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En Extremadura hay dos posicionamientos diferentes según la provincia, generalidades para cada una de las realidades oleícolas

El olivar, los aceites de oliva y la aceituna en los últimos 25 años en Extremadura

Montaño, A., Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario 'Extremadura', CTAEX.

03/11/2025

CTAEX cumple en este 2025 los 25 años desde su creación. Un Centro Tecnológico disímil al resto de los existentes en España, nacido de una forma diferente, desde las empresas y para las empresas, y como si de un ser mitológico fuera, surgió como si de la nada siendo hoy en día un centro referente del suroeste de Europa. En una de las tres jornadas de conferencias y actividades que desarrolla CTAEX, una que no podía faltar era el olivar, los aceites de oliva y la aceituna de mesa. En los últimos 25 años CTAEX ha sido no solo un espectador de lujo, sino que, en cierta manera, debe estar orgulloso de a ver participado en los que, con orgullo, debemos llamar “la rebolá” del sector oleícola extremeño. Me tomo la libertad de acuñar la palabra puesta en boca de toda España que tres chavales de La Serena extremeña han puesto de moda. Porque, en verdad, el sector oleícola extremeño ha vivido un giro, un cambio brusco un cambio de mentalidad que le ha permitido dar un salto de capacidad productiva, de calidad y de mentalidad frente a un cultivo que quedaba relegado a las sierras para ocupar el trono sin discusión en el regadío extremeño. Pero esta “rebolá” lleva a nuevos retos, nuevas amenazas y la necesidad de seguir siendo el eterno cultivo alternativo del campo, de dar trabajo a jornaleros, de actividad económica a las cooperativas y seña de identidad de muchos pueblos que han visto pasar generaciones a sombra del mismo olivo.

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25 años.

Bajo el título de 'Aceite de Oliva Virgen Extra: la mejor grasa nutricional que existe' se presentó el pasado 14 de octubre en el 'Hospital Centro Vivo' de la Diputación de Badajoz una sinopsis que deseaba aglutinar muchas ideas, certezas, opiniones y, sobre todo, pasiones, que tanto a nivel regional, local y personal he tenido la suerte de vivir, participar y presenciar en estos 25 años. Porque yo también cumplo 25 años profesionales en el sector oleícola y, aunque no deseo llevar este artículo a lo personal, a veces es complicado identificar donde termina CTAEX, donde empieza alfonsoleólogo y donde acaba la pasión por los aceites de oliva. Como si de una mancha de aceite se tratara, que se extiende en la tostada y pringa todo, es imposible desvincularse del AOVE cuando es el centro de gravedad de una vida profesional. Incluso cuando voy en bicicleta, vestido con maillot y culote, es imposible no ver los olivares en seto en Guadiana ¿será arbequina o arbosana?, o camino de Valverde de Leganés ¿ya están cogiendo la manzanilla o la están robando?, o llegando a Elvas ver la poda severa que le han metido a los olivos centenarios al lado de la autovía.

No obstante, poco intentaré centrarlo en mi persona, pero sí me gustaría anotar que uno no puede olvidar de donde viene, se sus orígenes en el INTAEX con Jacinto, Emilio, Manolo, José María, etc., las complicadas campañas en la almazara Jaraoliva en el norte de Cáceres, en la cooperativa Virgen de la Estrella con José Lavado, Fabián, Paco Gordillo, Morales, etc. hasta recaer en CTAEX donde de daba el medio de cultivo perfecto para enraizar, poder fructificar y aportar al sector todo lo aprendido al mismo tiempo que se generaba más conocimiento y, sobre todo, más “acompañamiento” a las industrias oleícolas de toda la comunidad.

El olivar, el eterno cultivo alternativo

El cultivo del olivo ha sido una “alternativa de supervivencia agraria” en muchas zonas marginales en el siglo pasado, un cultivo con resiliencia relativa, con identidad regional y con la posibilidad de adaptación tecnológica. En la actualidad se ha convertido en un cultivo de una rentabilidad menos volátil que, la de otros cultivos, por ejemplo, el del arroz en este año, el girasol o el maíz.

