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La provincia de Valladolid es el primer lugar de España en conseguir una Marca de Garantía para el pan

Tipos de panes más consumidos en Castilla y León

La gastronomía española está caracterizada por su variedad y riqueza, fruto de la diversidad regional. Una riqueza en la que el pan (alimento básico de nuestra dieta) no es una excepción. Con tan sólo cuatro ingredientes principales, este producto se presenta en diferentes formas, texturas y sabores hasta el punto que es uno de los alimentos más variados.
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Pan de cuadros.

Si contabilizamos las clases de pan que se elaboran sólo en nuestro país podemos quedarnos perplejos. Existen hasta 315 variedades, algunas de ellas con una gran tradición en determinadas zonas geográficas españolas.

Pan Cada Día se centra en esta ocasión en Castilla y León, una de las zonas más prolijas en productos, ya que históricamente ha sido un gran productor de cereales. De hecho, la provincia de Valladolid es el primer lugar de España en conseguir una Marca de Garantía para esta categoría, 'Pan de Valladolid'.

Con el descubrimiento por parte de los egipcios de la elaboración del pan con levadura, el pan pasó de ser una torta dura y correosa a un producto esponjoso y delicioso. Tras ellos, los panaderos atenienses consiguieron elaborar setenta variedades distintas y su fama alcanzó tal dimensión que fueron llevados a Roma, en época de Plinio, hacia mediados del siglo II a. C. Tal fue la importancia del pan para los romanos que crearon un Colegio de Panaderos.

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Barra de pico.

En España, tras la Reconquista, aumentó la producción de trigo, especialmente en Castilla, donde era conocido como 'pan llevar', y comenzaron a proliferar molinos, lo cual convirtió a este producto en un alimento básico del reino y, junto a la lana, en uno de los que más se exportaban.

Esta tradición en torno al pan continúa hoy en día y, de hecho, Castilla y León es hoy la cuarta comunidad autónoma donde más pan se consume per cápita, con una ingesta de 47,32 kg/persona en 2013 y un total de 118.677,50 miles de kilogramos durante el año pasado, según el panel de consumo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

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Pan de cuatro canteros.

La variedad sigue siendo hoy en día la característica diferencial de esta región donde los panes más comunes son:

Hogaza de León. Pieza de pan de 1 y 2 kilos y amplio volumen. Es un pan de flama de amasado lento y larga fermentación, cuya cocción le confiere una corteza gruesa y dura, por lo que su conservación es muy buena, siendo su miga de color crema, con grandes alvéolos irregulares. Su forma suele ser abombada y redonda aunque presenta variantes con cuatro grandes puntas o picos en forma de estrella (hogaza estrellada), en forma de rosca, adornada con una trenza alrededor de su perímetro (coleta o pan trenzado de León) o adornada con profundas incisiones en forma de uña (pan de uña de Astorga).

Pan Lechuguino. Es el pan más representativo de Valladolid. Tiene forma de hogaza aplastada, redonda, de pan bregado, con corteza lisa, brillante y dorada, que en ocasiones presenta en su superficie pequeños lóbulos con surcos circulares concéntricos y dibujos que recuerdan a un cogollo de lechuga, de donde obtiene su nombre. Presenta unos bordes muy crujientes.

Barra Fabiola. Se creó en 1961 por un panadero de Valladolid en honor a Doña Fabiola de Mora y Aragón debido al gran eco social que despertó su matrimonio con el rey Balduino I de Bélgica. Tiene forma alargada y un sabor delicado y fino; con una miga muy blanca y alvéolos algo mayores y corteza brillante y muy fina, debido a que presenta mayor proporción de agua que los panes candeales. Buen pan para acompañar pescados y vinos blancos.

Torta de aceite. Es un pan tradicional en Aranda de Duero y Peñafiel. Tiene forma redonda, aplanada, con punciones en su superficie y contenido graso y proteico medio. La corteza y la miga, que es poco abundante, resultan blandas y con color dorado. Las piezas suelen ser de unos 60-62 cm de diámetro y su peso ronda los 500 g/ud. Su duración aproximada es de 1-2 días.

Pan de Montejos. Son barras de pan muy cocidas y de corteza gruesa y crujiente que presentan mayor tamaño que una barra normal. Recibe su nombre de la localidad cercana a la ciudad de León, de Montejos del Camino. La diferencia con el pan común es que necesita mayor adición de harina, por lo cual precisa de mayor tiempo de cocción.

Barra rústica. Es la barra tradicional, de elaboración totalmente manual con un prolongado tiempo de fermentación y cocción resultando una barra de aspecto tosco y rústico. Se suele añadir algo de harina de centeno (10-15%) que le da un color algo más oscuro y mejor sabor y conservación. El pan resultante es exquisito de aroma y sabor, de miga esponjosa y con cuerpo, corteza gruesa y crujiente y una conservación prolongada que dura hasta cuatro días. El formato más habitual de este tipo de pan es una barra alargada de 300 gr.

Barra de flama. En Valladolid también es conocida como “barra de riche”. Es el pan de mayor consumo en toda la península debido a su polivalencia tanto en la mesa como para bocadillos. Es un pan ligero, de miga suave, blanca y esponjosa, con una corteza crujiente y gruesa, de ahí que pueda llegar a conservarse en estado óptimo durante cuatro días. Suele presentarse en dos tipos diferentes como barra alargada de 230-250 gramos o en bollito o riche de 90-100 gramos.

Pan de cuadros. Se distingue por los cuadros de su corteza, hechos manualmente uno a uno, y de los que resulta su perfecta cocción que da como resultado una corteza de color marrón mate, fina y crujiente. En formato pequeño (de 100 gr.) es muy famosa en los restaurantes castellanos.

Pan de polea. Pan candeal típico de las zonas rurales de Valladolid. Es un pan muy original que, actualmente, se hace sólo por encargo. Recibe su nombre por la similitud de su forma con la de una polea, puesto que lleva un corte en medio realizado con una cuerda. Sus bordes son crujientes y su corteza fina y sin brillo.

Barra de pico. Su denominación responde a su forma, y es que los cortes que recibe antes del horneado dan lugar a picos crujientes que decoran toda la corteza. Es una barra alargada con una corteza crujiente y dorada. Es perfecta para acompañar pescados y vinos blancos, especialmente, verdejos.

Pan de cuatro canteros. Es el pan típico castellano. Es el más alto (con mayor volumen) y con más miga de todas las variedades de esta comunidad. Se distingue por el rajado de la masa, resultando un pan en el que los bordes (y de ahí los cuatro canteros), se separan ligeramente del centro.

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