Ensayos de abonado nitrogenado en girasol de secano
Asociación Española del Girasol (AEG). Alameda del Obispo s/n. 14004 Córdoba. Correo-e: presidencia@aegirasol.org
16/04/2020La disponibilidad actual de fertilizantes nitrogenados estabilizados con inhibidores de la nitrificación, plantea la cuestión sobre si este tipo de abonos puede tener un beneficio adicional sobre el girasol de secano, en comparación con los fertilizantes tradicionalmente empleados (urea, nitrato amónico cálcico, nitrosulfato amónico). Para aportar respuestas a esta pregunta, la Asociación Española del Girasol, en colaboración con EuroChem Agro, ha iniciado una serie de ensayos en 2018 y 2019 cuyos resultados se describen en este artículo.
Durante los años 2018 y 2019 se han realizado 11 ensayos de abonado en las 3 regiones más importantes en el cultivo de girasol, Castilla y León, Andalucía y Castilla la Mancha. Los suelos, por su contenido de nitrógeno nítrico (N-NO3), se han clasificado como deficitarios, ligeramente deficitarios, medios y óptimos. El abonado se ha realizado con ENTEC 26 de Eurochem que contiene inhibidores de la nitrificación. Las dosis han sido de 0, 100 kg/Ha y 200 kg/ha de ENTEC 26 aplicados en presiembra.
En suelos con contenidos de N-NO3 entre ligeramente deficitarios (10 mg/kg) y óptimos (>20 mg/kg) la aplicación de abono nitrogenado no ha tenido ningún efecto en cuanto a la productividad del girasol. Con respecto al contenido graso, la aplicación de nitrógeno (N) en estos suelos ha producido un efecto negativo en 3 de los 8 ensayos evaluados, independientemente de la productividad de estos.
En suelos con déficit de N-NO3, la aplicación de abonado nitrogenado ha tenido un efecto positivo con respecto a la productividad del girasol y no ha tenido ningún efecto sobre el contenido graso.
Introducción
España ocupa la novena posición mundial en superficie cultivada de girasol, con una media en el período 2014-2018 de alrededor de 730.000 has. Esto representa alrededor del 2,8% de la superficie cultivada en el mundo, que estuvo en el período mencionado ligeramente por encima de 26 millones de hectáreas (FAOSTAT, 2020). De la superficie de girasol en España, más del 90% corresponde a cultivo en secano. En concreto, en 2019 la superficie de secano fue del 93,4% del total (MAPA, 2019).
El principal problema del cultivo del girasol en España es su baja productividad en comparación con los principales países productores. Así, el promedio anual de rendimiento de los diez países con mayor superficie cultivada, en el período antes señalado, fue de 1.881 kg/ha. Entre estos países, el menor rendimiento corresponde a Kazajistán, con 877 kg/ha, y el mayor a China, con 2.732 kg/ha. España se encuentra en el penúltimo lugar, con un rendimiento medio de 1.174 kg/ha.
El análisis detallado del motivo de los bajos rendimientos en el cultivo el girasol en España es complejo y requeriría una segmentación por comunidades autónomas, e incluso por provincias, lo que escapa del objetivo de este estudio. Lo que sí podemos señalar como denominador común es un fuerte desacoplamiento entre el ciclo del cultivo y la distribución de la lluvia, que determina que el cultivo esté sometido a estrés hídrico durante sus últimos estadios, claves en el rendimiento del cultivo.
La mejora del rendimiento del cultivo del girasol resulta imprescindible para asegurar la sostenibilidad de las rotaciones en las que el este cultivo desempeña un papel clave. Una de las estrategias que más se han discutido en el sector es el adelanto de las fechas de siembra, basado en la existencia de estudios que demuestran un claro beneficio de dicho adelanto sobre el rendimiento, sobre todo en las zonas de inviernos más suaves como Andalucía (García-López y García-Ruiz, 2018).