En la comunidad se han intentado introducir otros cultivos que venían con el halo de cultivo “maná” que iba a hacer un cambio en el sector agroalimentario, pero que fueron fracasando o no dando la rentabilidad o viabilidad necesaria para el campo extremeño. Algunos ejemplos se indican en la Tabla 1.

Tabla 1. Cultivos propuestos para ser una alternativa a cultivos tradicionales del regadío extremeño entre 1990 y 2020.

Cultivo Época o década de impulso Objetivo o motivo de introducción Principales causas de fracaso o limitación Ventajas estructurales del olivo como cultivo alternativo
Avellano 1990s–2000s Sustituto del tabaco y cultivos herbáceos en La Vera y Jerte

Necesita suelos profundos y frescos; alta humedad; heladas primaverales; sin industria local

Alta adaptación a suelos pobres y secos; producción estable en secano; infraestructura industrial ya existente (almazaras); bajo riesgo de heladas graves
Nogal/Pecano 2000s–2010s Diversificación frente a frutales tradicionales Inversión inicial alta; entrada lenta en producción; hongos; baja competitividad global Entrada rápida en producción (3–4 años en intensivo); menores costes de implantación; mercado consolidado del aceite; mayor resiliencia climática
Pistacho 2015–2020

Cultivo de moda por rentabilidad esperada y bajo consumo hídrico

Ciclo largo (6–8 años); exige manejo técnico y riego preciso; enfermedades; falta de cooperativas Rentabilidad más rápida; conocimiento técnico y comercial consolidado; apoyos PAC; red cooperativa extensa

Almendro superintensivo

2015–2022 Alternativa al maíz y olivar tradicional; aprovechamiento del regadío Heladas, plagas, agotamiento hídrico; precios bajos; sobreproducción nacional Mayor estabilidad de precios; más fácil el manejo en nutrición, poda; adaptable tanto a secano como regadío
Viñedo (no tradicional) 2000s–2010s Diversificación vitivinícola; vinos de autor Alta inversión en bodega; competencia con DOs consolidadas; escasa demanda local Costes industriales mucho menores; exportación directa posible; gran reputación del aceite de oliva frente al vino joven local
Estevia 2016–2018 Alternativa "saludable" al azúcar Falta de certificación y de comprador estable; rendimientos bajos Producto con denominaciones protegidas; legislación estable; canales de exportación consolidados
Cáñamo industrial 2019–2022 Diversificación agroindustrial sostenible Burocracia y trabas legales; precios bajos; sin industria local Legalidad clara y apoyo institucional histórico; producto tradicional y reconocido internacionalmente
Cártamo 2005–2010 Sustituto del girasol para aceite vegetal Poca demanda y precios bajos Demanda constante de aceite de oliva; preferencia por producto mediterráneo

 

Cártamo 2005–2010 Sustituto del girasol para aceite vegetal Poca demanda y precios bajos Demanda constante de aceite de oliva; preferencia por producto mediterráneo

Los cultivos alternativos fracasaron por una combinación de factores: clima, suelo, falta de industria transformadora, o ausencia de apoyo institucional prolongado. El olivar, en cambio, cuenta con una cadena de valor plenamente desarrollada, desde el campo hasta la exportación, aspecto que se comentará más adelante. Además, la creciente demanda mundial de aceite de oliva ha blindado su posición competitiva, incluso frente a modas agrícolas pasajeras. A ello hay que sumar la resiliencia agronómica y cultural del olivo: capacidad estar productivo más de 100 años, soportar sequías y suelos pobres, y mantener valor cultural, etc. lo hacen el “cultivo refugio” por excelencia de Extremadura.

