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Actualmente 46 bodegas están inscritos en la D.O. Vinos de Madrid y en 2010 la producción fue de casi tres millones de botellas

Vinos de Madrid: sabor desde el corazón de la Península

Redacción Interempresas27/10/2011
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27 de octubre de 2011

A la capital de España y a toda la región madrileña se la conocía hasta hace una década más por el vino que consumía en sus tabernas y restaurantes que por el que se producía en sus viñedos, todos al sur de la capital. Hoy, la situación ha cambiado totalmente, y ello en una región –los actuales límites de Madrid– donde los primeros datos contrastables sobre la industria vitivinícola datan del siglo XIII. Vinos de Madrid es hoy una D.O. reconocida por no solo por la industria, sino también por el consumidor, que ya se ha acostumbrado a verla en las cartas de un gran número de restaurantes.

Un poco de historia...

El siglo XIII es la fecha de la que datan los primeros documentos sobre la existencia de vinos de Madrid. Se trata de una disputa por la posesión de un viñedo entre unos monjes y el señor feudal, que fué resuelta finalmente por el arbitraje del rey. Los vinos madrileños llegan al siglo XV con un aurea de prestigio, plasmado ya en citas literarias, como las del Arcipreste de Hita. Hay múltiples testimonios del aprecio que tenían los vinos elaborados en la propia ciudad, que eran “exportados” a otras localidades. En la segunda mitad del siglo XV la autoridad municipal tuvo que dictar incluso medidas proteccionistas, bien por la abundancia de producción de la ciudad, bien por la venta fraudulenta de vinos de otras procedencias o por la competencia de viñedos cercanos, como los de Getafe, Pinto, Parla y Fuencarral, donde se producían los vinos más cotizados.
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Pablo Morate es una de las bodegas madrileñas con más tradición, llevada actualmente por la cuarta generación de la familia.
El siglo de Oro supone un momento importante para la región y para sus vinos. La elección de Madrid como capital del reino supone un notable crecimiento de la demanda y, a su vez, de la producción. Además de los tantas veces loados vinos 'San Martín', la capital se abastece de la producción de Arganda, Alcalá de Henares, Fuencarral, Alcobendas, Torrelaguna, etc. En 1665 pervivían en la ciudad de Madrid 63 cosecheros, aún sometidos a rigurosos controles y obligados a declarar al fisco la cantidad de uvas o de mosto que producían.

Madrid llega al siglo XX con más de 60.000 hectáreas de viñedo, pero en 1914 se detecta la primera filoxera en San Martín de Valdeglesias. La plaga se extiende rápidamente, arruinando el viñedo madrileño y provocando un cambio sustancial en sus vinos. La recuperación es lenta y se hace con variedades foráneas, en especial la Garnacha. Pero la verdadera recuperación no se produciría hasta los años cincuenta, tras la Guerra, con la implantación masiva de variedades seleccionadas por su rendimiento cuantitativo y grado de alcohol, con predominancia de Garnacha en las zonas de Navalcarnero y San Martín y de Airén en Arganda. En esta época surgen la mayor parte de las cooperativas.

A finales de los setenta sobreviene la crisis. Desciende el consumo de vinos, sobre todo el comercializado a granel que tanta salida daba a la producción. Se impone la renovación del sector y son necesarias costosas inversiones para rejuvenecer los viñedos, recuperar las variedades de uva y actualizar los criterios de elaboración. Los ochenta marcan un cambio espectacular en el panorama vinícola español, al que el vino de Madrid no permanece ajeno. La historia de lo que podríamos denominar el nuevo vino de Madrid arranca de 1984, con el reconocimiento de la Denominación Específica Vinos de Madrid.

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La subzona de San Martín de Valdeiglesias es la que ha contado con más prestigio en la historia de los vinos madrileños.
En marzo de 1986 el Ministerio de Agricultura aprueba la Denominación Específica Vinos de Madrid. Por fin, en noviembre de 1990 queda reconocida oficialmente la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Al siguiente año, ya están en el mercado las botellas con la contraetiqueta de Vinos de Madrid y desde enero de 1992 se comienzan a comercializar los primeros vinos de crianza.
Tras décadas de fuertes cambios, el mercado de vinos de Madrid afronta el nuevo siglo con un panorama de gran competencia de vinos de todo el país. Los vinos de Madrid son desconocidos, incluso, para gran parte de los madrileños. El esfuerzo por ganarse el puesto histórico que les corresponde está de nuevo respaldado por una ansiada y recuperada calidad. Las bodegas toman conciencia de la necesidad de ofrecer vinos con buena relación calidad-precio y este esfuerzo se transmite de inmediato al consumidor. La consecuencia más directa es una presencia cada vez más destacada de los vinos de Madrid tanto en los mercados locales como en otras zonas españolas, sin olvidar que las exportaciones al extranjero están teniendo cada vez un éxito mayor.
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Número de bodegas acogidas a la D.O. Vinos de Madrid por orden cronológico.

