Personalización, salud y valores: así está cambiando la alimentación en 2026
La alimentación entra en una nueva etapa marcada por la personalización, la digitalización y una relación cada vez más compleja entre salud, valores y estilo de vida. El estudio ‘The New Era of Food’, elaborado por NellyRodi para el salón SIAL París, identifica las principales transformaciones que están redefiniendo la forma en que los consumidores eligen, compran y consumen alimentos.
La alimentación global está experimentando una transformación estructural. Según el informe ‘The New Era of Food’, el modelo alimentario tradicional —basado en categorías amplias y productos estandarizados— está dando paso a un sistema mucho más fragmentado, personalizado y condicionado por factores sociales, tecnológicos y culturales.
El estudio identifica seis grandes fuerzas que están impulsando este cambio. Entre ellas destacan el aumento de las enfermedades metabólicas y digestivas, el acceso a nuevos datos biológicos —como información genética, microbioma o sensores corporales— y un creciente protagonismo del consumidor en la toma de decisiones alimentarias. A ello se suman la microsegmentación del mercado, el ritmo acelerado de los estilos de vida y la influencia de las redes sociales en las elecciones de consumo.
Este nuevo contexto está impulsando una transformación profunda en la relación entre alimentación y bienestar. Más del 50% de la población mundial afirma que comer de forma saludable es una prioridad absoluta, mientras que el mercado global del bienestar supera ya los 2 billones de dólares y continúa creciendo.
De la nutrición generalista a la nutrición personalizada
Uno de los cambios más relevantes identificados por el informe es la transición hacia modelos de nutrición personalizada. La alimentación deja de responder a un patrón universal para adaptarse a las necesidades específicas de cada individuo, que pueden estar relacionadas con la salud metabólica, el rendimiento físico, el estado emocional o el estilo de vida.
El desarrollo de tecnologías de medición —como sensores biométricos, análisis del microbioma o aplicaciones de seguimiento nutricional— está facilitando esta tendencia. De hecho, alrededor del 58% de los jóvenes entre 18 y 34 años utilizan herramientas digitales para medir su rendimiento físico o nutricional.
En este escenario, la nutrición deja de entenderse únicamente como una forma de alimentarse y se convierte en una herramienta para prevenir enfermedades, mejorar el rendimiento o gestionar el bienestar diario.
Alimentación como expresión personal y cultural
El informe también subraya que la comida ha dejado de ser únicamente una cuestión de sabor o nutrición para convertirse en un elemento de identidad personal. Lo que comemos refleja valores, estilo de vida y pertenencia a determinados grupos sociales o culturales.
Las redes sociales desempeñan un papel clave en este proceso. Plataformas como TikTok o Instagram amplifican tendencias alimentarias y convierten determinados productos o recetas en fenómenos virales. En algunos casos, las búsquedas de ciertos alimentos pueden multiplicarse por diez en pocos meses impulsadas por su popularidad en redes.
Este fenómeno está transformando también el desarrollo de productos, con propuestas cada vez más diseñadas para ser compartidas, fotografiadas o asociadas a una identidad cultural específica.
Entre el placer, la salud y las limitaciones cotidianas
El estudio identifica diferentes motivaciones que condicionan las decisiones alimentarias actuales. Una de ellas es la búsqueda de bienestar, que impulsa el consumo de alimentos asociados a la prevención, el equilibrio digestivo o el control del estrés.
Al mismo tiempo, el placer sigue siendo un factor central en la alimentación. Cerca del 59% de los consumidores europeos considera que el disfrute es una de las principales razones para elegir determinados alimentos.
Junto a estas motivaciones conviven también factores prácticos, como la falta de tiempo o las limitaciones económicas. En este sentido, el informe señala que casi la mitad de los consumidores dedica menos de 15 minutos al día a preparar la cena, lo que impulsa la demanda de formatos rápidos, portátiles o individuales.
Alimentación, valores y compromiso social
Otra de las tendencias destacadas es el creciente componente ético de las decisiones alimentarias. Cada vez más consumidores utilizan la alimentación como una forma de expresar valores relacionados con el medio ambiente, el bienestar animal o la justicia social.
Opciones como el consumo local, el vegetarianismo, el veganismo o los productos de comercio justo reflejan esta dimensión ideológica de la alimentación. En este contexto, la transparencia, la trazabilidad y la información sobre el origen de los productos se convierten en factores clave para la confianza del consumidor.



































