Mientras la rentabilidad del presente se veía mermada por precios anómalos, la viabilidad del futuro inmediato comenzaba a ser amenazada por un cielo sin nubes
Un 2025 marcado por las ventas y la caída de precios
En este contexto COAG presentó una denuncia formal ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por una posible alteración artificial de los precios en origen del aceite de oliva, que podría suponer una conducta prohibida por la Ley de Defensa de la Competencia.
Un hecho sin precedentes que se une a la denuncia pública de la entrada de aceite de Túnez con precios a la baja, parte del mismo sin aranceles, y sin que sepamos cuál es el destino real del mismo, ya que difícilmente se encuentra en los lineales de los supermercados.
Los datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) confirmaron mes a mes una demanda robusta que absorbió la oferta a un ritmo muy superior al de años anteriores. El vigor del mercado se reflejó en cifras elocuentes: las salidas mensuales se duplicaron en abril respecto al año anterior y crecieron casi un 40% en agosto, un mes tradicionalmente de menor actividad. Esta tendencia culminó con un balance final histórico: salieron de las almazaras más de 1.426.000 de toneladas de aceite, una cifra superior a la producción total de la campaña, que fue de 1.419.000 toneladas. Este desequilibrio llevó las existencias finales a un nivel “prácticamente nulo”.
Precios
Esta tendencia a la baja, que llevó las cotizaciones por debajo de los 3,5 euros/kilo, desafiaba toda lógica de mercado: en un escenario de demanda récord que agotaba las existencias —condiciones que típicamente impulsan los precios al alza—, el valor en origen se desplomaba, un fenómeno que desde COAG denunciamos como una distorsión artificial de la cadena de valor.
Esta situación ha llevado a muchos olivares de secano a un estado límite, con “aceitunas arrugadas, momificadas, negras o directamente cayéndose”, afectando incluso a fincas de regadío. Estas condiciones adversas hacen prever una cosecha notablemente inferior a la esperada, añadiendo tensión al mercado.
Aranceles
En el plano internacional, el sector operó en un escenario complejo. Por un lado, los anuncios de aranceles por parte de Estados Unidos generaron incertidumbre, aunque desde COAG se mantuvo un mensaje de tranquilidad basado en la posición de España como “bodega de aceite del mundo”.
Al ser el único país capaz de abastecer una demanda que la producción local estadounidense apenas cubre en un 3%, la dependencia del aceite español otorga una posición de fortaleza.
Túnez
Por otro lado, persiste la inquietud, basada en datos reales, por la competencia de importaciones libres de aranceles, como el contingente de Túnez. Una “competencia desleal", expresan desde el COAG, ya que permite la entrada de producto no sujeto a las mismas y estrictas reglas europeas de producción y trazabilidad, a lo que se une la preocupación por una falta de trazabilidad y un posible reetiquetado como aceite europeo.
Túnez incrementó sus exportaciones en más del 40% en la campaña 2024/2025, con más de 200.000 toneladas enviadas a la UE hasta agosto, y España ha sido su principal importador en algunos momentos, como en agosto de 2025, representando casi el 40% de las exportaciones tunecinas, aunque Italia también es un comprador principal.

















