquilos sin DOP (10%), entre los que destacan los que no llevan ninguna indicación (14,6%) frente a los vinos de la tierra (7,9%) y los varietales envasados (4,1%). Por su parte, los vinos generosos ven caer su facturación un 4,4% hasta los 64,8 millones de euros y se mantiene una fuerte reducción de los vinos de aguja (-20%) que contrasta con el crecimiento de los vinos espumosos (6,8%) hasta los 458,7 millones de euros, por fuerte impulso de sus ventas en volumen (8,1%) hasta los 181,9 millones de litros o 242 millones de botellas.

Con la nueva nomenclatura, en vigor desde el 1 de enero del 2017, se identifica ya estadísticamente el Cava dentro del total de espumosos. Así y aunque no podamos comparar con cifras anteriores, comprobamos que las exportaciones registradas con el código de Cava el pasado año ascendieron a 371,7 millones de euros y 118,2 millones de litros, que suponen respectivamente un 81% de la facturación exterior total de la categoría y un 65% de su volumen, a un precio medio de 3,14 €/l que supera sensiblemente al resto de espumosos exportados desde España (1,37 €/l).

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Exportaciones españolas de vinos, mostos y vinagres en 2017 (TAM nov.)

Comentarios al artículo/noticia

#1 - Miguel López Alonso
20/01/2019 17:38:05
Me ha parecido interesante y laboriosa de obtener. gracias

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