El cava pierde volumen pero gana valor en pleno cambio de modelo
La DO Cava cerró 2025 con 190 millones de botellas comercializadas (-12,88%), en un contexto marcado por la sequía y la caída de las exportaciones (-18,68%). Pese al ajuste, las gamas altas crecen y el precio medio se sitúa en torno a los 11 euros, consolidando el giro hacia un modelo basado en valor.
El sector del cava cerró 2025 con 190 millones de botellas comercializadas —de las que 76,1 millones se vendieron en España—, lo que supone un descenso cercano al 13% respecto al ejercicio anterior. Este retroceso responde a un contexto productivo y estratégico más complejo, marcado por la menor disponibilidad de producto como consecuencia de la sequía acumulada en campañas anteriores.
Las campañas de 2023 y 2024 estuvieron especialmente condicionadas por esta situación, con una vendimia que pasó de 276,8 millones de kilogramos de uva en 2022 a 214 millones en 2023 y 219 millones en 2024. En 2025, la producción se recuperó hasta los 278 millones de kilogramos —un 26% más que el año anterior—, situándose de nuevo en niveles habituales.
Este contexto explica que el sector no solo haya vendido menos, sino que también haya producido menos, y ha acelerado un cambio de enfoque: el cava afronta retos como el impacto del cambio climático, la evolución del consumo y la necesidad de consolidar una estrategia orientada al valor.
A este contexto productivo se suma un entorno internacional especialmente duro. La caída del consumo global de vino, la volatilidad de las divisas, el endurecimiento de las políticas comerciales en algunos mercados clave como el estadounidense y las tensiones geopolíticas han añadido presión a las exportaciones.
Además, los movimientos estratégicos de grandes operadores como Henkell Freixenet —con un mayor peso de espumosos fuera de la DO en mercados como Alemania, Austria y Suiza— han intensificado la competencia en plazas tradicionales del cava, al sustituir parte de la oferta de cava por otros espumosos ante la falta de uva, lo que ha restado espacio y ventas al propio producto amparado por la denominación.
Menos volumen, mayor valor
En línea con este escenario, el sector ha intensificado su reorientación hacia segmentos de mayor valor añadido. Los cavas de Guarda Superior —Reserva, Gran Reserva y Paraje Calificado— crecieron un 1,41% en 2025, superando los 22 millones de botellas.
Dentro de estas categorías, los Gran Reserva aumentaron un 6,09% y los de Paraje Calificado un 82,35%, confirmando el dinamismo de la gama alta. En paralelo, el cava ecológico alcanza 35,7 millones de botellas, en torno al 19% del total, mientras que el rosado se sitúa en 14 millones, reflejando una diversificación progresiva de la oferta.
Este desplazamiento hacia productos de mayor valor se produce en paralelo a un ajuste del volumen total. En este contexto, el precio medio se situó en torno a los 11 euros por botella en 2025, consolidando la tendencia hacia la premiumización, aunque con tensiones a corto plazo en la absorción del mercado.
Un mercado internacional más selectivo
La evolución por mercados evidencia una clara asimetría. En total, las ventas retrocedieron un 12,88%. Mientras el consumo en España muestra una relativa estabilidad —con un descenso del 2,48% y 76,1 millones de botellas comercializadas—, los mercados internacionales concentran la mayor parte del ajuste, con una caída del 18,68% y un volumen exportado de 113,9 millones de botellas.
Este comportamiento responde, en parte, a la menor disponibilidad de producto exportable, pero también a un entorno más competitivo y exigente. En los principales destinos tradicionales se observa una contracción generalizada: Bélgica (-13,54%), Estados Unidos (-18,42%), Reino Unido (-11,99%) y Suecia (-13,40%). A estos descensos se suman retrocesos especialmente acusados en Alemania (-39,93%), Francia (-25,40%), Japón (-38,80%) y Rusia (-36,38%).
En paralelo, algunos mercados presentan una evolución positiva, aunque todavía con un peso limitado en el conjunto. Es el caso de Brasil (+6,43%) y México (+12,17%), así como de otros destinos con crecimientos más moderados como Países Bajos (+1,17%), Noruega (+6,60%), Letonia (+22,34%), Lituania (+1,04%) o Corea del Sur (+6,81%).
“El 80% de nuestras ventas se concentran en los 10 primeros mercados, aunque estemos presentes en 130 países”, aseveró Javier Pagès, presidente del Consejo Regulador de la DO Cava. En este escenario, la estrategia de internacionalización se orienta no solo a mantener presencia, sino a mejorar el posicionamiento cualitativo del producto.
En España, las principales comunidades consumidoras de cava son Cataluña (33,7%), Comunitat Valenciana (14,5%), Andalucía (12,6%), Madrid (7,2%), Canarias (6,6%), Baleares (6,1%) y el País Vasco (4,3%).
Estructura sectorial y relevancia económica
Más allá de la coyuntura, el cava mantiene un peso estructural clave en el sector vitivinícola. Su producción se sustenta en 37.299 hectáreas de viñedo, 5.957 explotaciones vitícolas y 6.200 familias de viticultores, junto a 191 empresas elaboradoras de cava, 139 de vino base y 16 elaboradores integrales. En conjunto, genera alrededor de 12.000 empleos y supera los 2.000 millones de euros de actividad económica.
En valor, el cava representa el 73,8% de los espumosos en España y el 90,3% en Cataluña. Además, concentra el 85,5% del consumo en España y el 92% en Cataluña, lo que refuerza su posición de liderazgo en el mercado doméstico.
Asimismo, supone el 60% de la producción de uva con denominación de origen en Cataluña y el 70% del viñedo catalán con denominación de origen, además de representar el 35% de las exportaciones de vino con denominación de origen de España.
El canal de alimentación concentra el 75% de las ventas, seguido de la hostelería (21%) y el canal online (2,9%).
Factores de presión y adaptación
El sector afronta un entorno exigente en el que confluyen factores estructurales. El cambio climático impacta directamente en la producción, mientras que el consumidor evoluciona hacia productos de menor graduación alcohólica, menos azucarados y con mayor calidad percibida.
A ello se suma la creciente competencia internacional en el segmento de espumosos, especialmente en las gamas premium, lo que obliga a reforzar la diferenciación a través del origen, la trazabilidad y la sostenibilidad.
Perspectivas: consolidación de un cambio de modelo
Las perspectivas apuntan a una progresiva estabilización, apoyada en la recuperación de las cosechas y en la continuidad de las estrategias orientadas al valor.
El reto será consolidar este cambio sin perder competitividad internacional, equilibrando la reducción de volumen con una mejora del posicionamiento. Más que una caída puntual, el ejercicio 2025 refleja una transición hacia un modelo más selectivo.










