El PET gana espacio como alternativa ligera para el envasado de vino
Castillo de arena hoy, botella de vino mañana: hay más arena en el vidrio de lo que podría parecer. (Fuente: yes or no Media GmbH)
Menor peso y reducción de emisiones
El PET plantea un enfoque diferente. Si la misma cantidad de vino se envasara en este material, el peso total del envase se reduciría de forma considerable, con implicaciones directas sobre la logística y la huella de carbono.
En este contexto, la compañía Alpla destaca su botella de PET para vino con diseño tipo Burdeos, de 50 gramos de peso y fabricable con hasta un 100% de material reciclado.
“Dependiendo de la cantidad de material reciclado empleado, el ahorro de CO2 puede alcanzar hasta el 50%. Incluso sin contenido reciclado, la botella de PET ya reduce las emisiones de CO2 en un 38 % respecto al vidrio”, explica Daniel Lehner, global sales director Food & Beverage de Alpla.
La botella de vino de PET es irrompible, se enfría rápidamente y se adapta a la vida en movimiento, desde una mochila hasta una manta en el parque. (Fuente: Wegenstein)
Adaptación a nuevos hábitos de consumo
El interés por envases alternativos también responde a la evolución de los hábitos de consumo. El vino se consume cada vez con mayor frecuencia en contextos informales y fuera del hogar, donde factores como la movilidad, la resistencia y la practicidad adquieren relevancia.
Las botellas de PET son irrompibles, enfrían con rapidez y facilitan su uso en actividades al aire libre, viajes, embarcaciones, campings o reuniones informales, eliminando además el riesgo de rotura.
Desde esta perspectiva, la elección del envase no se plantea como una sustitución total del vidrio, sino como una convivencia de formatos adaptados a distintas ocasiones de consumo. Mientras el vidrio mantiene su vinculación con contextos tradicionales y de mayor formalidad, el PET se posiciona como una opción ligera y funcional para situaciones donde prima la comodidad.