En la mayoría de los sistemas de cultivo, el abonado es uno de los factores clave para la optimización del rendimiento. No obstante, en el caso de las rotaciones de secano cereal-girasol y cereal-girasol-cereal-leguminosa en España, tradicionalmente se ha recomendado no abonar el girasol o hacerlo únicamente en aplicación de fondo, generalmente entre 35-60 unidades de N/ha (Gómez-Arnau, 1988; Domínguez-Giménez, 1994; Murillo y col., 2001; Cortijo y Gimeno, 2012). El motivo ha sido principalmente la complementariedad entre los sistemas radiculares del cereal y el girasol, alcanzando el girasol niveles del perfil del suelo inexplorados por el cereal, con lo cual aprovecha el N percolado procedente del abonado en cereal del año anterior. Existen escasos estudios recientes sobre el efecto del abonado nitrogenado sobre el rendimiento del girasol en España, y los existentes suelen combinar fertilización y riego (García-López y col., 2017).
Materiales y métodos
Se realizaron seis ensayos en secano en 2018 y seis ensayos en 2019, dos de ellos en riego debido a las condiciones ambientales. Uno de los ensayos en riego de 2019 tuvo que ser finalmente anulado, y el otro se mantuvo como control. En la Fig. 1 se muestra la distribución de los 12 ensayos en Andalucía, Castilla La Mancha (Cuenca) y Castilla y León. Los ensayos se diseñaron y coordinaron por la Asociación Española del Girasol y su ejecución corrió a cargo de las empresas Euralis y Syngenta, la cooperativa ACOR, la Sociedad Agraria de Transformación SAT Córdoba, y los organismos públicos de investigación Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) de Andalucía, el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF) de Castilla La Mancha y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL).
La distribución de las parcelas experimentales en función del contenido en nitrógeno del suelo se muestra en la Tabla 1. En los ensayos se ha utilizado el híbrido más sembrado en la zona de estudio. La densidad de siembra ha sido la que se utiliza normalmente por el agricultor en cada región. El diseño estadístico ha sido bloques al azar con 3 repeticiones, con parcelas unidad de entre 50 y 500 m2 dependiendo del ensayo.
Como fertilizante nitrogenado se empleó ENTEC 26 (EuroChem Agro), con 26% de N total, de ellos 7,5% en forma de N nítrico y 18,5% de N amoniacal, y 3,4-dimetilpirazol fosfato como inhibidor de la nitrificación. Se aplicaron tres tratamientos consistentes en 0, 100 y 200 kg/ha de ENTEC 26 (0, 26 y 52 kg de N/ha).
Antes de siembra de los ensayos se realizó la toma de muestras representativas del suelo (entre 4 y 7 muestras/ha.) a una profundidad de entre 30 y 40 cm. El contenido de N se realizó en el laboratorio ILERSAP por el método PNT-SO-FQ12 que nos ofrece la cantidad de N-NO3 en mg por kg de suelo. De esta forma nos permite clasificar los suelos con respecto al contenido de N en deficitarios, ligeramente deficitarios, medios y óptimos.
El contenido en aceite de las semillas se analizó mediante resonancia magnética nuclear (RMN) en semillas previamente desecadas en estufa.
Los resultados obtenidos en los 11 ensayos válidos, agrupados en función del nivel de nitrógeno en suelo, se muestran en la Tabla 2. Puede apreciarse claramente cómo el efecto del abonado nitrogenado estuvo asociado con el nivel de nitrógeno en suelo. Así, en los tres ensayos realizados en suelos con déficit de nitrógeno, dos de ellos ubicados en Castilla y León y uno en Andalucía (único ensayo en riego), la aplicación de N tuvo un efecto positivo sobre el rendimiento en semilla, y no afectó al porcentaje de aceite. En el caso del ensayo en riego, el resultado era esperado, pues el efecto positivo de la aplicación de nitrógeno y condiciones de riego está bien documentado en la literatura (García-López et al., 2016). En los dos ensayos realizados en secano en suelo deficitario de nitrógeno, se observa asimismo un incremento significativo del rendimiento asociado con la aplicación de fertilización nitrogenada. Así, en el ensayo de Valladolid, con unos rendimientos bajos, la diferencia fue significativa con la aplicación de 100 kg/ha de ENTEC 26, y no se observaron diferencias entre la aplicación de 100 y 200 kg/ha. Por el contrario, en el ensayo de Soria, con un potencial productivo más elevado, solo la aplicación de 200 kg/ha ENTEC 26 fue significativa respecto al control sin abonado. En ambos ensayos en secano, la aplicación de fertilización nitrogenada no afectó al contenido en aceite.
