El consumo mundial de vinos espumosos alcanzó los 3.320 millones de botellas en 2024 y el mercado moverá 54.670 millones de dólares en 2025
Los vinos espumosos resisten la crisis del consumo y encuentran nuevas vías de crecimiento
Mientras el consumo mundial de vino continúa desacelerándose, los vinos espumosos mantienen una evolución más sólida que el resto de categorías. La 'premiumización', la aparición de nuevos momentos de consumo, el auge de los espumosos sin alcohol y el desarrollo de nuevas regiones productoras están impulsando un mercado que alcanzará un valor estimado de 54.670 millones de dólares en 2025. Estas son algunas de las principales conclusiones del Sparkling Report elaborado para ProWein.
Frente al descenso del consumo mundial de vino, los espumosos atraviesan un momento de transformación. Aunque el mercado continúa condicionado por la inflación, la incertidumbre económica y el cambio en los hábitos de consumo, esta categoría demuestra una capacidad de adaptación superior a la de los vinos tranquilos.
Según datos de IWSR recogidos en el Sparkling Report, el consumo mundial alcanzó los 3.320 millones de botellas en 2024, con un ligero retroceso tras varios años de crecimiento continuado desde 2020, mientras que el valor del mercado se situará en torno a 54.670 millones de dólares este año.
El consumo se desestacionaliza
Una de las principales conclusiones del estudio es que el espumoso ha dejado de asociarse exclusivamente a las celebraciones. Los consumidores, especialmente los más jóvenes, lo incorporan cada vez más a ocasiones informales, como aperitivos, cócteles o encuentros sociales, lo que está aumentando la frecuencia de consumo y ampliando la base de clientes.
“Los más jóvenes están mostrando un gran interés por esta categoría y disfrutan de los vinos espumosos incluso en ocasiones informales y cotidianas, más allá de las celebraciones tradicionales. Si esta tendencia continúa, los vinos espumosos podrán llegar a nuevos grupos de consumidores y aumentar la frecuencia de compra entre quienes ya los consumen”, afirma Luke Tegner, director de Consultoría de IWSR.
De hecho, el último estudio de IWSR sobre los tres principales mercados mundiales de vinos espumosos —Estados Unidos, Reino Unido y Francia— concluye que, aunque esta categoría registra ligeros descensos, su comportamiento sigue siendo significativamente mejor que el de los vinos tranquilos.
La premiumización continúa marcando el mercado
El informe confirma que la búsqueda de productos de mayor calidad sigue siendo una de las grandes tendencias internacionales. Los consumidores están dispuestos a pagar más por vinos espumosos ligados al origen, con elaboraciones diferenciadas y una identidad propia, especialmente en los mercados emergentes, donde el vino continúa incorporando nuevos consumidores.
Este fenómeno está favoreciendo especialmente a categorías como Crémant, que registró un nuevo récord de ventas en 2025 con 123 millones de botellas, un 7,5% más que el año anterior. Además, las exportaciones ya representan el 41% de su producción, frente al predominio histórico del mercado francés.
Prosecco consolida su liderazgo
El Prosecco continúa siendo el gran referente del mercado internacional. En 2025 se produjeron 667 millones de botellas de Prosecco DOC, valoradas en 3.600 millones de euros, tras crecer un 1,1% respecto al ejercicio anterior. En apenas una década sus ventas se han duplicado y más del 80% de la producción se destina a la exportación.
Estados Unidos sigue siendo su principal mercado exterior, aunque Francia se ha convertido en una de las grandes sorpresas del año, con un incremento del 21% de las ventas, mientras que Grecia y México también registran crecimientos de dos dígitos.
El informe destaca además la creciente demanda de versiones con menor graduación alcohólica y el desarrollo futuro de referencias desalcoholizadas.
El cava apuesta por la gama alta
Los últimos años no han sido fáciles para el cava. Las sucesivas sequías han reducido las cosechas y el descenso del consumo de vino también ha afectado al espumoso español. Según el Consejo Regulador, en 2025 se comercializaron algo más de 190 millones de botellas, un 13 % menos que el año anterior. La caída fue más acusada en los mercados internacionales (-18,7 %, hasta los 114 millones de botellas) que en el mercado nacional (-2,5 %, con 76 millones). Pese a ello, el cava sigue siendo el vino español con mayor proyección internacional, ya que el 70 % de su producción se destina a la exportación.
