AC3 sienta las bases del continuo Cloud-Edge europeo
El proyecto europeo AC3 ha desarrollado una plataforma inteligente para gestionar recursos de computación distribuidos entre la nube y el Edge. Tras tres años y medio de investigación, las pruebas realizadas en escenarios reales han demostrado el potencial de la inteligencia artificial para anticipar necesidades de recursos, optimizar el despliegue de aplicaciones y mejorar la eficiencia de estas infraestructuras.
La evolución de las aplicaciones de inteligencia artificial, IoT y procesamiento de datos en tiempo real está desplazando parte de la capacidad de computación desde los grandes centros de datos hacia ubicaciones más próximas al origen de los datos. Este cambio plantea un nuevo reto: gestionar como un único entorno recursos que se encuentran distribuidos entre la nube, el Edge y dispositivos situados en el extremo de la red.
El proyecto europeo Agile and Cognitive Cloud Edge Continuum Management (AC3) ha abordado este desafío mediante el desarrollo de un marco de gestión capaz de coordinar de forma dinámica estos recursos. Financiado por Horizonte Europa, el proyecto se inició en enero de 2023 y finalizó el 30 de junio de 2026, con una contribución de la Unión Europea de 5,975 millones de euros.
La iniciativa parte de una premisa cada vez más relevante para la evolución de las infraestructuras digitales: la nube y el Edge no deben contemplarse como entornos aislados, sino como partes de un continuo de computación capaz de distribuir las cargas de trabajo allí donde resulte más eficiente procesarlas.
Esta arquitectura resulta especialmente relevante para aplicaciones que requieren baja latencia y capacidad de procesamiento en tiempo real. Entre ellas se encuentran los sistemas IoT, las ciudades inteligentes, la industria conectada, los vehículos autónomos o determinadas aplicaciones de inteligencia artificial. La Comisión Europea considera precisamente que la integración de cloud, Edge, IoT, IA y conectividad es fundamental para desarrollar cadenas de valor europeas y reforzar la autonomía digital del continente.
IA para anticipar las necesidades de computación
Uno de los elementos centrales de AC3 es la incorporación de técnicas de inteligencia artificial y ‘machine learning’ a la gestión de las infraestructuras. El sistema genera perfiles de las aplicaciones y utiliza modelos predictivos para anticipar la utilización de recursos de computación, red y datos.
A partir de esta información, la plataforma puede determinar dónde resulta más conveniente ejecutar los distintos microservicios y activar operaciones como su migración, duplicación o escalado. El objetivo es evitar situaciones de saturación y adaptar dinámicamente la infraestructura a los cambios en la demanda. El diseño del proyecto contempla además mecanismos para favorecer la explicabilidad de los modelos de aprendizaje automático utilizados en la toma de decisiones.
La arquitectura se basa en microservicios y contempla mecanismos de federación y orquestación entre diferentes plataformas Cloud, Edge y Far Edge. La documentación técnica del proyecto estructura el sistema en tres planos —usuario, gestión y Cloud-Edge Computing Continuum— y plantea una arquitectura orientada a facilitar el despliegue de aplicaciones cloud-native sobre infraestructuras distribuidas.
El proyecto también incorpora una dimensión energética. La capacidad de desplazar cargas de trabajo entre diferentes recursos permite tener en cuenta la disponibilidad y utilización de la infraestructura a la hora de tomar decisiones de gestión. De esta forma, la optimización del continuo Cloud-Edge no se limita al rendimiento, sino que busca reducir el consumo asociado al procesamiento distribuido.
Las pruebas realizadas en infraestructuras reales y en distintos casos de uso —entre ellos la monitorización de entornos IoT, el procesamiento de datos astronómicos y la vigilancia mediante drones— alcanzaron, según los resultados comunicados por el consorcio, una precisión superior al 90% en 12 métricas de predicción de recursos. El autoescalado cognitivo multiplicó prácticamente por ocho la velocidad de respuesta ante picos de demanda frente a otros sistemas basados en IA, mientras que la transferencia de grandes volúmenes de datos alcanzó una fiabilidad del 100%.
Más allá de estos resultados, AC3 aborda una cuestión estratégica para Europa: cómo construir infraestructuras digitales distribuidas que puedan operar de forma interoperable, segura y bajo criterios de autonomía tecnológica. La Comisión Europea sitúa precisamente el desarrollo de un continuo Cloud-Edge multi proveedor entre las prioridades para reforzar la soberanía digital europea.
En este marco, la arquitectura de AC3 incorpora mecanismos de seguridad y confianza, federación de recursos, gestión de datos y acuerdos de nivel de servicio. La propuesta busca reducir la dependencia de infraestructuras aisladas y facilitar que diferentes recursos puedan integrarse dentro de un entorno común.
El proyecto se alinea así con una tendencia más amplia de la política tecnológica europea. En 2026, la Comisión ha reforzado su estrategia de soberanía tecnológica con nuevas iniciativas sobre cloud, IA y capacidad de centros de datos, mientras que otros programas europeos están avanzando hacia infraestructuras federadas de Cloud-Edge.
El resultado de AC3 no es, por tanto, únicamente una nueva plataforma de gestión. Su principal aportación se sitúa en la búsqueda de un modelo en el que Cloud, Edge e inteligencia artificial funcionen como una infraestructura coordinada, capaz de adaptar dinámicamente los recursos a las necesidades de las aplicaciones y hacerlo con criterios de eficiencia, seguridad e interoperabilidad.
La experiencia del proyecto refuerza además una línea de investigación que la Unión Europea considera estratégica: desarrollar tecnologías que permitan procesar los datos de forma más distribuida y eficiente, manteniendo al mismo tiempo capacidad de decisión y control sobre las infraestructuras digitales. La Comisión señala que estas tecnologías son fundamentales para avanzar hacia la autonomía digital europea en sectores tecnológicos y de aplicación considerados estratégicos.
En palabras de Miguel Martínez Vélez, Chief Product Officer de Arsys, “AC3 ha demostrado que es posible gestionar entornos Cloud-Edge complejos con una precisión y autonomía que hace tres años parecían algo del futuro”. Su desarrollo refleja, en este sentido, el paso desde modelos de investigación sobre computación distribuida hacia arquitecturas capaces de gestionar cargas de trabajo dinámicas en escenarios reales.

















