Mimasa: cuarenta años avanzándose al siguiente requisito
Un depósito plástico, una estructura de ahumado y un carro cutter llegan sucios desde tres puntos distintos de la planta, por motivos distintos y con exigencias de higiene distintas. Durante años, eso significó tres desarrollos, tres proyectos y tres nomenclaturas. Hoy significa una sola serie.
La Serie T es la respuesta de Mimasa a una pregunta que se ha ido formulando planta tras planta: si el conocimiento acumulado sobre cómo se ensucia y cómo se limpia cada uno de estos elementos es el mismo conocimiento, ¿por qué tratarlos como si fueran mundos separados?
Cuarenta años aprendiendo dentro de la planta del cliente
Mimasa nació en 1986 en Girona fabricando máquinas de lavado para la industria alimentaria. La primera exportación llegó en 1990, y con ella una constatación que ha marcado las cuatro décadas siguientes: dos plantas que producen lo mismo rara vez lavan igual. Cambian los turnos, el espacio disponible, el tipo de suciedad, la normativa del país, la altura del techo, el punto donde el elemento sucio se cruza con la línea limpia.
Esa diversidad podía haberse resuelto con un catálogo cerrado y un “esto es lo que hay”. Mimasa eligió el camino contrario: entrar en cada planta, entender el proceso completo y diseñar el sistema alrededor de la producción del cliente. La ingeniería a medida se convirtió en el músculo de la empresa mucho antes de ser un argumento comercial.
En 2006 llegó la primera venta en Estados Unidos, un mercado que acabaría teniendo estructura propia con la creación de Mimasa North America en 2022. Por el camino, hacia 2008, se produjo un giro conceptual que hoy explica buena parte de la identidad de la compañía: Mimasa dejó de vender máquinas de lavar para vender resultados de higiene. Una máquina se entrega; un resultado de higiene se garantiza, se mide, se registra y se sostiene turno tras turno.
El traslado en 2024 a las nuevas instalaciones de Fornells de la Selva, con fábrica y oficinas concebidas bajo criterios de sostenibilidad, autoconsumo fotovoltaico y aprovechamiento del agua de lluvia, ordenó también la manera de fabricar. Más capacidad, procesos de montaje más eficientes y espacio para disponer de una planta piloto. Un espacio donde el cliente puede testear y valorar los resultados antes de la instalación en su propia planta.
Serie T: un mismo prisma para elementos distintos
La Serie T agrupa tres familias que hasta ahora vivían separadas en el catálogo:
- TD, para el lavado en continuo de depósitos, contenedores y elementos de base palet, en plástico o inoxidable.
- TR, para carros, estanterías y estructuras, incluidas las versiones aéreas.
- TCC, para carros cutter.
La unificación es el reconocimiento de que los requisitos críticos son idénticos en las 3 categorías: transportar sin atascos un elemento voluminoso y de peso mal repartido, alcanzar todas las caras del objeto, filtrar la suciedad sin detener la línea y permitir el mantenimiento sin desmontar medio túnel.
Sobre ese diagnóstico se diseña una arquitectura común. Los sistemas de arrastre garantizan la posición del elemento durante todo el recorrido, que es la condición previa para que el lavado sea homogéneo. La distribución del agua responde al principio que Mimasa aplica en toda su ingeniería, el caudal impacta más que la presión, y asegura que ninguna superficie quede sin tratar. El filtrado combina soluciones rotativas, helicoidales y de microfiltración, todas autolimpiantes. Y el diseño higiénico elimina zonas de retención, evita ángulos cerrados y garantiza el drenaje: que el agua siga su curso.
A partir de ahí, cada configuración se adapta. Alimentación automática, volteadores de entrada y salida, apiladores y desapiladores, zonas de acumulación, fases de aclarado recirculado, soplados entre fases, recuperación selectiva de agua, monitorización de consumos y registro HACCP. La Serie T está pensada para integrarse en líneas automatizadas existentes y para dejar espacio a las que vendrán.
Carros cutter: el caso más exigente
Si hay un elemento que pone a prueba un sistema de lavado en continuo, es el carro cutter. Su volumen, su geometría y su distribución de peso lo convierten en una pieza incómoda de manipular a la velocidad que exige una línea automatizada. Lavarlo bien es difícil; lavarlo bien mientras se mueve, lo es más.
Mimasa lleva más de una década entregando instalaciones de manipulación y lavado automatizado de carros cutter en todo el mundo, y ese recorrido ha dejado prácticamente todas las combinaciones posibles de giros, acumulaciones y posiciones de carga y descarga resueltas y probadas. La Serie T recoge ese aprendizaje.
Para producciones y espacios distintos existen soluciones distintas: armarios y túneles adaptados a las necesidades de cada cliente, con carga y descarga automática. Los armarios se fabrican en versión doble, triple y cuádruple. Y con doble puerta, cuando el sistema separa la zona sucia de una sala blanca. Un mismo sistema puede lavar además contenedores y carros cutter, lo que resuelve más de un quebradero de cabeza.
Diseño robusto, alto impacto, preparados para cualquier tipo de suciedad. La Serie T se dirige a quien no puede permitirse parar.
The future of washing
El aniversario mira hacia atrás, pero la Serie T mira hacia adelante. Automatización, monitorización continua de los parámetros de funcionamiento, mantenimiento predictivo, autodiagnóstico, trazabilidad del proceso de lavado, ahorro de agua y de energía como criterio de diseño. Un sistema de lavado deja de ser un centro de coste cuando empieza a devolver datos, horas de producción y garantías de auditoría.
The future of washing es la manera que tiene Mimasa de entender la industria: avanzar en seguridad alimentaria, en eficiencia energética, sostenibilidad y en garantía higiénica. Es tener espíritu de mejora y aprendizaje constante para liderar la industria del lavado.










