Revolá oleícola en Extremadura

En el año 2002, el campo de Extremadura se caracterizaba por un regadío dominado por el maíz, el arroz, girasol y la uva con destino a vinificación (Tabla 2). Sin embargo, la escasa o nula rentabilidad de estos cultivos ha llevado a los agricultores a apostar por cultivos ya consolidados que diera confianza en su comercialización, como el tomate de industria, la higuera o el cerezo, así como apostar por otros cultivos que, aunque tradicionales en secano, llegaban con una modernidad y tecnificación superior a lo ya conocido; estos dos cultivos fueron el almendro y el olivar en seto, siendo este segundo el claro vencedor en la elección de los agricultores, sobre todo en Badajoz, aumentando casi 60 mil hectáreas en 22 años, lo que significa un crecimiento medio de 2.700 ha/año, casi 7,5 ha/día durante 22 años de lunes a domingo, desde el 1 de enero al 31 de diciembre.
Tabla 2. Evolución de la superficie cultivada de los principales cultivos en Extremadura entre 2002 y 2024. Fuente ESYRCE (MAPA).
Hectáreas 2002 2013 2024 Incremento (%)

Incremento neto

2002-2024

Arroz

20.843

24.099

17.490

-16%

-3.353

Girasol 33.690 16.933 7.259 -78% -26.431
Maíz 69.849 76.682 27.786 -60% -42.063
Tomate 17.491 14.802 24.810 42% 7.319
Almendro 4.323 1.993 24.981 478% 20.658
Cerezos-Guindos 5.957 9.532 9.497 59% 3.540
Viñedos 95.849 84.096 81.084 -15% -14.765
Olivar 240.606 271.050 300.281 25% 59.675
Olivar Badajoz 183.131 213.664 241.656 32% 58.525
Olivar Cáceres 57.475 57.377 58.913 3% 1.438

 

Si se plantan olivos ¿qué se arranca o deja de plantar?

El olivo ha crecido en los últimos años de una forma desigual, en trienios fuertes y bienios más relajados. Entre 2017-2019 se plantaron olivos aun ritmo de 11,7 ha/día (3 años seguido, 365 días al año plantando casi 12 campos de futbol). Esta cifra se ha repetido entre 2022-2024 con 10,6 ha/día. Solo el almendro, de forma sostenida en los años ha rozado las 10 ha/día en 2016, 2017 y 2021, siendo anecdótica la subida coyuntural de algunos cultivos que, por su labor de alternancia o razones sociopolíticas (caso de la guerra de Ucrania) han aumentado puntualmente su cultivo.
Es lógico pensar que, si un cultivo aumenta su superficie, otro debe reducirla. Aunque coyunturalmente la superficie de regadío en Extremadura, según ESYRCE del MAPA, disminuye entre 2022-2023 por la sequía, el olivar en regadío, junto al almendro, la higuera y el cerezo, de los principales cultivos que aumenta su superficie. ¿y que cultivos bajan? El viñedo (100 ha/año), frutal de riego (700 ha/año), maíz (7.000 ha/año), arroz (5.000 ha/año), tabaco, cereal (no arroz ni maíz) y girasol (1.000 ha/año). El olivar se ha convertido en el principal cultivo en regadío de la región, con más de 75 mil ha, el 26% de la superficie siendo el viñedo, con 30 mil ha en regadío el segundo representando menos del 11%.

Mucho se escucha del olivar superintensivo, aunque es más adecuado referirse a él como “en seto”, pues no todo el olivar que es conducido para cosecha mecánica con máquina cabalgantes está en un marco superintensivo Además, ya suena como peyorativo, como algo negativo. Se afirma que son grandes grupos inversores lo que se “apoderan” de las tierras para su explotación. Es cierto que en Extremadura ha habido importantes grupos inversores, como ELAIA, Innoliva, el Grupo De Prado, que han controlado 20-30 mil ha de olivar a lo sumo, siendo el resto otros agricultores que han visto en este marco de cultivo soluciones a sus problemas de rentabilidad, mano de obra, costes, robos, caída de frutos al suelo, mayor calidad, etc. Muchos de estos agricultores no disponen de más de 10-50 ha de olivar y necesitan soluciones a sus demandas en el campo, siendo este marco de cultivo, una más llevadera que las prácticas tradicionales en el marco tradicional.

