El autoconsumo consolida su aportación al sistema eléctrico, pero encadena tres años de contracción
El autoconsumo fotovoltaico sumó 1.214 MW en 2025, un 15% menos que el año anterior, aunque el parque acumulado ya alcanza 9.590 MW y su aportación efectiva se eleva a 10.550 GWh, equivalente al 4,1% de la demanda eléctrica nacional. El Informe Anual de Autoconsumo Fotovoltaico y Almacenamiento 2025, presentado por APPA Renovables el 17 de febrero en Madrid, dibuja un mercado que consolida volumen, pero que se enfrenta a restricciones estructurales en red y a un desperdicio energético que la asociación cuantifica en 2.183 GWh. En paralelo, el almacenamiento detrás del contador se acelera con 339 MWh instalados, impulsado por la necesidad de flexibilidad y resiliencia.
En el acto de presentación del informe intervinieron Jon Macías, presidente de APPA Autoconsumo; José María González Moya, director general de APPA Renovables; y Javier Lázaro, director técnico y de regulación, quienes desgranaron las principales magnitudes del ejercicio y situaron el foco en tres ejes: capacidad de red, vertidos e instrumentos de apoyo estables.
El estudio cifra en 1.214 MW la nueva potencia de autoconsumo instalada en 2025, lo que representa una contracción del 15% respecto al ejercicio anterior y encadena, según APPA, tres años de retroceso anual. En total, se contabilizaron 71.609 nuevas instalaciones, con una inversión asociada de 1.064 millones de euros. Pese a la desaceleración, el parque acumulado se sitúa en 9.590 MW, consolidando el autoconsumo como una palanca relevante dentro del mix distribuido.
En términos de energía, la asociación estima una aportación efectiva de 10.550 GWh, equivalente al 4,1% de la demanda eléctrica nacional. A esa contribución se suma un impacto climático que APPA cuantifica en 2.152.000 toneladas de CO2 evitadas en 2025, un dato que la patronal incorpora como indicador de valor sistémico del autoconsumo.
“El autoconsumo ya es una parte esencial del sistema: aporta generación distribuida, reduce emisiones y mejora la competitividad. Pero, si queremos alcanzar las metas y aprovechar todo el potencial de ahorro y competitividad, necesitamos políticas coherentes y estables, especialmente en lo relativo a la fiscalidad”, señaló Jon Macías, presidente de APPA Autoconsumo, durante la presentación del informe.
Residencial: más instalaciones y mayor potencia media
El segmento residencial concentró 66.909 instalaciones y 368 MW en 2025, con una potencia media por instalación de 5,5 kW. En la lectura sectorial que acompaña al informe, este incremento del tamaño medio se asocia al abaratamiento tecnológico y a un dimensionamiento más ambicioso por parte de los consumidores, que tienden a ajustar mejor la generación a sus patrones de consumo.
APPA Renovables sitúa el residencial como el 30% de la potencia anual incorporada, un reparto que refuerza la idea de que el crecimiento reciente ha estado dominado por proyectos de mayor tamaño. Al mismo tiempo, la asociación vincula el impulso comercial del segundo semestre a una mayor sensibilización sobre la continuidad de suministro, en un contexto en el que se ha intensificado el interés por soluciones de respaldo y gestión energética doméstica.
Industrial: 70% de la potencia anual, con freno por red
El grueso de la potencia instalada en 2025 correspondió al segmento industrial, que sumó 846 MW repartidos en 4.700 instalaciones, con una potencia media de 180 kW. La asociación resume este bloque como el 70% de la potencia anual incorporada, lo que explica que su evolución marque el pulso agregado del mercado.
En este ámbito, APPA Renovables relaciona la desaceleración con varios factores concurrentes: prudencia inversora por situación económica, mayor complejidad administrativa en instalaciones de mayor potencia y, de forma central, limitaciones asociadas a la red de distribución. La dificultad para evacuar excedentes y la saturación de determinados puntos de conexión introducen incertidumbre en la rentabilidad, especialmente en proyectos donde la fracción de energía vertida adquiere peso significativo.
Almacenamiento: aceleración y salto de escala en capacidad
El informe coloca el almacenamiento en el centro del debate por su doble papel: mejorar el aprovechamiento de la energía generada y aportar resiliencia a consumidores y empresas. En 2025 se instalaron 339 MWh en baterías, un crecimiento del 119% respecto al año anterior, según los datos presentados por APPA.
La asociación describe un despegue especialmente marcado en el segundo semestre, ligado a la consolidación de la batería como complemento de la fotovoltaica en autoconsumo. En el ámbito residencial, el almacenamiento se vincula a estrategias de autocobertura y respaldo; en el ámbito industrial, a la gestión de picos de demanda, a la optimización del consumo y a la superación de restricciones de potencia disponible en determinados emplazamientos, incluida la habilitación de nuevos usos eléctricos cuando la infraestructura limita ampliaciones.
En paralelo, APPA plantea que el sistema regulatorio debe evolucionar para reconocer el valor del almacenamiento más allá de la energía, con mecanismos que remuneren disponibilidad y faciliten la inversión allí donde aporte flexibilidad.
