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"El riesgo de una nueva cosecha corta por sequía severa se reduce claramente frente a los años anteriores, lo que se traduce en una menor prima de riesgo hídrico en las expectativas de precios a medio plazo"

Dos campañas plenamente diferenciadas en una sola

Juan Vilar Consultores Estratégicos24/03/2026
Nos enfrentamos a una campaña claramente ha diferenciado ente olivar moderno y olivar tradicional, en desempeño, época, calidad y tendencia de precios.
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La campaña 2025/26 de aceite de oliva en Andalucía llega a febrero con una cosecha objetivamente menor de lo previsto, una calidad más desequilibrada (menos AOVE y más virgen/lampante) y unos precios en origen firmes, con sesgo alcista a corto plazo, pero con factores estabilizadores a medio plazo por la mejora hídrica.

Contexto de campaña y aforo inicial

El aforo nacional para la campaña 2025/26 sitúa la producción española en torno a 1.372.000 toneladas de aceite de oliva, un 3% menos que la anterior, pero aproximadamente un 19% por encima de la media de las últimas seis campañas muy mermadas por la sequía. Andalucía concentra cerca del 79–80% de esa producción con un aforo de 1.080.900 t, lo que supone una caída del 5–5,5% frente al año anterior pero alrededor de un 20% por encima de la media de las cinco últimas cosechas.

Dentro de Andalucía, Jaén lidera con una previsión inicial de 475.000 toneladas (44% del total andaluz), seguida de Córdoba con 269.100 t, destacando el carácter claramente andaluz del ajuste productivo que explica la bajada nacional. Los análisis del otoño indicaban que estos niveles de aforo permitían prever un abastecimiento fluido del mercado pese al recorte frente a una cosecha muy alta en 2024/25.

Estado de la cosecha y efectos de las lluvias

Desde diciembre, la sucesión de borrascas y temporales ha alterado profundamente el calendario de recolección, con semanas completas perdidas por la imposibilidad de acceder a las fincas y trabajar con maquinaria sobre suelos encharcados. En provincias clave como Jaén, Córdoba y Granada, a 31 de enero solo se había recolectado en torno al 60% de la producción prevista en el aforo provincial, confirmando un retraso notable respecto a un año normal.

Las lluvias concentradas de diciembre impidieron una “recolección de crucero”, de modo que a cierre de diciembre solo se había producido alrededor del 53% del aforo previsto (unas 720.000 toneladas a nivel nacional). Los análisis técnicos estiman que entre un 35% y un 40% de la aceituna aún pendiente habría caído al suelo en enero por la combinación de madurez avanzada, viento y lluvias, y de esa aceituna caída se calcula que entre un 65% y un 75% no se podrá recuperar por barro, arrastre y estado del fruto.

El deterioro de caminos rurales y la saturación de los suelos está encareciendo y ralentizando aún más la recogida, especialmente en olivar tradicional en pendiente, reflejando situaciones de “campaña rota” en determinadas zonas por la combinación de caída de fruto y ventanas muy cortas de recolección efectiva.

Aforo y revisión de producción

A partir de enero, los análisis técnicos hablan de una revisión inevitable del aforo nacional a la baja desde 1.372.000 toneladas hasta un entorno de 1.200.000–1.220.000 t, lo que implicaría una merma del orden del 11–13% sobre la previsión oficial.

Según los datos provisionales de la AICA correspondientes a enero, en España se habían producido 1.044.116 toneladas de aceite, es decir, unas 190.000 toneladas menos que en la misma fecha de la campaña anterior, mientras que las existencias totales se situaban en 943.697 toneladas, 112.743 toneladas por debajo del nivel de hace un año, en un contexto en el que las salidas al mercado siguen siendo elevadas.

Para Andalucía, de confirmarse ese rango de producción final, la campaña seguiría siendo estructuralmente “media-alta” comparada con las campañas de sequía 22/23 y 23/24, pero claramente por debajo de lo que se esperaba al inicio del otoño.

