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El estudio profundiza en la importancia del manejo agrícola para la presencia de las abejas

Identificadas abejas solitarias en el olivar como bioindicadoras del cultivo intensivo o ecológico

Redacción Tierras20/05/2020

El Grupo de Ecología, Evolución y Conservación de la Vegetación Mediterránea de la Universidad de Jaén ha identificado 13 especies de abejas solitarias que anidan en cavidades sobre el suelo en olivares andaluces y dependen de las cubiertas vegetales para sobrevivir. Se trata de insectos que viven en solitario, no en colmenas, y pueden ser bioindicadores del tipo de cultivo aplicado: ecológico con cubierta herbácea o intensivo sin ella.

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén ha detectado que las cubiertas vegetales en los olivares congregan al 10% de estos insectos de la Península y pueden albergar más de 300 especies de plantas herbáceas. La investigación se centra en los polinizadores solitarios que forman parte de la biodiversidad que rodea al cultivo del olivo, ya que este árbol se poliniza por vía aérea, sin insectos.

Entre ellos no aparece la abeja de la miel (Apis mellifera), pues su estructura es social y tiene consideración de ganado por su manejo con fines económicos. “Nos hemos centrado en las abejas solitarias que utilizan nidales, detectando en este trabajo 13 especies diferentes”, señala el investigador de la Universidad de Jaén Carlos Martínez-Núñez, co-autor del estudio 'Plant-solitary bee networks have stable cores but variable peripheries under differing agricultural management Bioindicator nodes unveiled', publicado en la revista Ecological Indicators.

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Cubierta herbácea del olivar con una alta biodiversidad.

El objetivo consistía en dilucidar la diferencia en las comunidades de abejas solitarias entre olivares intensivos, que carecen de cubierta vegetal, y ecológicos, con ella. Los resultados apuntan la abundancia de biodiversidad en estos ecosistemas. Por una parte, la alta variedad de plantas herbáceas que polinizan estas 13 especies, más de 68 de las alrededor de 300 que crecen. Por otra parte, la gran variedad de esos insectos.

El proceso de trabajo estuvo focalizado en las abejas que utilizan cavidades para anidar, de forma que los expertos ubicaron nidales en 18 olivares de cinco provincias andaluzas, la mitad cultivados en ecológico con cubierta vegetal. Estas estructuras resultan muy fiables para el estudio de redes de interacción (representaciones gráficas que muestran qué especie de abeja poliniza qué especie de planta, y con qué frecuencia), indica el investigador, pues una vez que la abeja ha depositado sus huevos en la cavidad, coloca junto a ellos polen y néctar recolectado en las cercanías para que se alimenten las futuras larvas. La relación entre cada especie de abeja y los pólenes que transporta resulta evidente.

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Abeja en una cavidad en la que hay polen y néctar.

El material se lleva al laboratorio para analizar cada cavidad, identificando tanto la especie de abeja como las especies de polen que comparten habitáculo. Con esta información, los expertos construyeron las conexiones concretas entre insectos y vegetales, comparando las de los olivares intensivos con las de los ecológicos.

Después de dos años de estudio, los científicos constataron la existencia de tres abejas relevantes por su abundancia: Osmia submicans, Hoplitis adunca y Osmia caerulescens. Dos abejas suponen un buen bioindicador. La presencia de O. Caerulescens evidencia un cultivo ecológico cuando el insecto ocupa la parte central del sistema planta-polinizador; es decir, establece relaciones con numerosas plantas. Por su parte, O. Bicornis también resulta un buen indicador, pues evidencia el manejo no intensivo del olivar, aunque en su caso la presencia se limita a relaciones periféricas, es decir, limitadas, en el sistema.

También identificaron las plantas clave para la alimentación de estos insectos. En concreto, la margarita –Calendula arvensis-, un tipo de crisantemo –Glebonis coronaria-, las viboreras –el género Echium-, la achicoria –Leontodon longirostris y Sonchus asper-, y diente de león –Taraxacum officinale-.

El investigador resalta el valor de la cubierta herbácea en el olivar, un cultivo que tradicionalmente la ha eliminado, como también se ha ignorado a los polinizadores.

El Grupo de Ecología, Evolución y Conservación de la Vegetación Mediterránea, de la Universidad de Jaén estudia ahora cómo afecta la restauración ecológica de un olivar a la presencia de abejas solitarias en general, no solamente las que anidan en cavidades.

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