Los agentes de IA elevan hasta un 25% la productividad de las empresas
La consultora Bain & Company sostiene que el verdadero impacto de la inteligencia artificial no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino de rediseñar la forma de trabajar para integrar la IA en el funcionamiento diario de las organizaciones. Así lo refleja su informe ‘Mobilizing the Organization in the Agent Economy’, que analiza cómo evoluciona la adopción de agentes inteligentes y qué beneficios están obteniendo las empresas que lideran esta transformación.
El estudio identifica cuatro etapas de madurez. En la primera, todavía incipiente, entre un 5% y un 10% de los empleados utiliza herramientas de IA de forma habitual, lo que ya permite alcanzar mejoras de productividad cercanas al 5%. En una segunda fase, marcada por la implantación de proyectos piloto y su posterior extensión a la organización, las ganancias pueden situarse en torno al 25% en los equipos que incorporan la IA a sus flujos de trabajo.
Según Bain, en una empresa de 10.000 empleados, una mejora del 20% en productividad equivaldría a liberar alrededor de 300 millones de dólares anuales de capacidad para dedicarla a actividades de mayor valor añadido.
La transformación organizativa marca la diferencia
En las organizaciones más avanzadas, la inteligencia artificial deja de ser una herramienta de apoyo para convertirse en el eje sobre el que se estructuran los procesos de trabajo. Bain describe escenarios en los que pequeños equipos de entre una y tres personas, apoyados por agentes inteligentes, son capaces de abordar tareas que anteriormente requerían grupos mucho más numerosos, duplicando o incluso triplicando la productividad en determinadas funciones.
El informe también pone de manifiesto que el uso de la IA continúa siendo muy desigual. De hecho, el 5% de los usuarios más intensivos consume más recursos de inteligencia artificial que el 95% restante en conjunto, un dato que evidencia que la ventaja competitiva no depende solo del acceso a la tecnología, sino de la capacidad de extender su utilización efectiva a toda la organización.
Más allá de la reducción de costes, Bain considera que la principal aportación de los agentes de IA reside en mejorar la calidad y la rapidez de las decisiones empresariales. Al asumir parte de las tareas de coordinación y ejecución, estos sistemas permiten que los profesionales concentren sus esfuerzos en actividades de mayor impacto estratégico.
La consultora prevé que, en un horizonte de tres o cuatro años, los tokens, los agentes de IA y los datos representen entre el 20% y el 30% del gasto operativo de las grandes empresas tecnológicas, frente al 1% o 2% actual registrado en áreas como la ingeniería de software.
Además, el informe señala que la reducción del coste de los modelos no está provocando un descenso del gasto total en IA. Aunque el precio unitario de estas tecnologías cayó aproximadamente un 50% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, el consumo de tokens se multiplicó por 4,5 durante ese mismo periodo, impulsado por el uso de modelos más avanzados y por la incorporación de la inteligencia artificial a un número creciente de procesos empresariales.
“La IA ya está demostrando su impacto en productividad, pero la clave es cómo se utiliza en el trabajo real. Las compañías que están avanzando más rápido no son las que tienen más herramientas, sino las que están cambiando cómo trabajan: redefinen procesos, elevan la calidad de sus decisiones, miden la adopción y generan tracción desde dentro de los equipos”, afirma Alberto Requena, socio de Bain & Company.
