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Es cierto, y así lo creo, que una hectárea de olivar tradicional bien llevada puede producir casi tanto como otra de un olivar en seto, hablando de kilos de aceite por hectárea. Sin embargo, los costes y rentabilidad no son las mismas cuando un olivicultor tiene 50 ha de olivar en marco tradicional frente a otro en seto. Solamente en jornales, costes de peonadas gastos de recolección y menores dolores de cabeza, sobre todo, están haciendo que la recolección con equipos cabalgantes domine a otras formas de recolección.

Un capítulo aparte requeriría el debatir la diferente capacidad de zonas como Monterrubio, Castañar de Ibor o el norte de Cáceres de competir el olivar tradicional de sierra con otros olivares, como los del valle del Tiétar o Guadiana en la producción de aceites y aceituna de mesa. Si bien no creo que el olivar en seto provoque un impacto sobre el precio del aceite en el mercado a granel, la Manzanilla Cacereña puede verse afectada en cuanto los costes de producción en Villanueva de la Sierra frente a la de olivos en seto Manzanilla Cacereña en Moraleja. Este tema es tan serio como que anualmente en Cáceres se abandonan 100 ha de olivar, que dejan de ser productivas para ser un polvorín para bosques y el abandono rural.

¿Cuál es el músculo productivo de Extremadura?

Extremadura ha representado habitualmente un bajo porcentaje de la producción española, siendo Badajoz la provincia que luchaba con Albacete o Ciudad Real por alcanzar el sexto o séptimo puesto del ranking nacional. A día de hoy, Badajoz se ha afianzado en un sexto puesto luchando con Toledo por ser la primera provincia no andaluza en producción de aceites.

En 25 años Extremadura ha pasado de producir 32 mil toneladas a tener un suelo de más de 70 mil t, de las que Badajoz produce más de 60 mil toneladas si no hay una catástrofe meteorológica, es decir, como mínimo. En el año 2021-22 se batió con creces la mejor campaña histórica, con la tormenta “Filomena” como causa al sincronizar todos los relojes fisiológicos de los olivos, se mostró por primera vez el músculo productivo extremeño, sobre todo el pacense.

A día de hoy, en ambos márgenes del río Guadiana se cultivan los olivares más competitivos del mundo. Desde Vegas altas hasta el Alentejo tenemos los olivos más modernos y productivos del mundo.

Con todo este aumento de superficie no se está viendo venir que, en una alineación de la floración con un buen año hídrico, Extremadura puede llegar a producir, con el olivar plantado hasta el día de hoy, en 4-5 años más de 135 mil t (120 mil t siendo cautelosos), casi el doble de lo que produciremos en esta campaña. Teniendo en cuenta la superficie de riego, secano y sustituciones de olivar no competitivo (200 kg aceite/ha) frente a competitivo (1,2 t/ha), se puede estar produciendo año tras año superando las cifras récords.

Para que veamos la imagen de qué cantidad de aceite se produce, en diciembre de 2024 se producía en Badajoz 14,4 L/s de aceite, de lunes a domingo 24 horas al día, casi 3 garrafas de AOVE, el año del récord en Extremadura, 2021-22, 18 L/s. Al mismo tiempo que nos imaginamos llenarse esas botellas y garrafas, debemos pensar que el 80-85% de la aceituna es un subproducto que hay que gestionar, es decir, hay que imaginar que por cada segundo en diciembre cae en una tolva 75-80 kg de pulpa y hueso ¡por segundo! Y que hay que no solo gestionar sino darle una utilidad. Pero de ello hablaremos más adelante.

Entonces ¿qué ocurre que no tenemos ahora una producción récord? Pues los veranos tan calurosos, con una ola de calor de semanas, suelos que alcanzan en profundidad los 23-25°C y para la absorción de nutrientes por las raíces, ausencia de lluvias y plagas, merman la lipogénesis, provocan caída de frutos y su descomposición.

