Las empresas deberán demostrar la sostenibilidad de sus envases a partir de agosto de 2026
Esta fue una de las principales cuestiones abordadas en el webinar ‘Reglamento europeo de envases (PPWR): cómo adaptarse a los requisitos de sostenibilidad y plasmarlos en la Declaración de Conformidad’, organizado por Ainia. La sesión fue impartida por Leonor Pascual, especialista en materiales y tecnologías de envasado de Ainia, y estuvo dirigida a responsables de calidad y regulación, fabricantes de materiales y envases alimentarios, empresas alimentarias y departamentos de I+D.
Durante su intervención, Leonor Pascual explicó que, a partir del 12 de agosto de 2026, serán exigibles aspectos clave del Reglamento, como la concentración máxima de PFAS y la Declaración UE de Conformidad. También deberán cumplirse aquellos requisitos para los que el PPWR no establece una fecha concreta, como los límites de metales pesados en envases alimentarios.
Laboratorio de envases en contacto con alimentos.
Una declaración por cada tipo de envase
La Declaración UE de Conformidad será una autodeclaración legalmente vinculante. En ella, el fabricante confirmará que un envase específico cumple los requisitos de sostenibilidad establecidos en el PPWR.
Una de las cuestiones destacadas durante la sesión es que esta obligación se aplicará por tipo de envase. Esto implica que cada formato, material o configuración deberá disponer de su propia declaración y de la documentación técnica que la respalde. De este modo, una empresa con 50 formatos de envase necesitará 50 declaraciones de conformidad.
Aunque los proveedores no tendrán la responsabilidad legal directa de cumplir el Reglamento, sí deberán facilitar a sus clientes la información y documentación necesarias para que estos puedan demostrar la conformidad de sus envases y materiales.
En este sentido, Leonor Pascual señaló: “El PPWR supone un cambio importante para la industria del envase, porque convierte la sostenibilidad en una obligación técnica y documental. Las empresas no solo deberán diseñar envases más sostenibles, sino también demostrarlo con información trazable, actualizada y específica para cada tipo de envase”.
PFAS y reciclabilidad, entre los principales retos
El PPWR incorpora requisitos de sostenibilidad que van más allá de la reciclabilidad. A partir de 2030, la Declaración UE de Conformidad deberá recoger aspectos relacionados con sustancias presentes en los envases, reciclabilidad, contenido mínimo reciclado en envases de plástico, materias primas de origen biológico, compostabilidad, reducción al mínimo de los envases, reutilización y etiquetado.
Uno de los temas destacados del webinar fue el control de PFAS en envases alimentarios. El Reglamento establece límites máximos para estas sustancias: 25 ppb para PFAS individuales, 250 ppb para la suma de PFAS y 50 ppm para flúor total.
Según explicó Carmen Calatayud, responsable del laboratorio de materiales en contacto con alimentos, este control supone un reto técnico para la industria, ya que los PFAS no constituyen una única sustancia, sino un amplio grupo de compuestos. Algunos no están completamente identificados o no se detectan fácilmente, por lo que no existe un único método analítico capaz de medirlos todos.
La sesión también abordó la necesidad de evaluar la reciclabilidad de los envases y de disponer de herramientas de verificación y certificación. En este ámbito, se mencionaron referencias como RecyClass, la norma UNE-EN 13430 y las nuevas normas europeas EN 18120.
El webinar puso de relieve la importancia de que las empresas del sector del packaging preparen con antelación su adaptación al nuevo marco regulatorio europeo, tanto desde el punto de vista técnico como analítico y documental.






