Impacto en la calidad del aceite

En el plano cualitativo, se confirma que esta campaña se obtendrá un menor porcentaje de aceites de oliva vírgenes extra, debido a la recolección retrasada, la mayor presencia de aceituna caída al suelo y episodios de heladas sobre fruto ya muy maduro. En provincias de fuerte presencia de picual (Jaén, parte de Córdoba), la menor fuerza de retención del fruto y su maduración más adelantada frente a otras variedades como hojiblanca incrementan el riesgo de derribo y, por tanto, de que la materia prima entre en almazara en peores condiciones.
Desde el punto de vista tecnológico, el exceso de humedad en el fruto provoca dilución de compuestos fenólicos (frutado, amargor, picor) y una mayor propensión a fermentaciones y hongos, con aumento de defectos sensoriales de “humedad”, “moho” o “atrojado”. Esto se traduce en aceites con menor intensidad de frutado, menor contenido en antioxidantes (polifenoles, vitamina E) y pérdida de categoría en muchos lotes que pasan de AOVE a virgen o incluso lampante.

Una vez se pueda retomar la recolección en suelos muy húmedos, el volumen de lampante aumentará por la necesidad de procesar aceituna caída y dañada, mientras que el volumen de AOVE de alta gama será relativamente escaso respecto a lo inicialmente esperado. En paralelo, hay un volumen apreciable de lotes “buenos vírgenes” pero con parámetros (acidez, K, índice de peróxidos) rozando los límites de virgen extra, lo que reduce el diferencial de precio interno entre categorías a la vez que presiona la oferta de AOVE de calidad certificable.

¿Lluvias como tensión de corto plazo o estabilizador de largo plazo?

En el corto plazo, las lluvias y temporales están tensionando la disponibilidad inmediata de aceite, no tanto por falta estructural de producción nacional como por la dificultad de terminar la campaña y por la incertidumbre sobre cuánta aceituna recuperable queda en el árbol. La combinación de caída de fruto, revisión a la baja del aforo y menor proporción de AOVE está reduciendo el volumen de aceite de máxima calidad disponible para la campaña 2025/26, lo que respalda unos precios firmes en el tramo final de campaña.

No obstante, los boletines hidrológicos muestran una recuperación muy notable de los embalses españoles y, en particular, de la cuenca del Guadalquivir. A 9 de febrero, la reserva hídrica nacional se situaba en el 77,3% de su capacidad (43.341 hm³), con el Guadalquivir al 74,4%, y apenas una semana después, a 16 de febrero, la reserva global sube al 82,5% y la cuenca del Guadalquivir al 80,6% de su capacidad, tras nuevas precipitaciones generalizadas. Los embalses de Jaén alcanzan de media el 83,23% de su capacidad, con volúmenes que “hacía tiempo que no se veían”.

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La mejora de las lluvias y el nivel de embalses elevan las expectativas de cara a 2025/26, al permitir al arbolado salir del estrés hídrico crónico de las campañas 22/23 y 23/24. Aunque el comportamiento de la campaña 2026/27 dependerá también del verano, el riesgo de una nueva cosecha corta por sequía severa se reduce claramente frente a los años anteriores, lo que se traduce en una menor prima de riesgo hídrico en las expectativas de precios a medio plazo.
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Tendencia de precios próximos meses

Integrando los factores anteriores, el escenario más probable para los próximos meses es de precios en origen del aceite de oliva en Andalucía y en el conjunto de España estables, con un sesgo moderadamente alcista mientras se cierre la campaña 2025/26. La revisión a la baja del aforo, la caída de aceituna, la menor proporción de AOVE y unas existencias algo inferiores a las del año pasado sustentan un suelo relativamente alto para las cotizaciones, especialmente en vírgenes extra de buena calidad.

A medio plazo (de cara a la campaña 2026/27), las abundantes lluvias invernales y la mejora de las reservas hídricas introducen un factor de moderación: si la meteorología de primavera y verano acompaña, es razonable anticipar otro aforo medio-alto, lo que debería evitar una espiral alcista similar a la vivida en las campañas de sequía extrema.

En síntesis, las lluvias actuales están empujando al alza o, como mínimo, consolidando precios altos en el corto plazo por problemas de cosecha, pero al mismo tiempo siembran las bases para una mayor estabilidad de precios en las próximas campañas al reducir el riesgo de estrés hídrico severo en el olivar andaluz.
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