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“Es un orgullo que nuestro aceite sea reconocido mundialmente por su calidad y sostenibilidad”

Carmen Ortiz, consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía

David Pozo29/04/2017
El papel de liderazgo de Andalucía en el sector del aceite de oliva es incontestable. Sus 1,56 millones de hectáreas de olivar producen la cuarta parte de todo el aceite de oliva que se consume a nivel mundial. Con un sector productor que lleva años apostando por una exportación en el que la calidad juega un papel cada vez más preponderante, Expoliva es la cita perfecta para conocer qué opina Carmen Ortiz, máxima responsable del ramo agroalimentario en Andalucía, sobre los temas de más actualidad y el papel que la Admistración debe jugar en ellos.
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En primer lugar nos gustaría conocer qué representa una cita como Expoliva para Andalucía…

Se trata del mayor encuentro internacional sobre el aceite de oliva e industrias afines, un producto en el que somos líderes mundiales, por lo que, evidentemente, constituye una muestra referente para el sector, con un alcance internacional y una potencialidad que hacen de ella una cita indispensable.

Como se ha ido demostrando año tras año, es la feria agroalimentaria más importante de Andalucía y una de las tres más relevantes que se organizan en España. La participación ha ido incrementando en cada edición, lo que demuestra que cada vez hay más comercio y más interés por el sector oleícola en los mercados tanto nacionales como internacionales. De hecho, en esta edición estarán presentes los 57 países productores de aceite de oliva.

En Expoliva se dan cita miles de profesionales y expertos en olivicultura y elaiotecnia, junto con una diversificada muestra de maquinaria y servicios. Es, sin duda, el escaparate que mejor refleja el lugar que ocupan España y Andalucía en el panorama oleícola internacional. El aceite es nuestro cultivo estratégico por excelencia, con algo más de 1,5 millones de hectáreas en Andalucía que aportan la cuarta parte del valor de la producción agraria andaluza.

Actualmente Andalucía, con más de un millón de toneladas, produce más del 80% del aceite de oliva español y es el principal actor a nivel mundial. ¿Además de un orgullo también representa una gran responsabilidad?

Por supuesto. Es un orgullo que nuestro aceite sea reconocido mundialmente por su calidad y sostenibilidad, ya que supone un espaldarazo al buen hacer de nuestros profesionales. Y es igualmente una responsabilidad, ya que debemos dar respuesta a las expectativas que los consumidores depositan en este producto al adquirirlo y que cuenta en muchos casos con el aval comunitario que aportan las Denominaciones de Origen. En total, Andalucía cuenta actualmente con 12 menciones de calidad que amparan aceite de oliva virgen extra de la mayor calidad. Debemos responder asimismo al abastecimiento de los mercados de todo el mundo, ya que el aceite de oliva es el producto con mayor peso en las exportaciones agroalimentarias andaluzas. No en vano, casi un cuarto de todo el aceite de oliva que se consume en el mundo es andaluz. En cuanto a exportaciones, también se trata de un alimento con peso relevante en las ventas agroalimentarias andaluzas al exterior, ya que en 2016 su valor ha superado los 2.500 millones de euros, más de un cuarto del valor global de las transacciones relativas a alimentos y bebidas de la región en el extranjero. Esta buena tendencia se ha observado también en enero del presente año, cuando las exportaciones de este alimento, valoradas en 149 millones de euros, han supuesto el 14% de los ingresos totales andaluces de estas ventas. De hecho, con un aumento de 70 millones de euros en el valor de las exportaciones en enero de 2017, ha sido el aceite de oliva el que ha tirado del carro de las ventas generales de alimentos y bebidas de Andalucía, que se han incrementado en 247 millones con respecto a enero de 2016.

En las últimas semanas se han aprobado nuevas ayudas para el sector del olivar y también para el productor. ¿Qué opina de quien considera que el del aceite de oliva es un sector ‘sobresubvencionado’?

A quien tenga esa idea le explicaría que las ayudas que reciben los olivareros responden a cuestiones que en algunos casos benefician a toda la ciudadanía, como, por ejemplo, el servicio ambiental y paisajístico de este agrosistema. Estos árboles contribuyen a evitar la desertificación del terreno, luchar contra la erosión y fijar el carbono al tratarse de un cultivo leñoso. Además, de su fruto se obtiene un alimento con propiedades saludables contrastadas científicamente y que es la base de la dieta mediterránea, el aceite de oliva virgen extra. Y no hay que olvidar que el olivar es el bosque plantado por el hombre más grande del mundo: en Andalucía tenemos 205 millones de olivos repartidos por 1,56 millones de hectáreas, un cultivo que además juega un importante papel medioambiental (como fijador de CO2 y como elemento clave en la lucha contra la erosión) y social, al fijar población en el medio rural y evitar así su despoblamiento. A todas estas aportaciones a la población, se suma una peculiaridad del sector andaluz que también hay que tener en cuenta: el pequeño tamaño de las explotaciones. En nuestra región, la mayoría de los productores cuentan con fincas de dimensiones reducidas cuya viabilidad se vería comprometida en caso de no percibir una ayuda que complemente la renta. En este caso, correríamos el riesgo de que desaparecieran numerosas hectáreas de este cultivo con tan importantes beneficios para nuestro entorno natural y un peso tan importante para nuestra economía y sociedad.