La D.O. Vinos de Madrid: zonas de producción

La D.O. Vinos de Madrid ampara, controla y protege las uvas y los vinos procedentes de 54 municipios situados al sur de la Comunidad Autónoma de Madrid, gracias a su Consejo Regulador. La zona de producción se divide en tres subzonas muy diferenciadas y de gran tradición vitícola: subzona de Arganda, subzona de Navalcarnero y la subzona de San Martín de Valdeiglesias. Esta división se debe todo a que el sur de la comunidad es muy amplio y la climatología y los suelos cambian de este a oeste. Incluso las variedades preferentes en cada zona cambian también. No otorga las mismas cualidades a un vino la proximidad de la Sierra de Gredos en la subzona de San Martín, que las que pueda darle la de Guadarrama a los de Navalcarnero, ni a los de Arganda tan próxima a Guadalajara y Cuenca. Por eso ha sido fundamental separarlas y diferenciarlas, porque la cata de sus vinos así lo refleja. A esto contribuyen también las variedades que Madrid ha tenido siempre, como la albillo en San Martín, la tempranillo, la malvar, la airén o la garnacha. A ellas se han incorporado variedades foráneas que han contribuido a que los vinos amplíen sus cualidades, como la cabernet sauvignon o la syrah.
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Viñedo de tempranillo en la subzona de Arganda.
Las tres subzonas son:

- Subzona de Arganda (28 bodegas): Comprende 27 municipios del sureste de la Comunidad de Madrid. En esta subzona se encuentra aproximadamente el 50% del viñedo inscrito en el Consejo Regulador, representando la subzona con una mayor producción de vinos. En ella predominan la uva blanca Malvar, así como la uva Tinto Fino (también llamada Tempranillo o Cencibel).

- Subzona de Navalcarnero (7 bodegas): Comprende 19 localidades de la zona sur-central de la región. Representan algo más del 14% del total del viñedo inscrito, predominando la uva tinta Garnacha.

- Subzona de San Martín de Valdeiglesias (10 bodegas): Comprende 9 municipios. Con el 35% del viñedo inscrito, con la uva Albillo y la tinta Garnacha como variedades principales.

Variedades de uva

Entre las variedades preferentes cultivadas en la D.O. Vinos de Madrid están:

- Albillo: De temprana maduración y escasa producción, alberga cualidades alejadas de la normalización actual. Racimos pequeños y sueltos, presentan una doble aptitud: para vinificación y para consumo en fresco. Da lugar a vinos blancos glicéricos, corpulentos, de inolvidable personalidad.

- Garnacha: De porte erguido y buena producción. Racimo compacto de tamaño mediano. Ofrece rosados y tintos sabrosos en su juventud, adaptándose equilibradamente a crianzas cortas. Suelen presentar altos contenidos en alcohol.

- Malvar: Cepa de buena producción, maduración temprana y porte erguido. Racimo grande y suelto. Da lugar a vinos frescos, aromáticos, claramente personales.

- Tempranillo: Varietal de rendimiento medio. Racimo mediano, cilíndrico, que generalmente presenta hombros. Da vinos de altísima calidad. Por su equilibrio y estabilidad de materia colorante son excelentes para vinos jóvenes y crianzas.

Como variedades autorizadas se encuentran también la Airén, Cabernet Sauvignon, Merlot, Moscatel de grano menudo, Parellada, Syrah, Torrontés y Macabeo.

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El Albillo es una de las variedades preferentes cultivadas en la D.O. Vinos de Madrid.

Crianza de los 'jóvenes' vinos madrileños

Los vinos de Madrid se encuadran aproximadamente en dos tercios del total en la gama de los vinos jóvenes del año. Dentro de los vinos jóvenes se encuadran los vinos con la mención Sobremadre, una elaboración especial y tradicional de determinados pueblos de la subzona de Arganda. El vino Sobremadre es aquel cuyo mosto fermenta con la uva estrujada-despalillada (madre) y una vez acabada la fermentación permanece junto al vino un máximo de seis mesess, con ausencia de trasiegos hasta el embotellado.

Los vinos de Crianza son de crianza mixta madera-botella, que tiene cumplir los tiempos y requisitos estipulados en el reglamento de la D.O. (mínimo dos años, de los cuales al menos seis meses en recipiente de madera). Asimisimo, se crían vinos que obtienen la mención de Reserva (3 años de crianza, de los cuales uno ha de ser en barrica de roble) y Gran Reserva (5 años de crianza, con dos años en barrica de roble).

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Calificación de cosechas de los últimos años.
Comercialización y exportación de vinos con la D.O. 'Vinos de Madrid'

La comercialización nacional de vinos fue creciendo paulatinamente desde la creación de la D.O. en 1990 hasta 2006, en que se comercializaron más de cuatro millones y medio de botellas. Una cifra que se ha visto reducida drásticamente en en los últimos cuatro años, motivado principalmente por un descenso en el consumo de los vinos de mesa y también por la crisis. El último dato, el de 2010, dejaba los litros comercializados en 2.197.006, de los cuales resultaron 2.929.341 botellas.

Además del mercado nacional Vinos de Madrid cuenta con un importante mercado extranjero donde se comercializan un total de 914.237 botellas (datos de la campaña 2009/10), lo que representa el 24% de la comercializacion total. Actualmente los principales mercados son por este orden: Alemania (24,55%), EE UU (13,84%) y China (10,93%). También representan mercados importantes para Vinos de Madrid Letonia, Lituania, Bélgica y Japón.

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Bodegas Jesús Díaz.

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