El primer Salón Blancos de Rioja reúne a 250 profesionales y confirma el crecimiento de la categoría
Más de 250 profesionales, 21 bodegas y más de 75 vinos confirman el dinamismo de unos blancos en expansión, marcados por la diversidad de estilos, la calidad y su creciente proyección gastronómica.
El primer Salón Blancos de Rioja ha puesto de manifiesto la profunda transformación que atraviesan los vinos blancos de Rioja, que se consolidan como una categoría dinámica, diversa y con identidad propia dentro de la denominación.
El encuentro reunió en Madrid a más de 250 profesionales del sector —sumilleres, distribuidores, hostelería, prescriptores, influencers y prensa especializada— que pudieron conocer de primera mano más de 75 vinos elaborados por 21 bodegas. La cita sirvió como escaparate de la evolución de la categoría y como herramienta de análisis para el canal profesional.
El entusiasmo de los asistentes fue uno de los rasgos más destacados, con una valoración unánime de la calidad de los vinos, la diversidad de estilos y su creciente presencia en la gastronomía. Sumilleres, prescriptores, importadores y divulgadores coinciden en subrayar la evolución de los blancos de Rioja en las últimas décadas, tanto a nivel técnico como varietal, así como la amplitud de perfiles actuales, desde vinos jóvenes y frescos hasta elaboraciones más complejas y de guarda.
Asimismo, destacan su potencial de crecimiento en el contexto internacional, su buena relación calidad-precio y el valor del salón como espacio de descubrimiento, incluso para perfiles con amplia experiencia. En conjunto, los asistentes al salón, organizado por la publicación especializada La Prensa del Rioja, valoran muy positivamente la iniciativa y destacan su utilidad como punto de encuentro profesional y su capacidad para reunir una amplia representación de bodegas y estilos, lo que facilita el análisis y refuerza la percepción de una categoría en expansión.
Uno de los principales rasgos del salón fue la diversidad estilística, con una selección que refleja la convivencia de perfiles muy distintos. En el ámbito de los blancos jóvenes, referencias como Biurko Sauvignon Blanc 2025, Barón de Ley 2025, Bordón Blanco 2025, Tuercebotas Tempranillo Blanco 2025, Tierras de Murillo 2025 o Coto Mayor Blanco 2025 destacan por su frescura, carácter varietal y enfoque directo. En este contexto, se aprecia la coexistencia de variedades tradicionales como la viura con otras más recientes, como tempranillo blanco o garnacha blanca, además de variedades internacionales como sauvignon blanc, lo que amplía el abanico enológico de la denominación.
El salón también puso de relieve el papel creciente de los blancos con crianza, con vinos como Bagordi Blanco Fermentado en Barrica 2024, Montecillo Garnacha Blanca 2023, Faustino I Gran Reserva Blanco 2021, Gonzalo de Berceo Tempranillo Blanco 2024, Marqués de Reinosa Tempranillo Blanco 2024, Paloma de Sacramento 2023, Mi Lugar Blanco 2022, Terroir de Zinio Tempranillo Blanco 2024, GMT·125 2024 o Valserrano Blanco Gran Reserva 2019. En estos casos, la madera aporta estructura, complejidad y capacidad de guarda, reforzando su perfil gastronómico.
Asimismo, algunas bodegas exploran nuevas técnicas enológicas orientadas a preservar la identidad del vino, como Vega Vella Garnacha Blanca en huevo de hormigón 2023 o Valyerro Blanco 2025, combinando el uso de depósitos alternativos y el trabajo sobre lías para aportar textura y precisión. Paralelamente, el protagonismo del origen gana peso con referencias como Las Planas 2019, Dominio de ARVS Garnacha Blanca 2024 o Marqués de Tomares 2019, que ponen el foco en factores como el viñedo, la altitud, el suelo y la edad de las cepas.