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También es importante anotar que la productividad del olivar extremeño es baja, de media unos 300 kg de aceite por hectárea, lejos de los 400-500 kg/ha de Murcia, La Rioja o Navarra y de los 600 kg/ha de Andalucía. Es cierto que estos números van aumentando, superando a Castilla la Mancha, pero que es reflejo de muchas zonas oleícolas que no han alcanzado una profesionalización y/o tiene limitaciones, como la pendiente, la dificultad de mecanización y las carencias en la nutrición del olivar.

Por tanto, no solo hay que ver las nuevas plantaciones sino donde y cómo vamos a gestionar todos estos olivares cuando se ponga a producir.

¿Cómo ha cambiado la calidad en estos 25 años en Extremadura?

Cuando me iba a venir hace 25 años para Extremadura me decían que en Extremadura solo se hacían aceites lampantes. Así que al venirme dije que peor no iríamos entonces, solo quedaba mejorar. Sin embargo, la realidad era distinta entonces y también ha habido una “rebolá” en las calidades, a diferencia de otras provincias productoras como Jaén.

Aunque “solo se hiciera lampante”, de acuerdo a la opinión de algunos pocos, con datos del MAPA se puede ver que se ha pasado de producir un 69% de AOVE en 2001 a un 73% en 2020. Este aumento es más drástico en Cáceres que pasó de un 42% a un 69%.

¿cómo se ha mejorado tanto? Todo ello se debe a muchos factores que, con mayor o menor peso, han ayudado a evitar la generación de defectos leves que destinaban mucho aceite a “aceite de oliva virgen”. Entre estos factores está la mayor capacidad de las almazaras en la región, lo cual lleva a reducir el tiempo de demora en el procesado, mejorada la formación de los maestros de almazara (mejora en aptitudes y actitudes), en la higiene, sistemas de recolección de más capacidad, adelanto de la cosecha, etc.

Una nota curiosa es que, con el aumento productivo a inicio de la década pasada, hubo un descenso en la calidad, aumentando el porcentaje de “virgen”. Ello se pudo deber a un aumento de la producción de aceituna sin tener aún preparadas las capacidades de las almazaras, dejadez en salvaguardar la integridad y salubridad de los frutos. Por ello, y ante unas expectativas productivas en aumento, no se puede incurrir en este error.

Hay un aspecto que hay que criticar en todo lo bien que lo hacemos y lo bueno que somos. En Extremadura se descuidó, voluntaria o involuntariamente, la calidad del envasado. En 2007 se publicó un trabajo en el que participaba José Luís Llerena y un servidor, en el que se analizó el envasado del 50% de las almazaras de Extremadura, resultando en un dato negativo de que solo el 50% envasaba AOVE y, lo peor, que en torno al 15% de los aceites eran, por la cata, de categoría Lampante. Esta foto de ese momento por suerte no representa el presente actual, en las que grandes marcas llevan el nombre de Extremadura por grandes certámenes no solo a nivel nacional, sino internacional.
La razón podría estar en que antes se envasaba lo que no querían los “corredores” y/o lo gustos del consumidor pedían aceites “con el sabor de antaño”. No falta a la realidad que muchas cooperativas vendían sus aceites “de premio” y envasaban otro aceite, más plano, menos amargo y escaso picante porque era lo que le gustaba al consumidor. Hoy en día, por suerte o porque el consumidor está más concienciado de la calidad, y tras muchas catas, charlas y, sobre todo, mostrando a la gente que ese amargor y pico son antioxidantes, como comentaremos más adelante, se aprecia y valora la calidad. Por ello se prodigan los aceites verdes, los AOVE tempranos, diferenciando la botella premium de la garrafa “todo terreno”, con la que damos diferentes usos a diferentes AOVE.

