Provacuno exige el estricto cumplimiento con el modelo de producción europeo para la carne australiana
Javier López, director de Provacuno, destacó la falta de transparencia que ha habido por parte de la Comisión Europea en las negociaciones con Australia, que han acabado con el establecimiento de un contingente preferencial que puede perjudicar seriamente al sector del vacuno de carne español.
El Acuerdo de Libre Comercio UE-Australia puede alterar de forma significativa el marco de competencia para el sector del vacuno en Europa. Un contingente preferencial de 30.600 toneladas supone multiplicar por cuatro la cantidad de carne de vacuno australiana que entró en la UE el año pasado.
Hasta ahora, Australia ha operado como país tercero sin acuerdo preferencial con la UE, de modo que sus exportaciones de carne se rigen por el Arancel Aduanero Común. Los contingentes arancelarios vigentes son reducidos (marginales frente al tamaño del mercado UE) y el impacto es actualmente limitado. Sobrepasada la cuota, la UE aplica un arancel muy alto que hace prácticamente imposible la importación. En 2025 las importaciones comunitarias de carne de vacuno de Australia ascendieron a 7.296 toneladas, su máximo histórico.
El Acuerdo de Libre Comercio UE-Australia puede tener un fuerte impacto en la producción europea, debido a la saturación del mercado producida por el efecto acumulativo de otros acuerdos alcanzados por la UE como el de Mercosur, Canadá y Nueva Zelanda, especialmente por la importación de cortes de mayor valor.
“Es fundamental que nuestros gobernantes garanticen el cumplimiento de las normas que se exigen a los productores europeos y que, del mismo modo, no se imponga a los ganaderos e industriales comunitarios ni una regulación más que no sea compartida por terceros países. Evidentemente, no estamos en contra del libre comercio. Estamos en contra de un libre comercio con reglas distintas y desequilibradas”, señaló el director de Provacuno.
Según destaca Provacuno, existen notables diferencias entre los modelos regulatorios y sistemas de producción de la UE y Australia, que tienen su efecto directo en términos de costes, siempre a favor del producto australiano. Por ejemplo, en Australia, una proporción significativa de carne de vacuno se produce en ‘feedlots’ con unas concentraciones más elevadas de animales, alejadas del modelo de producción europeo, al igual que la castración y corte de rabo sin anestesia (si los animales están por debajo de ciertos umbrales de edad) o el transporte de animales sin acceso a agua ni alimentos hasta 48 horas.
Asimismo, en Australia están registrados y autorizados para su uso en producción ganadera promotores hormonales del crecimiento (HGP, Hormonal Growth Promotants) como estrógenos (p. ej. oestradiol 17β), testosterona, zeranol, progesterona o trenbolone acetate, al igual que antibióticos promotores del crecimiento (como por ejemplo la monensina sódica), todos ellos prohibidos por la Unión Europea.













