El 63% de los consumidores compraría alimentos elaborados con productos imperfectos
Un estudio del proyecto europeo BREADCRUMB concluye que la calidad, la seguridad y la información clara son claves para impulsar la aceptación de alimentos elaborados con materias primas descartadas por criterios estéticos.
El 63% de los consumidores europeos estaría dispuesto a comprar alimentos elaborados con ingredientes procedentes de materias primas con imperfecciones estéticas, según un estudio elaborado por AINIA en el marco del proyecto europeo BREADCRUMB. La investigación también revela que el 78% de los consumidores ya ha comprado alguna vez alimentos con imperfecciones, siempre que ofrezcan garantías de calidad, seguridad e información clara.
El estudio pone el foco en uno de los principales retos de la cadena alimentaria europea: el desperdicio de alimentos asociado a estándares estéticos. Muchos productos quedan fuera del mercado no por problemas sanitarios o de calidad, sino por no cumplir criterios comerciales relacionados con el tamaño, la forma, el color o la apariencia.
Nuevas oportunidades para la industria alimentaria
El proyecto BREADCRUMB, financiado por el programa Horizonte Europa, ha analizado cómo mejorar la aceptación de alimentos con imperfecciones y de productos transformados elaborados a partir de materias primas descartadas por razones comerciales o estéticas. Para ello, la investigación combinó grupos de discusión con consumidores y operadores de la cadena alimentaria con una encuesta online realizada a 1.753 consumidores de siete países europeos.
Los resultados muestran un elevado potencial de mercado para este tipo de productos, especialmente en categorías relacionadas con frutas y derivados, que alcanzan un 73% de aceptación, y verduras y derivados, con un 69%. Según el informe, los consumidores asocian determinadas irregularidades naturales con autenticidad, proximidad o menor grado de estandarización.
El estudio también evaluó distintos conceptos de producto elaborados a partir de materias primas con defectos estéticos, como purés de fruta, harinas y copos de cereales, sazonadores obtenidos de cítricos, calcio procedente de cáscara de huevo o pescado local congelado. La investigación concluye que la clave está en presentar estos productos como alimentos seguros, útiles y de calidad.
La apariencia sigue condicionando la compra
Aunque la apariencia continúa siendo un factor relevante en la decisión de compra, el informe indica que la imperfección estética no genera rechazo por sí misma. El 78% de los consumidores considera importante el aspecto visual del alimento, mientras que el 73% lo relaciona con el sabor, el 72% con la seguridad alimentaria y el 71% con la textura.
Sin embargo, el rechazo aparece principalmente cuando el consumidor asocia determinadas señales visuales con deterioro o falta de frescura, como manchas, golpes, sequedad o moho. Por el contrario, formas irregulares o tamaños no estándar pueden percibirse como atributos naturales.
Información y confianza para normalizar el consumo
El informe identifica la confianza como uno de los factores decisivos para ampliar la aceptación de estos productos. El 69% de los consumidores señala dudas sobre la calidad y la seguridad como principales barreras, mientras que la falta de información y disponibilidad en tienda también limita su compra habitual.
El precio aparece igualmente como un elemento relevante. El 66% considera que estos alimentos deberían tener un coste inferior al de los productos convencionales, al percibirse como una oportunidad para reducir el desperdicio alimentario y realizar una compra más eficiente.
El estudio destaca además el papel estratégico del canal retail para normalizar este tipo de productos. Los supermercados e hipermercados son los espacios donde más consumidores afirman sentirse cómodos comprando alimentos con imperfecciones estéticas, con un 69% de respuestas favorables.





































