El material vegetal ya ha comenzado a transferirse a los viveros y está prevista también la entrega de un protocolo técnico de multiplicación mediante estaquillado
Oliveiras de Galicia avanza hacia la multiplicación a escala productiva de once variedades autóctonas de olivo
El Grupo Operativo Oliveiras de Galicia de la Fundación Juana de Vega ha presentado los resultados de tres años de investigación dirigidos a resolver uno de los principales obstáculos para el desarrollo productivo de las variedades autóctonas de olivo gallegas: disponer de planta en cantidad suficiente para su llegada a viveros y productores.
Entre 2023 y 2026, el proyecto ha estudiado la multiplicación de once variedades autóctonas —Brava Gallega, Brétema, Carapucho, Carmeliña, Folgueira, Hedreira, Mansa Gallega, Maruxiña, Susiña, Xoana y Santiagueira— mediante dos sistemas: el estaquillado, desarrollado por la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), y la micropropagación in vitro, a cargo del laboratorio de biotecnología Cultigar.
El estaquillado alcanza hasta el 100% de enraizamiento
Las variedades Carapucho, Susiña y Brétema mostraron la mayor aptitud para este sistema, con porcentajes de enraizamiento de entre el 86 y el 100% durante el periodo verano-otoño. Folgueira, Hedreira, Mansa Gallega y Brava Gallega se situaron entre el 55 y el 68%, mientras que Carmeliña y Maruxiña quedaron por debajo del 45%. Santiagueira y Xoana presentaron mayores dificultades.
Entre el 90 y el 100% de supervivencia mediante micropropagación
Pese a estas diferencias en la velocidad de multiplicación, todas las variedades propagadas in vitro alcanzaron porcentajes de entre el 90 y el 100% de enraizamiento y supervivencia en invernadero.
El material vegetal ya ha comenzado a transferirse a los viveros y está prevista también la entrega de un protocolo técnico de multiplicación mediante estaquillado. La siguiente fase se centrará en escalar industrialmente ambas metodologías, con la previsión de aumentar la disponibilidad de planta durante los próximos dos años.
Del vivero a las condiciones reales de cultivo
Los resultados se comparan también con plantaciones consolidadas de Olivar Concordia, en Valga (Pontevedra), y con olivos autóctonos centenarios de Ouro de Quiroga, en la Ribeira Sacra. La participación de productores en el proyecto busca trasladar la investigación a las condiciones reales de cultivo y determinar qué variedades y sistemas pueden resultar más adecuados para la olivicultura gallega.
Hacia una cadena de valor propia
Cinco de las once variedades estudiadas ya forman parte de la Lista de Variedades Comerciales: Carapucho, Carmeliña y Maruxiña, desde 2024, y Mansa Gallega y Brétema, desde 2025.






























