La DOP Jumilla califica la añada 2025 como “muy buena” tras una campaña marcada por el clima extremo
El panel de cata del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Jumilla ha calificado la añada 2025 como “muy buena” después de una campaña condicionada por las lluvias de primavera, episodios de granizo y las altas temperaturas registradas durante el verano.
La cata oficial de calificación de añada se celebró el pasado 15 de mayo en el Museo del Vino de Jumilla y contó con la participación de 17 miembros del panel de cata del Consejo Regulador. Durante la sesión se analizaron 35 vinos de la cosecha 2025, además del vino genérico que el Consejo Regulador utilizará este año en acciones promocionales.
Según los técnicos participantes, la añada deja vinos tintos de Monastrell con mayor intensidad de color, predominio de fruta negra, buena concentración aromática y taninos suaves. También destacaron su volumen en boca y la calidad general de las elaboraciones.
El panel valoró especialmente la capacidad de adaptación de viticultores y bodegas ante una campaña especialmente compleja. Después de tres años de sequía severa, el viñedo sufrió en 2025 un fuerte episodio de pedrisco que afectó a más de 4.000 hectáreas, además de varias olas de calor durante agosto que aceleraron la maduración de la uva y obligaron a adelantar la vendimia.
Las precipitaciones registradas en primavera ayudaron a aliviar parcialmente la situación hídrica del viñedo, aunque el sector todavía acusaba el desgaste acumulado por la falta de lluvias de campañas anteriores.
Desde la DOP Jumilla destacan que los vinos de esta añada que ya han comenzado a comercializarse presentan perfiles afrutados y equilibrados. Además, varias bodegas han incorporado nuevas referencias al mercado con estilos más frescos y ligeros, adaptados a las tendencias actuales de consumo, sin renunciar a elaboraciones más clásicas.
De cara a 2026, la denominación afronta la nueva campaña con mejores perspectivas gracias a las lluvias registradas durante el invierno y la primavera, que permiten prever una recuperación progresiva del viñedo y una cosecha favorable.