Dada esta relevancia, Andalucía es la única comunidad autónoma que cuenta, no sólo con una Ley específica, sino también con un presupuesto de más de 300 millones de euros reservado en exclusiva para el olivar en nuestro Programa de Desarrollo Rural. Hasta la fecha, hemos puesto a disposición del sector alrededor de 200 millones de euros a través de diferentes líneas de ayudas. Entre otros incentivos, este montante comprende ayudas plurianuales agroambientales y para la producción ecológica, cuyos beneficiarios adquieren un compromiso de cinco años.

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¿Qué acciones se están tomando desde la Administración para prevenir amenazas como puede ser la Xylella fastidiosa en los próximos años?

La Consejería, en el marco de la Estrategia Andaluza contra la Xylella fastidiosa puesta en marcha por el Gobierno andaluz en 2015 para la prevención, detección precoz y erradicación en caso de confirmación de su presencia, lleva a cabo una labor de control a través de la toma de muestras para su análisis. En el año 2016 se realizaron 1.845 tomas de muestras de material vegetal en viveros, explotaciones agrícolas y parques y jardines para determinar la posible presencia de esta bacteria, todas las cuales resultaron negativas. Estas actuaciones las realizan los centros de la Red de Laboratorios de Producción y Sanidad Vegetal de Andalucía. Una de las grandes novedades dentro de la Estrategia ha sido la reciente creación de la Mesa de Sanidad Vegetal para reforzar las actuaciones en esta materia. En ella están presentes las organizaciones agrarias, cooperativas, colegios profesionales de ingenieros técnicos agrícolas e ingenieros agrónomos así como entidades sectoriales relacionadas con la sanidad vegetal o producción agraria.

Además, la Junta cuenta con un grupo asesor en colaboración con el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa), que está formado por científicos y técnicos relevantes en materia de patología vegetal y que presta apoyo en el diseño de estrategias y la ejecución de las distintas actuaciones que realiza la Consejería.

Y por supuesto estamos impulsando diferentes acciones divulgativas y formativas a través de jornadas dirigida a técnicos del sector agrícola en las que se plantean las distintas herramientas de la Administración andaluza para hacer frente a los peligros de este patógeno. Estas actuaciones tienen como objetivo, además, fomentar la colaboración de los agentes del sector para prevenir la llegada de esta enfermedad ataque a los cultivos de Andalucía, una labor en la que su ayuda es inestimable.

Toda la industria ha puesto el foco en la calidad como elemento diferenciador. ¿Hasta qué punto los sistemas de control actuales son suficientes?

Quiero destacar desde aquí que los casos de fraude son la excepción. Una excepción que desgraciadamente empaña a veces la alta calidad que se ofrece por norma y que es el resultado del buen hacer de la inmensa mayoría de los productores andaluces, que llevan a cabo además una labor de autocontrol dirigida a llevar al mercado un producto que responda a las expectativas de los consumidores. Y es que ellos son los primeros interesados en que no haya fraudes de calidad al ser su trabajo y su prestigio el que se pone en entredicho.

Desde la Junta de Andalucía supervisamos este proceso interno de las almazaras a través de visitas que responden a lo que podríamos llamar un ‘control inteligente’ en los puntos donde podría haber más riesgo. De esta forma se logra una alta eficiencia de los recursos públicos. En total, en 2016 hemos llevado a cabo 216 inspecciones en las que se controlan cuestiones de calidad, pureza y trazabilidad.

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Carmen Ortiz durante el anuncio de la creación de la Mesa de Sanidad Vegetal de Andalucía.

El actual método del Panel Test sigue estando en entredicho. ¿Qué pasos se están dando para buscar una posible alternativa?

Es cierto que se trata de un sistema cuestionado desde algunos sectores por su subjetividad pero quiero recalcar que es un procedimiento validado científicamente y, a día de hoy, no hay otro método mejor para determinar los atributos organolépticos del aceite de oliva. Aún así, se está trabajando en la búsqueda de un técnica analítica que pueda reforzarlo y si este nuevo sistema demuestra ser más objetivo, lo apoyaremos.

