El proyecto ItsasBalfegó prepara el salto a escala industrial tras validar el engorde de atún rojo
El proyecto para desarrollar el engorde de atún rojo en el Cantábrico de Azti y Balfegó afronta una nueva fase tras completar sus primeras pruebas con éxito. Durante lo que queda de 2026, los trabajos se centrarán en mejorar los procesos de captura, manejo y engorde de los ejemplares para evaluar su viabilidad a escala comercial. La iniciativa podría abrir nuevas oportunidades para la cadena de valor del atún y diversificar la actividad acuícola en el norte de España.
España es uno de los principales actores europeos en la captura, transformación y comercialización de atún rojo. En este contexto, el desarrollo de sistemas de engorde en el Cantábrico podría incorporar una nueva área de producción a una cadena de valor tradicionalmente concentrada en el Mediterráneo.
La campaña experimental desarrollada en 2025 demostró que el engorde de atún rojo en jaulas sumergibles es técnicamente posible y aporta los primeros datos para evaluar su potencial económico en el Cantábrico. ItsasBalfegó completó con éxito el primer ciclo de engorde con 80 ejemplares capturados a 48 kilómetros de la costa guipuzcoana, cuya actividad fue controlada por la Secretaría General de Pesca y la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), tal y como estaba previsto.
Superada esta fase de validación, el proyecto entra ahora en una etapa centrada en optimizar los procesos operativos y definir las condiciones necesarias para su desarrollo a mayor escala. Los resultados obtenidos servirán para optimizar las operaciones de captura, manejo y engorde, así como para definir el modelo productivo que podría implantarse en el futuro.
“Hemos demostrado que el engorde de atún rojo en el Cantábrico es posible. Ahora toca asegurar que sea viable, seguro y sostenible a gran escala. Por eso 2026 es un año para consolidar las bases”, declara Juan José Navarro, adjunto a dirección de ItsasBalfegó.
2026, un año clave para el escalado
Según explica AZTI, 2026 se ha definido como un ejercicio estratégico para consolidar los fundamentos técnicos del proyecto antes de acometer un despliegue comercial de mayor dimensión. Los trabajos se centrarán en tres áreas principales: el conocimiento de la distribución del atún rojo en el Cantábrico, la capacitación de personal especializado y la definición del marco administrativo necesario para la actividad.
El paso de 80 ejemplares a volúmenes industriales de 1.500 atunes de más de 100 kilos exige disponer de equipos de personal de buceo altamente cualificados en las propias granjas. Las maniobras de captura, remolque y trasvase de atunes vivos entre piscinas son operaciones complejas desde el punto de vista técnico y requieren una formación específica tanto por motivos de seguridad laboral como de bienestar animal.
Durante la campaña de verano, equipos científicos y profesionales del sector pesquero desarrollaron labores de prospección para mejorar la localización de los bancos de atún y optimizar futuras operaciones de captura y traslado de ejemplares vivos. Esta información resulta esencial para reducir costes operativos y mejorar la eficiencia de un eventual modelo industrial.
Tecnología, logística y bienestar animal
Uno de los principales retos del proyecto reside en la captura, transporte y mantenimiento de ejemplares vivos. El proceso requiere técnicas específicas de cerco, remolque controlado de las redes y transferencia de los peces a instalaciones flotantes, minimizando el estrés de los animales y garantizando su supervivencia durante el periodo de engorde.
Para ello, los equipos implicados están recibiendo formación especializada en operaciones de manipulación y mantenimiento de atún rojo vivo, una actividad que combina conocimientos pesqueros, acuícolas y de gestión animal.
La experiencia también está permitiendo validar tecnologías de alimentación, monitorización ambiental y manejo de instalaciones flotantes adaptadas a las condiciones oceanográficas del Cantábrico, más exigentes que las del Mediterráneo por el régimen de oleaje y temporales.
Una oportunidad para la cadena de valor del atún
Más allá de la producción primaria, el proyecto abre nuevas perspectivas para diferentes segmentos de la industria. El engorde permite incrementar el peso y mejorar la calidad comercial de los ejemplares antes de su comercialización, especialmente en mercados donde se valoran elevados niveles de grasa intramuscular.
La iniciativa también podría contribuir a revalorizar parte de la cuota de atún rojo asignada al País Vasco, que históricamente ha presentado dificultades de aprovechamiento debido a factores operativos y económicos. Según AZTI, el objetivo es desarrollar un modelo que permita generar mayor valor añadido a partir de los recursos disponibles en la región.
Diversificación para la acuicultura española
El posible desarrollo industrial de esta actividad supondría además una diversificación para el sector acuícola nacional, tradicionalmente centrado en especies como dorada, lubina, rodaballo o mejillón.
Aunque todavía se encuentra en fase de validación, el proyecto representa un ejemplo de convergencia entre pesca, acuicultura, ingeniería marina y tecnología de producción. La evolución de los próximos meses permitirá determinar si el modelo puede implantarse de forma estable y convertirse en una nueva actividad para la economía azul del norte de España.