Parte de esta evolución la hemos podido ver en las ya ocho ediciones de la Cata-Concurso que organiza la Diputación de Badajoz y en la que tengo la suerte de ser su Secretario. Esta Cata-Concurso premia los aceites tempranos elaborados en octubre y noviembre en la provincia, habiéndose visto un notable aumento de, primero de las marcas participantes, que suman ya más de 30 marcas en 3 categorías (producción convencional, ecológica y producción limitada), y segundo, en las puntuaciones de los aceites, importante aumento en los ecológicos y no siendo esta puntuación en los aceites convencionales (generalmente de mayores volúmenes los depósitos) inferiores a los de producción limitada (lo aceites “de autor” a los que se les dedica más mimo y cuidados).

Dentro de estos AOVE ganadores caben destacar 12 marcas premiadas de los 24 galardones entregados hasta 2025, lo que indica poca diversidad en alguna categoría como la ecológica. En la convencional destaca la marca M&M con 4 galardones, 2 Textura, en ecológico 4 galardones para M&M Eco y 4 de Textura, mientras en el Pequeña Producción 2 ocasiones para Albalata y 2 para Monjías del Olivar.

A nivel regional, con los premios de la Junta de Extremadura, entre 2017-2025 han copado 8 galardones Agropecuaria Carrasco, 6 Jacoliva, 3 Pago de los Baldíos San Carlos, 3 la S.C. del Campo la Unidad de Monterrubio. La Manzanilla Cacereña toma los primeros reconocimientos a mediados de la década pasada de manos de Miguel Carrasco con Vieiru, Justino Corchero con Jacoliva y el Lagar del Soto, Iván Payo con Cigüeña Negra superando a Pago de los Baldíos San Carlos en estos reconocimientos. Cabe destacar que en esta década son muchas las marcas reconocidas como los mejores AOVE, muestra de la elevada competitividad de sus producciones, sus mejoras y apuestas serias por la alta calidad de su envasado, caso de la Coop. Del Campo San Pedro de Guareña, las dos cooperativas de Monterrubio de la Serena y de forma global las cooperativas base de Viñaoliva (Santa Marta de los Barros, San Isidro de Villafranca, Virgen de la Estrella, Ntra. Sra. De la Cabeza, etc.).

No nos podemos olvidar del concurso que organiza la cofradía de San Antón durante las fiestas de Navalvillar de Pela, el cual sirve como primer concurso tras la cosecha cada campaña desde 1999. De las últimas 16 ediciones en sus tres categorías cabe destacar 14 primeros premios ganados por Agropecuaria Carrasco, 6 Molero Maza y 4 la Almazara Tradicional de Gata.

El olivar ecológico: el olivar como bosque con vida

La diferenciación más básica: el olivar ecológico

El olivar se ha convertido en simplemente un cultivo para muchos agricultores mientras que para otros conforma más bien un ecosistema, un bosque en el que deben coexistir de una forma rentable no solo dos especies de seres vivos: Olea europaea y el Homo sapiens. Así, es loable que muchos agricultores apuesten convencidos en otras formas de manejar el olivar. Para poner en relevancia esta filosofía de cultivo iniciamos junto al Ayuntamiento de Almendral una Feria del Olivar y del Aceite Ecológico a fin de poner en valor a estos olivicultores y conocer sus experiencias.

En estas nueve ediciones anteriores se ha podido conocer las prácticas de muchos productores, tanto las preventivas (rotaciones, cubiertas vegetales, poda, gestión integrada de plagas), los usos de insumos naturales o autorizados específicamente por la normativa ecológica y cómo han ido eliminando el uso de productos sintéticos como fertilizantes minerales solubles, herbicidas químicos y pesticidas de síntesis.