El apagón del 28 de abril tuvo un efecto directo en las decisiones de instalación durante la segunda mitad del año. Según se explicó en la presentación, el episodio actuó como catalizador de nuevas inversiones, particularmente en el ámbito residencial y en soluciones de almacenamiento asociadas al autoconsumo. La interrupción del suministro evidenció que disponer de paneles fotovoltaicos no garantiza electricidad en ausencia de red si la instalación no está preparada para operar con respaldo, lo que impulsó la demanda de sistemas con capacidad de “backup” y baterías. Este cambio de percepción, se tradujo en un repunte del interés comercial en el segundo semestre y en un mayor protagonismo del almacenamiento dentro de las nuevas instalaciones.
Vertidos: 2.183 GWh desperdiciados y coste económico
El dato más incisivo del informe es el relativo a la energía no aprovechada. APPA Renovables cuantifica en 2.183 GWh el volumen no utilizado en 2025, equivalente al 0,9% de la demanda eléctrica nacional. El coste económico estimado se sitúa en 82 millones de euros, cifra que la asociación presenta como síntoma de una ineficiencia estructural que afecta tanto al aprovechamiento energético como a la economía de los proyectos.
El informe asocia estos vertidos a limitaciones físicas y saturación de nudos, pero el foco se sitúa en la red de distribución, donde se conectan la mayoría de instalaciones de autoconsumo. APPA advierte además de que, en instalaciones de mayor tamaño, la pérdida alcanza una “capacidad de producción” del 21%, lo que agrava el impacto económico y altera el dimensionamiento óptimo de nuevas plantas.
En este marco, la asociación sostiene que el despliegue del autoconsumo no puede desligarse de la disponibilidad de capacidad en distribución y de una planificación que evite que la generación distribuida se traduzca en energía desaprovechada.
Ayudas y fiscalidad: de la subvención a un marco estable
APPA insiste en que el debate sobre incentivos debe priorizar estabilidad y previsibilidad. En la presentación, la asociación reclamó deducciones mínimas del 25% para autoconsumo y almacenamiento, articuladas a través del IRPF o del Impuesto de Sociedades, con el objetivo de sustituir progresivamente la dependencia de subvenciones por un esquema fiscal más directo y menos expuesto a cuellos de botella administrativos.
El actual marco de ayudas procede, fundamentalmente, de los programas financiados con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, a través de los fondos europeos Next Generation EU. Estas líneas —destinadas a instalaciones de autoconsumo, almacenamiento y climatización renovable— fueron gestionadas por las comunidades autónomas, que asumieron la tramitación, resolución y pago de los expedientes.
Según los datos expuestos durante la presentación, el grado de ejecución presenta diferencias territoriales significativas. Aunque el volumen de solicitudes fue elevado en prácticamente todas las comunidades autónomas, el ritmo de resolución y abono de ayudas no ha sido homogéneo. Comunidades como Madrid, con un 72% de los pagos ejecutados, o Castilla y León, con un 65%, muestran niveles de tramitación avanzados, mientras que otras, como Asturias (9%) o Murcia (10%), presentan retrasos significativos. Esta disparidad ha generado situaciones en las que instalaciones ya ejecutadas permanecen a la espera del cobro efectivo de la subvención concedida, en función del territorio donde se hayan tramitado.
En este contexto, APPA situó en el 30 de junio de 2026 la fecha límite para la ejecución de los fondos, advirtiendo de que el cumplimiento de los plazos depende de la capacidad administrativa de cada comunidad autónoma para cerrar expedientes y materializar pagos. La asociación alertó del riesgo de que retrasos acumulados puedan afectar tanto a la percepción de seguridad jurídica como a la confianza de consumidores y empresas, en un momento en que el mercado afronta restricciones de red y un entorno más exigente en términos de rentabilidad.
Desde la óptica de la patronal, el tránsito hacia un sistema basado en deducciones fiscales permitiría reducir la carga administrativa, homogeneizar el acceso al incentivo en todo el territorio y desvincular el apoyo público de los calendarios y capacidades de gestión autonómicas, aportando mayor certidumbre a medio plazo.
Redes y electrificación: planificación para garantizar un crecimiento ordenado
La presentación situó el autoconsumo dentro de una discusión más amplia sobre electrificación y planificación del sistema. APPA defiende que el crecimiento de la generación distribuida debe acompañarse de medidas para mejorar el aprovechamiento de las redes existentes, reforzar la capacidad allí donde se registran saturaciones y alinear los mecanismos de reserva y acceso con la realidad de la distribución.
En esa lógica, la asociación apunta a instrumentos de planificación que permitan ordenar nuevas demandas vinculadas a procesos de electrificación, de forma que la expansión de consumo y la integración de recursos energéticos distribuidos no se traduzcan en más vertidos ni en bloqueos de conexión.
Con 71.609 nuevas instalaciones en 2025 y un parque acumulado que alcanza 9.590 MW, el autoconsumo mantiene una aportación efectiva de 10.550 GWh y consolida su peso en la cobertura de la demanda eléctrica (4,1%). Sin embargo, el informe de APPA Renovables deja un mensaje nítido: el crecimiento futuro dependerá menos de la voluntad inversora y más de la capacidad del sistema para absorber generación distribuida sin desperdicio. La aceleración del almacenamiento —339 MWh en 2025— ofrece una vía para mejorar aprovechamiento y resiliencia, pero el cuello de botella continúa en la red de distribución y en el marco de incentivos: sin capacidad, planificación y fiscalidad estable, el despliegue corre el riesgo de avanzar con fricciones que el sector ya cuantifica en pérdidas energéticas y económicas.













































