Ocho de cada diez españoles consumen pescado cada semana, pero el 74,5% tiene poco conocimiento sobre pesca responsable
Un estudio impulsado por OPAGAC revela que ocho de cada diez españoles consumen productos del mar al menos una vez por semana, pero el 74,5% reconoce tener un conocimiento medio o bajo sobre pesca responsable. La organización ha presentado además el movimiento ‘Hands for the Oceans’ y la actualización de la norma UNE 195006 para reforzar la dimensión social de la sostenibilidad pesquera.
Un consumo arraigado, liderado por las conservas
El informe ‘¿Qué sabemos de lo que comemos del mar?’ —basado en una encuesta a 1.000 personas mayores de 18 años en España— confirma la fuerte presencia de los productos del mar en la dieta nacional. Ocho de cada diez españoles los consumen al menos una vez por semana.
El sector de las conservas lidera este consumo: el 68,3% de la población las ingiere semanalmente, y el atún concentra el 71,2% de esas compras. La categoría mantiene así un papel central en la cesta de la compra.
Julio Morón, director general de OPAGAC.
Sabor y precio siguen marcando la decisión
A pesar de la creciente sensibilidad social, la decisión de compra continúa anclada en criterios tradicionales. En una escala de 1 a 6, el sabor (5,06) y el precio (4,7) son los factores más determinantes en el lineal.
Existe, no obstante, una paradoja. El 80,5% de los consumidores afirma que el impacto social de su compra es bastante o muy importante, pero las condiciones laborales de los pescadores ocupan el último lugar entre los criterios efectivos de elección (1,61 sobre 6). Incluso entre los segmentos más concienciados, el binomio sabor-precio prevalece.
Déficit informativo y demanda de transparencia
El estudio detecta una falta de información significativa. El 74,5% de los encuestados valora su conocimiento sobre pesca responsable entre medio y muy bajo, y solo el 40,5% se siente seguro de contar con herramientas suficientes para tomar decisiones responsables en el punto de venta.
Sin embargo, la sensibilidad social es clara. El 86,4% considera que las condiciones laborales de los pescadores deberían incluirse en las certificaciones de sostenibilidad. Pese a ello, el etiquetado se consulta de forma irregular: el 58,5% reconoce fijarse “a veces”, mientras que el 22,1% lo hace siempre.
De cara al futuro, siete de cada diez españoles creen que el consumo responsable ganará relevancia en los próximos cinco años.
Disposición a pagar más por garantías sociales
Uno de los datos más relevantes del informe es la disposición económica del consumidor. El 57,7% pagaría más por pescado que garantice mejores condiciones laborales para los trabajadores del mar, porcentaje que supera el 60% entre los 18 y 54 años. Solo un 15,6% rechaza esta posibilidad.
En cuanto a responsabilidades, el 41,6% sitúa a los gobiernos como principales garantes de la pesca responsable, seguidos de las empresas (29,1%). Los supermercados son considerados actores clave por el 79,3% de la población para evitar la comercialización de productos obtenidos en condiciones infrahumanas.
‘Hands for the Oceans’ y la dimensión social de la sostenibilidad
En este contexto, OPAGAC (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores) presentó el movimiento ‘Hands for the Oceans’, centrado en impulsar la concienciación, la transparencia y la acción en torno a la pesca responsable, entendida desde una triple perspectiva: social, medioambiental y económica.
Bajo el lema 'Respetar al océano es respetar a los pescadores. La sostenibilidad no se entiende sin los derechos laborales', la iniciativa pone de manifiesto que solo protegiendo a las personas y al océano será posible construir un futuro próspero, justo y sostenible.
Por otro lado, durante el acto se dio a conocer la actualización de la norma UNE 195006, conocida como estándar de Atún de Pesca Responsable (APR), que audita de forma independiente las prácticas a bordo de los buques cerqueros congeladores. La certificación incluye el control 24/7 de la actividad pesquera, la verificación de condiciones laborales, estándares sanitarios y el cumplimiento de códigos medioambientales.
Según la organización, el objetivo es reforzar la trazabilidad y demostrar que la competitividad internacional puede ser compatible con exigencias sociales y de derechos humanos en alta mar.
“No podemos hablar de pesca responsable si no garantizamos condiciones laborales dignas y el respeto efectivo a los derechos humanos en alta mar. La sostenibilidad no es solo una cuestión medioambiental, también es social. Precisamente ahí es donde la flota atunera española marca la diferencia, sometiéndose voluntariamente a estándares exigentes, auditorías independientes y mecanismos de control permanentes que aseguran transparencia y buenas prácticas”, afirmó Julio Morón, director general de OPAGAC. “Frente a modelos que operan con menor supervisión y estándares más laxos, nuestro compromiso es claro: demostrar que es posible competir a nivel global sin renunciar a la ética, la legalidad y el respeto a las personas”.
Cadena de valor y gobernanza internacional
La jornada reunió también a representantes de la distribución y asociaciones sectoriales, que coincidieron en la necesidad de reforzar la transparencia en una cadena larga y compleja.
María Segura de la Monja, responsable de Seguridad Alimentaria y Medio Ambiente en ANGED (Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución), destacó la importancia de ‘Hands for the Oceans: “Este tipo de iniciativas son muy útiles, la pesca es una cadena tan larga que el consumidor no la conoce por completo. El consumidor compra por confianza en el producto, si hay opacidad se va a resentir el propio producto”.
Mesa redonda en la que participaron las las principales asociaciones de la distribución.
Por su lado, Àngels Segura, responsable del Sector de Productos del Mar en AECOC, dijo que “el consumidor confía en que el producto ya cumple unos criterios, pero conoce poco de lo que cuesta físicamente sacar un producto del mar, y menos que el pescado es el único animal que se sigue cazando”. Por ello, sentenció: “Es necesario que haya transparencia y se debe poner en valor el trabajo”.
María Martínez-Herrera, directora de Alimentación y Consumo de Asedas (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados) subrayó que “quizá tenemos que hacer más fuerza en Bruselas y tenemos que trabajar con el consumidor, ya que es muy complicado transmitir este mensaje”.
Román Gil, socio de Sagardoy Abogados y especializado en derechos sociales, apuntó que Europa “está cuestionada por el exceso regulatorio”. La tensión está “entre la regulación y el mercado”. Y especificó: “El espacio de un barco con nacionalidades y banderas distintas es muy complejo... con jurisdicciones diferentes, dificultando el tipo de derecho que debe aplicarse. Existe el mínimo, que es el convenio 188 de la OIT, pero tiene que haber pactos internacionales que se cumplan”, concluyó.
Por último, la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, destacó al cerrar el acto que “España tiene un gran papel en los organismos que regulan la pesca en alta mar. No solo tiene un valor económico, sino estratégico y diplomático. Se fortalecen las relaciones con otros países y sirve para proyectar los altos estándares de calidad de nuestro país. Esto refuerza nuestra forma de entender la pesca, no solo desde la competitividad sino desde la responsabilidad. España es un referente en la lucha contra la pesca ilegal. Hay que considerar que detrás de cada producto pesquero hay personas”.