Resultados y discusión
Conclusión
Se concluye por tanto de este estudio que, sólo en suelos deficitarios en nitrógeno, es importante aplicar fertilización nitrogenada como abonado de fondo. La dosis a emplear dependerá del grado de deficiencia y del potencial productivo de la zona. Aunque el número de ensayos con suelos deficitarios incluidos en el estudio fue bajo, sí nos parece oportuno recomendar la realización de análisis de contenido de nitrógeno en suelo antes de la siembra de girasol. Esto es particularmente importante debido a la tendencia a reducir el nivel de fertilización del cereal, lo que puede provocar una reducción inadvertida del rendimiento del girasol si este factor no se toma en consideración (Cortijo y Gimeno, 2012). También es recomendable la realización de un estudio a mayor escala de fertilización nitrogenada concentrado en suelos deficitarios, que permita confirmar la validez de las conclusiones de este estudio. Por último, y aunque no se ha realizado en este estudio la comparación de fertilizantes nitrogenados tradicionales con fertilizantes estabilizados, como es ENTEC 26, sí sería interesante profundizar en el estudio del efecto que el mayor período de disponibilidad de nitrógeno a partir de este tipo de fertilizantes tiene para el cultivo del girasol.
Referencias
- Cortijo, J., Gimeno, H. 2012. El abonado del girasol como mantenimiento de la fertilidad del suelo. Agricultura, Febrero 2012, pp. 114-118.
- Domínguez-Giménez, J. (Coordinador). 1994. El cultivo del girasol en Andalucía. Consejería de Agricultura y Pesca, Junta de Andalucía.
- FAOSTAT. 2020. Bases de datos de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). http://www.fao.org/faostat (consultada el 12 de abril de 2020).
- García-López, J., Lorite, I.J., García-Ruiz, R., Ordoñez, R., J. Domínguez, J. 2016. Yield response of sunflower to irrigation and fertilization under semiarid conditions. Agricultural Water Management 176: 151-162.
- García-López, J., García-Ruiz, R. 2018. Siembras invernales en girasol: Aumento de rentabilidad y adaptación al cambio climático. IFAPA, Junta de Andalucía.
- García-López, J, Lorite-Torres, I, García-Ruiz, J.R. 2017. Optimización del riego y el abonado en el cultivo del girasol. IFAPA, Junta de Andalucía.
- Gómez-Arnau, J. 1988. El Cultivo del Girasol. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
- MAPA, 2019. Encuesta sobre superficies y rendimientos. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
- Murillo, J.M., Moreno, F., Pelegrín, F. 2001. Respuesta del trigo y girasol al laboreo tradicional y de conservación bajo condiciones de secano (Andalucía Occidental). Invest. Agr.: Prod. Prot. Veg. 6 (3):395-406.
Agradecimientos
La Asociación Española del Girasol agradece a EuroChem Agro y las empresas e instituciones que han realizado los ensayos, mencionadas en Materiales y Métodos, su colaboración desinteresada. Asimismo, en el diseño del proyecto, estudio de los resultados y preparación del artículo ha participado personal de Syngenta, Corteva, Guadalsem, Limagrain, Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CITYTEX), e Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), a los que la Asociación expresa también su agradecimiento.









