¿Qué piensa el consumidor de los vinos desalcoholizados?
Estas preguntas han sido el eje de dos estudios realizados por el Centro Tecnológico del Vino (Vitec) y el panel de consumidores ENOCONSENS, con más de 1.800 participantes, en colaboración con entidades como INCAVI, IRTA y la Universitat Rovira i Virgili. Sus conclusiones se presentaron en el webinar ‘Reducción del grado alcohólico y vinos desalcoholizados: innovación y tendencias de consumo’, organizado por la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) junto a la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE).
Este webinar, que contó con más de 140 asistentes, se centró en las nuevas técnicas y estrategias para la modulación del grado alcohólico del vino y la perspectiva del consumidor sobre los vinos No-Low. El evento, que además contó con el apoyo de AgroBank, fue impartido por Antonio Morata, Catedrático de Tecnología de Alimentos y director del grupo de I+D enotec de la Universidad Politécnica de Madrid; Alejandro Suárez, investigador en análisis sensorial de Vitec; y Begoña Olavarría, directora de Inteligencia Económica de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE).
Una categoría conocida pero aún poco integrada
Alejandro Suárez fue el encargado de presentar los resultados de dos investigaciones clave llevadas a cabo por Vitec en el ámbito del análisis sensorial del consumidor. El primero, centrado en la percepción general de los vinos desalcoholizados, analizó el nivel de conocimiento, consumo y actitud de los consumidores hacia esta categoría emergente. El segundo estudio profundizó en la evaluación de atributos asociados a los vinos NoLo, examinando desde la calidad percibida hasta los contextos de consumo más adecuados.
En conjunto, los datos revelan que un 88% de los consumidores afirma conocer los vinos desalcoholizados, aunque un 63% admite no haberlos probado nunca. De hecho, el 99% declara consumirlos menos de una vez al mes.
En esta línea, la predisposición a pagar revela una cierta apertura: un 58% estaría dispuesto a pagar hasta 10 euros, mientras que un 40% pagaría entre 10 y 20 euros. Solo un 2% consideraría precios superiores.
Tres perfiles de consumidor
El análisis de segmentación realizado en el primer estudio permitió clasificar a los participantes en tres grupos bien diferenciados según su actitud frente al vino desalcoholizado:
- Grupo 1: Moderados con el alcohol
Incluye a consumidores que valoran positivamente el vino 0,0 por motivos relacionados con la salud, el autocontrol o la ausencia de efectos secundarios del alcohol. Aunque muestran una disposición favorable, muchos de ellos aún no han tenido experiencia directa con este tipo de producto, lo que los sitúa en una fase de conocimiento más que de adopción.
- Grupo 2: Consumidores potenciales
Este grupo presenta una posición intermedia: no son ni defensores ni detractores. Consideran el vino desalcoholizado como una alternativa válida para contextos específicos —como el embarazo, el trabajo o el deporte— y se muestran receptivos a probarlo. Es un segmento clave para la expansión del mercado.
- Grupo 3: Amantes del vino tradicional
Claramente contrarios a la categoría, estos consumidores consideran que los vinos desalcoholizados tienen una calidad sensorial insuficiente, especialmente en sabor y aroma. En su mayoría, optarían por otras bebidas sin alcohol antes que por un vino 0,0. Representan el reto más complejo en términos de aceptación y posicionamiento.
¿Qué atributos se deben mejorar?
El segundo estudio se centró en evaluar atributos clave asociados al vino NoLo. Un 62% de los consumidores considera que los vinos desalcoholizados actuales no son de buena calidad, y señalan el sabor y el aroma como principales áreas de mejora. Otros aspectos mencionados fueron el precio y el etiquetado.
Además, un 59% cree que estos vinos podrían tener cabida en una denominación de origen si cumplen con estándares de calidad, y un 90% afirma que los consumiría si fueran organolépticamente comparables a los vinos con alcohol.
Evaluación sensorial: el vino blanco, el mejor valorado
Las pruebas hedónicas realizadas durante el segundo estudio pusieron de relieve diferencias significativas entre tipos de vino desalcoholizado, tanto en términos de aceptación general como de similitud con el vino convencional. Los blancos desalcoholizados, especialmente los elaborados con uva Chardonnay, fueron los mejor valorados por los participantes, con puntuaciones más altas tanto en placer percibido como en cercanía sensorial al vino con alcohol.
Les siguieron de cerca los rosados de Cabernet Sauvignon y Syrah, así como algunos espumosos elaborados con variedades tradicionales como Macabeo, Xarel·lo y Parellada. En el extremo opuesto, los tintos de Monastrell fueron los peor valorados, tanto en aceptación como en similitud, lo que sugiere mayores dificultades técnicas en la desalcoholización de este perfil enológico.
Además, los resultados mostraron que los consumidores perciben diferencias sensoriales claras incluso cuando el grado alcohólico no se comunica previamente en la etiqueta, lo que indica que el alcohol tiene un papel clave en la estructura y complejidad del vino, fácilmente detectado en la experiencia de cata. Esta información resulta crucial para ajustar las estrategias de formulación y comunicación de producto en función del tipo de vino y las expectativas del consumidor.
Conclusión: una oportunidad que exige adaptación
Los estudios revelan que el vino desalcoholizado no parte de cero: cuenta con un alto nivel de reconocimiento entre los consumidores y despierta interés en perfiles diversos. Sin embargo, su integración plena en los hábitos de consumo exige superar barreras sensoriales, culturales y comunicativas.
Más allá de la innovación tecnológica, será determinante construir un relato coherente que conecte con las expectativas de un consumidor exigente, informado y, en muchos casos, aún escéptico.
El reto no es solo mejorar el producto, sino dotarlo de legitimidad dentro del universo del vino. Un desafío complejo, pero lleno de potencial para un sector que busca nuevas vías de crecimiento sin renunciar a su esencia.