Por otro lado, creo que también habría que tener en cuenta lo que supone el Panel Test para los consumidores, a los que se ofrece un alimento de calidad que ha superado previamente el análisis de un catador profesional. ¿En cuántos alimentos ocurre algo así? Es un lujo que no debemos despreciar.

Estamos en un periodo de precios altos, algo que puede parecer positivo para el productor pero que de facto ya está afectando al consumo. ¿Se podrá conseguir alguna vez controlar la fluctuación y equilibrar la cadena de valor?

Me gustaría hacer hincapié en lo que entendemos por ‘precios altos’ porque desgraciadamente el aceite es protagonista de campañas promocionales que utilizan este producto como ‘reclamo’. El aceite de oliva es un alimento con propiedades saludables contrastadas, como ya comentábamos antes, y su obtención es un proceso que conlleva un esfuerzo que debe ser recompensado. Desde la Consejería reivindicamos que todos los eslabones de la cadena agroalimentaria reciban una contraprestación justa a su labor. Desgraciadamente los productores son habitualmente los más vulnerables y, por esta razón, la Ley de Agricultura que está ultimando la Junta contempla medidas dirigidas a evitar la venta a pérdidas y a defender a estos agentes frente posibles situaciones de presión para que acepten bajos precios por su producción.

Por otro lado, habría que avanzar en la mejora de la planificación de las campañas buscando una mayor estabilidad en los precios a través de la colaboración de productores y distribuidores. Al unir fuerzas sería posible alcanzar un punto de encuentro que garantizara la rentabilidad de ambas actividades económicas sin perjuicios para nadie.

En los últimos siete años Andalucía ha duplicado sus exportaciones de aceite de oliva gracias a una apuesta decidida de sus empresas y a la apertura de nuevos mercados. ¿Cómo se va a seguir impulsando la exportación desde la Administración?

Las exportaciones de aceite de oliva andaluz están en alza y, personalmente, creo que seguirá ganando peso internacional en los próximos años gracias a su excelencia. Desde el Gobierno andaluz seguiremos respaldando a este sector en su conquista de nuevos mercados, si bien el prestigio que tiene ya la producción oleícola de Andalucía es el mejor reclamo internacional que puede tener este alimento. Una fama que es fruto del buen trabajo de los productores y que se difunde, por ejemplo, a través de la participación en ferias del sector como Expoliva, y otros eventos agroalimentarios y gastronómicos de gran calado como el Salón Gourmets o Andalucía Sabor.

Tanto en el ámbito nacional como internacional, la Junta de Andalucía apoya a quienes apuestan por participar en este tipo de encuentros facilitando su presencia en el espacio expositivo institucional o concediendo incentivos que aligeran las inversiones necesarias para contratar un stand propio. Para ello cuentan con el respaldo de la Consejería de Agricultura y Extenda-Agencia Andaluza de Promoción Exterior, dependiente de la Consejería de Economía y Conocimiento.

Un ejemplo reciente del respaldo de la Junta de Andalucía al sector es la concesión de ayudas por más de 282.000 euros para nueve Denominaciones de Origen Protegida (DOP) que amparan aceite de oliva virgen extra. Unos incentivos aprobados por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural destinados a la promoción en el mercado interior de la Unión Europea de los alimentos amparados por un régimen de calidad.

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Carmen Ortiz participó en el último Diálogo Expoliva el pasado 21 de abril.

¿Con todos los datos que tenemos sobre la mesa, puede encarar el futuro el sector del aceite de oliva con optimismo y garantías?

Por supuesto. El futuro presenta numerosas oportunidades para el sector oleícola andaluz, ya que cada día son más los que se conciencian de la importancia de consumir alimentos saludables entre los que se encuentra el aceite de oliva. Parece que las perspectivas para los próximos años son buenas, ya que está aumentando el consumo de aceite de oliva a nivel global, impulsado principalmente por dos factores: las cualidades saludables cada vez más reconocidas de este alimento y el aumento de la clase media en países emergentes. Este incremento eleva, por tanto, el número de personas que incorporan el aceite de oliva a su cesta de la compra en países como Brasil, China o India.

A día de hoy, el aceite de oliva andaluz, y por tanto el español, tiene cada vez mayor cuota de mercado y lidera las ventas en la mayoría de países. En Estados Unidos concentra el 45% de la cuota de mercado, en China el 70% y con el acuerdo comercial con Canadá se abren nuevas posibilidades para este sector. Seguramente habrá que afrontar importantes retos en los próximos años, pero estoy convencida de que se superarán con éxito.

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