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No obstante, en estos 25 años el olivar ecológico no ha tenido una aceptación importante como diferenciación o pueta en valor de los olivares, sino más bien en justificación de la recepción de ayudas/subvenciones que no obligaban a la transformación de la aceituna como AOVE ecológico, y que con la reducción del importe de las ayudas y/o aumento de las exigencias de cumplimiento, han provocado que muchos agricultores “borren” sus parcelas de ecológico. Así, en 2003 habían inscritas 37.421 ha (27.535 ha en Badajoz y 9.886 ha en Cáceres), representando el 15% del olivar total. Esta cifra toca fondo en 2016 con 28.282 ha (23.615 ha en Badajoz y 4.667 ha en Cáceres), el 11,1% del olivar regional. No obstante, se aprecia en los últimos años un cambio de tendencia, con una recuperación de la superficie de olivar ecológico en Extremadura, sobre todo en la provincia de Badajoz, que ya está en 28.230 ha por 5.678 ha en Cáceres representando el 12,9% del olivar en 2024. Los datos publicados recientemente para 2025 indican un ligero descenso en Extremadura de 600 ha en las parcelas calificadas, aproximadamente, pero aún estamos en una tendencia positiva y que hay que considerar como una primera diferenciación de las producciones de muchos olivicultores.

El olivar ecológico, al igual que el olivar de montaña, debe verse como un bien público que hay que conservar, ¿por qué? Pues porque:

  • Son provisión de servicios ecosistémicos críticos (regulación hidrológica, control de erosión y conservación del suelo).
  • Por la mitigación y adaptación climática: secuestro de carbono. Por cada litro de aceite se capta 5 a 10 kg de CO2 de la atmosfera según el olivar, 5 t en un olivar de media.
  • Son reservorio de biodiversidad y hábitat para especies.
  • Ayudan a la prevención de incendios y gestión del paisaje.
  • Favorece la diversificación socioeconómica y cohesión rural.

Entre otras muchas razones.

Buenas malas hierbas: el olivar como huerto de la comida tradicional

En línea con la diferenciación del cultivo del olivar con un manejo más sostenible, es importante anotar que a lo largo de la historia el olivar ha sido fuente de otros alimentos. El olivar no debe ser visto únicamente como fuente de aceitunas, aceite, madera… sino como un bosque que también ha permitido durante años a mucha gente poder comer, a completar su dieta con verduras que rehogadas o en tortillas permitían apaciguar el hambre. Hoy en día se estas plantas se han convertido en platos de lujos tradicionales frente al olvido y abandono de muchos jóvenes de la cocina “de necesidad” que socorrían a tantas familias en el pasado. Algunas de estas plantas son se recogen en la Tabla 3.
Planta (nombre común) Nombre científico Parte comestible Uso culinario Época de recolección orientativa Notas/precauciones
Espárrago triguero Asparagus acutifolius Turiones jóvenes Tortillas y revueltos; muy presente en Sierra Morena extremeña Final de invierno-primavera

No recolectar plantas completas; cortar turión por encima del suelo

Cardillo /Tagarmina Scolymus hispanicus / S. maculatus Nervio/penca de hojas jóvenes

Potajes, “esparragados”, revueltos; consumo muy arraigado en el SO peninsular

Invierno-primavera Limpiar bien las pencas; espinas
Collejas

Silene alba / S. vulgaris

Hojas y brotes tiernos Tortilla de collejas; “esparragadas” Final de invierno-primavera Amargan al espigar; preferir hojas tiernas
Ajoporro (ajo puerro silvestre) Allium spp. (A. ampeloprasum agg.) Bulbo, tallo tierno, hojas Condimento y verdura de temporada; documentado en el centro-sur (incl. Extremadura) Primavera Sabor intenso; evitar confundir con Narcissus spp. (no huelen a ajo)
Borraja

Borago officinalis

Hojas y tallos tiernos Sopas/revueltos; OV destaca su uso gastronómico y presencia “por los olivares” Invierno-primavera Pelar tallos para quitar pelos ásperos
Hinojo Foeniculum vulgare Hojas, tallos, “semillas” Condimento anisado; aliños tradicionales de aceitunas; en guisos y tortillas Primavera-verano (hoja), final de verano (frutos) Umbelífera: no confundir con cicutas (tallos de Conium lisos y manchados)
Jaramagos Diplotaxis spp. (p.ej. D. erucoides/virgata) Hojas tiernas y vainas Verdurilla cruda/cocida; las vainas se usan como “wasabi mediterráneo” Invierno-primavera

