OPINIÓN

Solar Térmica: Industria, eficiencia y seguridad energética para la Europa del “Fit For 55”

Pascual Polo, Director General ASIT, Coordinador SOLPLAT07/01/2026

El año 2025 ha marcado un punto de consolidación para la energía solar térmica dentro del panorama energético español y europeo. En un momento en el que la transición hacia un modelo más sostenible avanza con rapidez y donde conceptos como eficiencia, autonomía y resiliencia energética se han convertido en prioridades, la solar térmica vuelve a demostrar que es una tecnología madura, plenamente desarrollada y alineada con los objetivos climáticos y de seguridad de suministro. En 2024, España incorporó 59,5 MWth adicionales, equivalentes a 85.000 m² de superficie solar, superando la barrera de 3,67 GWth acumulados y alcanzando más de 5,2 millones de metros cuadrados de captadores en funcionamiento. Son cifras que reflejan la solidez del sector y la confianza en una tecnología con amplias perspectivas de crecimiento.

Pascual Polo, director general de ASIT
Pascual Polo, director general de ASIT.

Con la aprobación de la Legislación europea sobre el clima, la UE se comprometió a reducir sus emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% antes de 2030 (Fit For 55). La coyuntura geopolítica, marcada por conflictos prolongados y mercados energéticos extremadamente volátiles, ha puesto en evidencia la fragilidad de los modelos basados en la importación masiva de combustibles fósiles. En este escenario, avanzar hacia la independencia energética ya no es únicamente un ejercicio de responsabilidad ambiental, sino una necesidad estratégica. La energía solar térmica, con una cadena de valor fuertemente localizada en Europa y un elevado componente de fabricación nacional, desempeña un papel crucial en esta dirección. Se trata de una tecnología que se apoya en materias primas accesibles y procesos industriales consolidados, generando empleo estable y cualificado mientras fortalece la autonomía industrial del continente.

El ámbito regulatorio también ha experimentado un avance relevante con la aprobación del PNIEC 2024-2030, cuyo contenido incorpora diversas propuestas impulsadas por ASIT. Merece especial atención la Medida 1.11, que plantea una revisión al alza de las exigencias del CTE y del RITE, ampliando los requisitos en eficiencia energética, integración de energías renovables y digitalización de instalaciones. Esta medida contempla nuevas líneas de apoyo destinadas a fomentar la hibridación tecnológica, un aspecto clave para avanzar hacia los NZEB (Nearly Zero Energy Buildings), cuyo cumplimiento requiere un abordaje integral de la demanda térmica y eléctrica de los edificios.

A pesar de estos avances, el calor renovable sigue ocupando un papel secundario en gran parte del debate energético. La electrificación total se plantea a menudo como solución universal, cuando en realidad más del 50% de la energía consumida en Europa corresponde a demanda térmica, gran parte de la cual se satisface todavía con combustibles fósiles. Resulta evidente que sin abordar de forma decidida la descarbonización del sector térmico será imposible alcanzar los objetivos climáticos de 2030 y 2050.

En el ámbito de la edificación, la ACS continúa representando la principal demanda energética. España se situó durante años a la vanguardia mundial gracias a la integración obligatoria de sistemas solares en el CTE, logrando coberturas renovables muy elevadas. No obstante, la orientación regulatoria de los últimos años hacia soluciones exclusivamente eléctricas ha limitado el despliegue de sistemas más eficientes y equilibrados. La experiencia demuestra que la hibridación de solar térmica con bombas de calor u otras tecnologías renovables es la solución más eficaz para alcanzar edificios NZEB: proporciona estabilidad, potencia renovable real y capacidad de almacenamiento térmico, además de evitar sobrecargas en la red eléctrica. A día de hoy, no existe otra tecnología capaz de producir agua caliente con la misma eficiencia y baja huella de carbono que la solar térmica.

La experiencia demuestra que la hibridación de solar térmica con bombas de calor u otras tecnologías renovables es la solución más eficaz para...
La experiencia demuestra que la hibridación de solar térmica con bombas de calor u otras tecnologías renovables es la solución más eficaz para alcanzar edificios NZEB.

La próxima transposición de la EPBD será determinante para el futuro del sector. Es fundamental que el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana incorpore una visión equilibrada que otorgue a las renovables térmicas el protagonismo que merecen. La descarbonización del parque edificatorio solo será efectiva si las demandas de calor se cubren prioritariamente mediante tecnologías térmicas renovables, relegando las fuentes convencionales a funciones de apoyo.