El informe señala además que la fuerte caída registrada en Alemania —séptimo mercado del cava, con un descenso del 40 % en 2025— no responde necesariamente a una pérdida de demanda. Tradicionalmente dominado por Freixenet, este mercado se ha visto afectado por la decisión del grupo de comercializar como Premium Sparkling su gama de entrada elaborada con vinos procedentes de otras regiones españolas, debido a las limitaciones de producción provocadas por la sequía. Al no comercializarse bajo la denominación Cava, estas ventas ya no computan en las estadísticas oficiales.
Aun así, el informe destaca que la estrategia de premiumización comienza a ofrecer resultados. La categoría Cava de Paraje Calificado prácticamente duplicó sus ventas, pasando de 17.000 a 31.000 botellas, mientras que el Gran Reserva aumentó un 6 %. Paralelamente, el segmento premium refuerza su apuesta por la producción ecológica, ya obligatoria para todas las categorías Cava Superior.
Champagne pierde volumen, pero mantiene el valor de la marca
Champagne continúa acusando la ralentización económica tras el extraordinario crecimiento registrado después de la pandemia. En 2025 se vendieron 266 millones de botellas, un 2% menos que el año anterior, con una facturación cercana a 5.700 millones de euros, frente a los 6.500 millones del ejercicio precedente.
Lejos de competir en precio, la región francesa mantiene su estrategia basada en el valor añadido, impulsando categorías como los vinos de parcela, los monovarietales o los estilos Brut Nature, cuya demanda continúa creciendo.
Otros espumosos encuentran su nicho
El informe también pone el foco en otras categorías que, aunque con menor volumen de producción, mantienen una evolución positiva gracias a su posicionamiento diferenciado. Es el caso de Franciacorta, que continúa consolidándose como el espumoso italiano de alta gama.
En 2024 la denominación comercializó cerca de 19,1 millones de botellas, de las que cerca del 89% se destinaron al mercado italiano y alrededor del 11% a la exportación. Estados Unidos, Suiza y Japón figuran entre sus principales destinos internacionales. Además, en el año en que celebra el 35º aniversario del reconocimiento de la DOCG, la denominación mantiene una clara apuesta por el valor añadido: cerca del 40% de los productores comercializa botellas con un precio superior a los 10 euros.
También Lambrusco continúa evolucionando hacia un posicionamiento de mayor calidad. Emilia-Romaña produce más de 600 millones de botellas de vinos espumosos elaborados bajo sus diferentes denominaciones y estilos, lo que la convierte en una de las principales regiones productoras de Europa. El informe destaca que la categoría está reforzando su imagen mediante elaboraciones de mayor calidad y una creciente presencia en la restauración y en mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos.
En Alemania, el Sekt mantiene su posición como uno de los mercados de espumosos más importantes del mundo. Junto al auge de las referencias sin alcohol, el informe destaca el creciente interés por los Winzersekt, elaborados por los propios viticultores mediante el método tradicional, así como por espumosos de origen claramente identificado y producciones más limitadas.
Por su parte, el Sekt austríaco continúa reforzando su posicionamiento gracias a una clasificación por categorías —Klassik, Reserve y Große Reserve— que pone el foco en el origen, los tiempos mínimos de crianza y la calidad. Aunque sus volúmenes son modestos frente a otras grandes denominaciones europeas, el informe considera que Austria se está consolidando como uno de los referentes del segmento premium.
Los espumosos sin alcohol lideran el crecimiento
Si existe un segmento con un potencial especialmente elevado es el de los vinos espumosos sin alcohol. Alemania, principal mercado mundial, comercializó en 2025 22,3 millones de botellas, un 12% más que el año anterior, hasta alcanzar una cuota cercana al 9% del mercado alemán de espumosos.
Las previsiones apuntan a que esta tendencia continuará durante los próximos años. Según Grand View Research, el mercado mundial del vino sin alcohol alcanzará los 3.780 millones de dólares en 2030, con un crecimiento anual cercano al 8%, correspondiendo aproximadamente el 60% de este negocio a los espumosos desalcoholizados.
Nuevos países ganan protagonismo
El informe también identifica el auge de nuevas regiones productoras. Reino Unido, Hungría, California y Tasmania están incrementando su presencia internacional gracias a una oferta basada en la calidad y la diferenciación. En el caso británico, las ventas de espumosos nacionales prácticamente se han triplicado en seis años, mientras que Hungría consolida una estrategia orientada al segmento premium y Tasmania destina ya el 43% de toda su producción vinícola a los espumosos.
La conclusión del estudio es clara: frente al retroceso del consumo mundial de vino, los espumosos siguen siendo la categoría con mayor capacidad para atraer nuevos consumidores, generar valor y abrir nuevas oportunidades de negocio.












