Los estudios muestran una tendencia clara: el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) actúa como un potente agente de cambio en la microbiota intestinal
Microbiota y aceite de oliva
La microbiota intestinal se ha convertido en uno de los grandes focos de la investigación biomédica por su papel en el metabolismo, la inmunidad y la inflamación. En este contexto, la dieta emerge como uno de los principales moduladores de su equilibrio. Entre sus componentes, el aceite de oliva virgen extra destaca por su capacidad para favorecer bacterias beneficiosas y mejorar la salud metabólica. Este artículo analiza la evidencia científica sobre la relación entre microbiota y aceite de oliva.
1.-Introducción y Evolución de la Microbiota Humana
- Función Inmune: Incluye la destrucción de toxinas y carcinógenos, la prevención de la colonización por bacterias patógenas, el desarrollo del sistema inmune y la modulación del estado inflamatorio.
- Función Digestiva: Regula la motilidad digestiva, la síntesis de micronutrientes, la absorción de electrolitos y minerales, y contribuye a la absorción de sustancias indigeribles.
Estudios comparativos muestran que las poblaciones con estilos de vida ancestrales, como los amerindios, poseen una diversidad bacteriana significativamente mayor en comparación con sociedades industrializadas como la de EE. UU., donde la diversidad ha caído drásticamente. Esta pérdida de diversidad se asocia con un papel causal o modificador en diversas enfermedades, desde la obesidad y la diabetes tipo 2 hasta enfermedades autoinmunes y trastornos del eje intestino-cerebro como el autismo.
2.-Estrategias Terapéuticas y el Papel de los Probióticos
Eficacia de los probióticos en parámetros metabólicos es muy modesta. A través de metaanálisis de intervenciones con probióticos, se han observado resultados modestos, pero estadísticamente significativos:
- Peso: Una reducción promedio de 0.7 kg.
- Perfil Metabólico: Mejoras leves en el índice HOMA-IR y una reducción de aproximadamente 3 mg/dl en el colesterol LDL.
Los TMF no han tenido resultados metabólicos significativos en humanos.
3.-La Dieta Mediterránea como el Prebiótico Ideal
Los resultados a un año del estudio PREDIMED-PLUS en sujetos con sobrepeso u obesidad muestran cambios significativos tras la intervención con dieta mediterránea y pérdida de peso:
- Reducción de parámetros antropométricos: Descenso significativo en peso, IMC y circunferencia de cintura.
- Mejora de biomarcadores: Reducción de la glucosa, la hemoglobina glicada (HbA1c) y los triglicéridos, junto con un aumento del colesterol HDL.
- Cambios en el microbioma: Se identificaron cambios significativos en géneros bacterianos específicos como Bifidobacterium, Roseburia, Lachnospiraceae y Ruminococcaceae, los cuales se correlacionan positivamente con la ingesta de fibra y ácidos grasos monoinsaturados (MUFA), y negativamente con el IMC y la glucemia.
4.-El Aceite de Oliva como Modulador Maestro de la Microbiota
En humanos, la evidencia es igualmente prometedora:
- En adultos con sobrepeso: Se ha observado un incremento en las bacterias del ácido láctico tras tres meses de dieta enriquecida con AOVE.
- En pacientes con hipercolesterolemia: El consumo de aceite de oliva virgen con alto contenido en compuestos fenólicos aumentó significativamente los niveles de Bifidobacterium en comparación con aceites de menor concentración fenólica.
- Poblaciones especiales: En pacientes con VIH de edad avanzada, el AOVE incrementó la diversidad alfa y la presencia de géneros clave como Akkermansia y Ruminococcus.
5.-El Poder de los “Componentes Menores”:
- Modulación de la arquitectura bacteriana:
- Quercetina: Posee un efecto inhibitorio sobre el índice Firmicutes/Bacteroidetes, cuya elevación está estrechamente vinculada con la obesidad. Además, estimula el crecimiento de Bacteroidetes.
- Catequina y Epicatequina: Favorecen el crecimiento de grupos beneficiosos como C. coccoides-E. caccae y limitan el desarrollo de patógenos como C. histolyticum.
- Ácido Gálico: Actúa reduciendo la abundancia de bacterias perjudiciales.
- Oleocanthal: Recientes estudios ex vivo confirman su capacidad para modular positivamente la composición de la flora.
2. Estimulación de metabolitos saludables (postbióticos): La interacción de estos polifenoles con la microbiota resulta en una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Específicamente, la quercetina estimula la síntesis de butirato, crucial para mantener la barrera intestinal y reducir la inflamación sistémica.
Conclusión: El aceite de oliva puede ser el pilar que inclina la balanza hacia una microbiota saludable. La dieta occidental rica en grasas saturados y alimentos procesados induce disbiosis (alteración de nuestra microbiota) y aumenta la permeabilidad intestinal y sin embargo una dieta rica en AOVE mantiene el equilibrio de la microbiota intestinal y reduce la permeabilidad intestinal evitando que entren toxinas en nuestro interior.




