El Mandato Solar de la UE, previsto en la EPBD, constituye otro elemento clave para el despliegue renovable en el sector de la edificación. Su implementación obligatoria en edificios nuevos y en rehabilitaciones relevantes —incluyendo PV, solar térmica y PVT— solo será exitosa si se garantiza la neutralidad tecnológica. Para cumplir este objetivo, es imprescindible reconocer la validez de todas las tecnologías solares, priorizar la solar térmica cuando la demanda principal sea calor y favorecer soluciones híbridas en edificios con altas necesidades energéticas. Asimismo, deben establecerse criterios de dimensionamiento equitativos y mecanismos de verificación sencillos que aseguren su cumplimiento real. Estas directrices están plenamente alineadas con la Estrategia Solar de la UE, que insta a promover la tecnología más eficiente para cada caso.

Las prioridades regulatorias derivadas del PNIEC deben orientarse a reforzar el CTE y el RITE con mayores exigencias térmicas, impulsar incentivos específicos para hibridación, redes de calor y aplicaciones industriales, promover una compra pública ejemplarizante y avanzar en la digitalización y profesionalización del sector. También será fundamental potenciar el valor de la fabricación europea dentro de la economía circular.

La industria nacional vinculada a la solar térmica constituye uno de los activos estratégicos más valiosos del sector. La mayor parte de los equipos instalados en la UE procede de fabricantes europeos que utilizan materiales reciclables y ampliamente disponibles, en completa sintonía con los principios de la economía circular. Este factor convierte a la solar térmica en una tecnología con gran capacidad para impulsar la reindustrialización verde, generar empleo local e incrementar la autonomía tecnológica del continente.

En la industria, la solar térmica continúa ganando terreno como alternativa competitiva para cubrir demandas de calor entre 30 °C y 400 °C. Sectores como la alimentación, las bebidas o la química ya han integrado sistemas solares de gran escala, con proyectos que superan los 30 MWth y ofrecen costes de calor estables en el rango de 20–30 €/MWh. Asimismo, las redes de calor de nueva generación integran cada vez más campos solares térmicos en combinación con biomasa, geotermia o calor residual, contribuyendo a la descarbonización de entornos urbanos e industriales.

Durante el Congreso de Genera 2025, la Directora de Energías Renovables y Mercado Eléctrico del IDAE subrayó que la transición energética exige un uso eficiente de las renovables térmicas para reducir el consumo de combustibles fósiles; que la solar térmica es una tecnología madura, sostenible y de fabricación europea; y que su hibridación con biomasa, bombas de calor o redes de calor incrementa la eficiencia y reduce emisiones. Una visión plenamente coherente con la estrategia de ASIT y con el papel que debe ocupar la energía solar térmica en la transición.

Sus conclusiones coinciden plenamente con la visión defendida por ASIT y refuerzan la necesidad de situar la energía solar térmica en el centro de las políticas energéticas.

La transición europea necesita todas las renovables. La solar térmica, por su densidad energética, capacidad de almacenamiento, fiabilidad y fabricación local, debe ocupar el lugar que le corresponde. Su despliegue reduce emisiones, mejora la eficiencia y fortalece la seguridad de suministro.

Finalmente, la actualización 2025 del Observatorio de Tecnologías de Energía Limpia CETO, publicada por la Comisión Europea, confirma la importancia estratégica de esta tecnología. Con 41,7 GWth instalados en la UE —el 7,5% del total mundial—, el informe advierte de la necesidad de reforzar el apoyo político y la estabilidad regulatoria. Las exportaciones europeas crecieron un 30% y la UE ya es capaz de fabricar dos tercios de sus necesidades futuras de captadores, muy por encima del objetivo del 40% fijado por la NZIA. El informe destaca su papel esencial en la descarbonización de edificios e industria y anticipa un crecimiento global del 9% hasta 2034. La próxima Estrategia Europea de Calefacción y Refrigeración será decisiva para consolidar este impulso.

En conjunto, estos avances refuerzan una conclusión ineludible: la energía solar térmica es una tecnología estratégica para la descarbonización, la autonomía energética y la competitividad industrial de Europa.

La transición europea necesita todas las renovables. La solar térmica, por su densidad energética, capacidad de almacenamiento, fiabilidad y fabricación local, debe ocupar el lugar que le corresponde

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