Cuántas estufas necesita una terraza de hostelería y cómo calcularlo
Cuando llega el frío, la terraza deja de llenarse sola. Los clientes se siguen sentando fuera si están cómodos, y eso depende en buena parte de que la calefacción esté bien dimensionada. Muchos establecimientos compran las estufas a ojo y acaban con las mesas de los extremos frías o con equipos encendidos que apenas se notan.
El método para acertar es sencillo: dividir la superficie útil de la terraza entre los metros que calienta cada estufa y ajustar el resultado según el viento y los cerramientos. Estos son los pasos, en el orden en que hay que darlos.
1. Medir la superficie que hay que calentar
La superficie total de la terraza y la que de verdad hay que calentar no coinciden. El cálculo se hace sobre la zona donde los clientes pasan un rato, sentados o de pie: el área de mesas, una zona de espera o una barra exterior. Los pasillos de servicio y los accesos pueden quedar fuera.
Tampoco todas las zonas piden lo mismo. Quien está sentado durante una comida nota mucho más el frío que quien toma algo de pie durante unos minutos, así que la zona de mesas es la que necesita más estufas por metro cuadrado.
2. Valorar el viento y los cerramientos
El viento es lo que más condiciona el resultado. Una estufa de gas reparte el calor de dos formas: una parte llega directamente a las personas y a las mesas que tiene alrededor, y otra calienta el aire. En una terraza abierta, ese aire caliente se pierde enseguida y el rendimiento real baja.
Para el cálculo basta con situar la terraza en uno de estos grupos:
- Resguardada: con cubierta y cortavientos o biombos en los laterales expuestos.
- Semiabierta: con toldo o cubierta, pero con uno o dos laterales abiertos.
- Abierta: sin cubierta, o en una calle o paseo con corriente habitual.
Antes de añadir estufas merece la pena revisar por dónde entra el aire. A veces, cerrar ese lateral con biombos o cortavientos mejora más el confort que comprar otro equipo.
3. Conocer la superficie que cubre cada tipo de estufa
Los fabricantes indican la superficie de cada modelo como un rango, porque el resultado depende del viento y de la intensidad a la que se regule la llama. Como referencia, en estufas de gas profesionales para hostelería:
- Estufa de tipo seta, de 8,8 kW: entre 10 y 15 m².
- Estufa baja o compacta, de 10 u 11 kW: hasta unos 20 m².
- Estufa pirámide, con la llama visible dentro de un tubo de cristal: entre 16 y 25 m².
En una terraza abierta lo prudente es tomar la cifra baja del rango. En una resguardada se puede usar la alta.
4. Elegir entre estufa alta y estufa baja
La altura cambia el lugar al que llega el calor. La estufa alta lo reparte desde arriba y funciona bien entre varias mesas, en las entradas o en zonas donde los clientes están de pie. La estufa baja calienta a la altura del cuerpo de quien está sentado y es más estable. Por eso se adapta mejor a terrazas pequeñas, a zonas con viento y a espacios bajo un toldo de lona, donde el calor de una estufa alta acabaría contra la tela.
Los dos formatos no son excluyentes. En EME Mobiliario, empresa cordobesa especializada en mobiliario y equipamiento para hostelería y eventos, recomiendan colocar estufas altas en las zonas abiertas y de paso, y repartir las bajas entre las mesas que quedan bajo los cerramientos.
5. Hacer el cálculo
La fórmula es esta: número de estufas = superficie útil ÷ superficie que cubre cada estufa. Si el resultado tiene decimales, se redondea siempre hacia arriba.
Un ejemplo con una zona de mesas de 60 m², semiabierta, y estufas que cubren entre 15 y 20 m²:
- Si se cierra el lateral abierto y la terraza queda resguardada: 60 ÷ 20 = 3 estufas.
- Si el lateral sigue abierto: 60 ÷ 15 = 4 estufas.
Después hay que repartirlas. Ninguna mesa debería quedar lejos de una fuente de calor, y las estufas no deben concentrarse en el centro mientras los extremos se quedan fríos. Si el presupuesto obliga a empezar con menos equipos, es mejor colocarlos en la parte más expuesta y completar la protección con cortavientos.
6. Butano o propano
La mayoría de las estufas de exterior profesionales admiten los dos gases, pero no rinden igual con frío. El punto de ebullición del butano está en torno a −0,5 °C: cuando la temperatura nocturna se acerca a cero, la bombona entrega menos gas y la llama pierde fuerza. El propano sigue gasificando con normalidad hasta unos −42 °C, y por eso es preferible en zonas de inviernos fríos.
Hay dos detalles prácticos que se olvidan a menudo. Cada gas necesita su propio regulador, y no todas las bases admiten cualquier bombona. Algunos modelos alojan envases de hasta 15 kg.
7. Calcular el consumo antes de la temporada
La ficha técnica de cada estufa indica su consumo máximo, normalmente en gramos por hora. Ese consumo, multiplicado por las horas diarias de uso y por los días de apertura, da los kilos de gas de la temporada. Con el precio por kilo de la bombona se obtiene el coste.
El gasto real suele quedar por debajo de esa cifra, porque pocas noches hace falta tener todas las estufas a plena potencia. Regular la llama según la ocupación es la forma más sencilla de ahorrar: con media terraza vacía, sobran estufas encendidas.
8. Seguridad y normativa
Las estufas de gas están pensadas para exterior o para espacios bien ventilados. Si la terraza se cierra por completo con lonas o cerramientos fijos, el gas deja de ser adecuado y la alternativa son los calefactores eléctricos de infrarrojos.
Al instalarlas hay que tener en cuenta varias cosas:
- Respetar la distancia que indica el fabricante respecto a toldos, sombrillas y plantas. EME Mobiliario recomienda dejar al menos 60 cm hasta los toldos.
- Dejar libres las zonas de paso de clientes y camareros.
- Comprobar que el modelo lleva válvula de seguridad y regulación de llama.
- Si las estufas se van a recoger cada noche, elegir modelos con ruedas.
La ordenanza de terrazas de cada ayuntamiento también puede fijar condiciones para la calefacción exterior o exigir que figure en la licencia. Revisarla antes de comprar evita sorpresas en una inspección.
Antes de comprar
Con estos cinco datos a mano, elegir modelo y número de estufas es mucho más sencillo:
- Metros cuadrados de la zona de mesas y de las zonas de pie.
- Grado de exposición al viento y cerramientos disponibles.
- Si hay toldo de lona sobre las mesas.
- Temperatura mínima habitual de las noches de invierno.
- Horas de uso previstas al día.
Con esa información ya se pueden comparar modelos con criterio. En el catálogo de estufas de exterior para hostelería de EME Mobiliario se pueden comparar estufas altas, bajas, de seta y de pirámide con estos mismos criterios y pasar del cálculo al modelo concreto.











