El sector vitivinícola catalán reclama más cooperación e innovación comercial ante el cambio en el consumo
El sector vitivinícola catalán considera que la caída del consumo de vino y los cambios en los hábitos de los consumidores exigen nuevas estrategias comerciales, una mayor cooperación entre los agentes del sector y un mejor conocimiento del mercado. Estas cuestiones centraron una jornada técnica celebrada en la bodega Mas Doix, en el marco del Programa de Actuación de Transferencia Tecnológica (PATT) 2026, que también analizó la evolución de la campaña fitosanitaria.
La jornada, titulada ‘Proteger la viña, impulsar el vino: evaluación de la campaña fitosanitaria y los retos de la comercialización’, fue organizada por el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, con la colaboración de INNOVI, la DOQ Priorat, la DO Montsant, Vitec y Mas Doix. El encuentro incluyó la entrega de los premios Mildiu y una visita a los viñedos de la bodega anfitriona.
Durante la sesión dedicada a la sanidad vegetal, Anna Lekeunberri Gómez, jefa del Servicio de Sanidad Vegetal, destacó la baja incidencia de las principales enfermedades fúngicas y bacterianas de la vid. No obstante, subrayó la necesidad de mantener la vigilancia sobre la flavescencia dorada tras detectarse un foco en el Empordà. Para considerar erradicada esta enfermedad, deben transcurrir cuatro años sin nuevos casos.
Por su parte, Ivette Garcia Secall, jefa de la Sección de Agricultura y Sanidad Vegetal en Tarragona, confirmó la baja incidencia de plagas, aunque señaló la aparición del mosquito verde al final de la campaña en algunas zonas, donde se realizaron tratamientos especialmente en cepas jóvenes. Josep Maria Torné, responsable del área de viticultura de VITEC, presentó ensayos para controlar el mosquito verde y la polilla del racimo (Lobesia botrana). Según explicó, el adelanto excepcional de la vendimia podría haber contribuido a reducir la incidencia de esta última.
La situación comercial del sector centró una mesa redonda con la participación de Pilar Just, de la DO Montsant; Jaume Balaguer, de la DOQ Priorat; Enric Nart, de Vitec, y Valentí Llagostera, de Mas Doix. El debate, moderado por Eloi Montcada, responsable del clúster INNOVI, abordó los cambios estructurales que afectan al mercado del vino.
Los datos presentados durante la jornada apuntan a que el sector genera más de 3.000 millones de euros de actividad económica, equivalentes a algo menos del 1,5% del PIB catalán. Más del 98% de las empresas tienen menos de diez trabajadores y más del 60% exportan. Al mismo tiempo, el consumo mundial de vino ha descendido aproximadamente un 15% en ocho años, mientras que en España la caída alcanza el 41% en cinco décadas. A esta evolución se suman las dificultades en mercados como el Reino Unido y Estados Unidos.
Valentí Llagostera describió el contexto como una “tormenta perfecta” de carácter estructural. Jaume Balaguer incidió en el cambio cultural de los hábitos de consumo y en la creciente competencia de otras bebidas. En este escenario, también se destacó la diversidad y la capacidad de adaptación de las más de 180 pequeñas bodegas del Priorat.
Los participantes coincidieron en la necesidad de reforzar el valor diferencial del vino y mejorar el conocimiento de los consumidores. Pilar Just defendió el papel de las denominaciones de origen en la valorización de los productos y en el apoyo comercial a las bodegas, y citó las acciones promocionales de la DO Montsant en mercados como México, Costa Rica, China y Corea. Enric Nart, por su parte, subrayó la importancia de segmentar las estrategias comerciales en función de los perfiles de consumidor.
Uno de los datos destacados del encuentro fue que solo el 34% de las botellas de vino consumidas en Cataluña corresponden a vinos catalanes. Para mejorar esta proporción, los participantes plantearon reforzar el mercado interior, el enoturismo y la venta directa, con el objetivo potencial de que esta última alcance el 25% de las ventas. También señalaron la conveniencia de revisar el efecto de los márgenes de la restauración sobre el consumo y de coordinar mejor los mensajes comerciales de las denominaciones de origen.
La jornada concluyó con un llamamiento a impulsar nuevas formas de promoción y comercialización, reforzar la cooperación entre los agentes del sector y situar al consumidor en el centro de las estrategias. “La clave está en nuestras manos. Tenemos que dejar de quejarnos y empezar a hacer cosas”, fue una de las ideas expresadas durante la mesa redonda.