Sabor entre rúcula y mostaza; moderar si hay hipotiroidismo (brásicas)

Mostaza blanca

Sinapis alba

Semillas (y hojas jóvenes) Semillas para mostaza; hojas como verde picante Primavera (hoja), verano (semilla) Picante; evitar si hay sensibilidad a brásicas
Amapola silvestre

Papaver rhoeas

Hojas tiernas, pétalos, semillas

Hojas cocidas en guisos; pétalos para jarabes; semillas como condimento

Primavera Hojas crudas pueden ser amargas; siempre cocinar hojas
Ortiga

Urtica dioica

Hojas tiernas Sopas y potajes (tradición amplia) Primavera Guantes; escaldar/cocinar para anular urticantes
Pamplina/ hierba gallinera Stellaria media Tallos y hojas tiernas

Ensaladas verdes o verdura suave

Invierno-primavera Contiene saponinas: moderar cantidades crudas
Estas plantas, en mi opinión, deben servir también para fomentar no solo el oleoturismo, sino como actividades de ocio, de entretenimiento para la recolección de muchos urbanitas que se entretienen en buscar y recoger espárragos o tagarninas de nuestras sierras, ayudando ello también al vínculo emocional con el entorno, con el olivo, con lo que significa en los pueblos y zonas rurales. Solo hay que pensar en “los kínder sorpresa” ¿es un chocolate o un juguete? Pues esa filosofía aplicada al olivar.

Cadena de valor de los Aceites de Oliva

Hay varias frases que se nos vincularán como propias y otras, no siendo lo que queríamos transmitir, se quedan como titulares de prensa. Eso ocurrió con la Tesis Doctoral de José Luís Llerena, hoy Director de CTAEX, en cuyo trabajo analizaba las cadenas de valor de los aceites de oliva y la aceituna de mesa en Extremadura en la primera década del siglo XXI, siendo la conclusión principal para un periodista la de “el olivar no da para vivir”.

La cadena de valor de los aceites de oliva lo conforman los eslabones que van dotando de un valor añadido a la aceituna y los productos que se generan a partir de este fruto. Ya hemos descrito cómo es el sector productor en Extremadura de aceituna para molino. Muchos olivicultores creen erróneamente que la cadena se termina con el abandono en las tolvas de las aceitunas, siendo ahí solo el primer paso hasta que el producto final lleva al consumidor y se gestionan todos los subproductos generados.

Producción

En la actualidad en Extremadura hay 136 almazaras en funcionamiento, alguna más para esta campaña. Hay 88 en Badajoz y, casi la mitad, 48 en Cáceres. La mayoría son almazaras no cooperativas, el 55%, aunque son las cooperativas las que elaboran más del 55% de la producción regional.

En Extremadura hay dos posicionamientos diferentes según la provincia, generalidades para cada una de las realidades oleícolas. Badajoz ha sido una provincia más productora de aceite, enfocada principalmente al granel para otras grandes envasadoras. Hace 25 años tenía una capacidad media de producción de 440 t por cada una de las 74 almazaras que tenían actividad. A día de hoy son 88 las almazaras con una capacidad media de producción de 800 t de aceite. Un importante incremento que le dota de una capacidad de transformación muy elevada, por encima de la media nacional.

La otra cara de la moneda es Cáceres, provincia que hace 25 años tenía 44 almazaras, 48 en la actualidad, aunque la capacidad de trabajo media de las almazaras ha pasado de 190 t de media a 160 t por almazara. Tradicionalmente las almazaras cacereñas han tenido un enfoque más al servicio al socio, a modo de maquila para obtener su propio aceite, comercializando un alto porcentaje de su producción envasada. Sin embargo, esto está llamado a cambiar, aunque son muchas las almazaras locales, alejadas de grandes producciones de aceituna que siguen dando ese servicio de maquila y producciones locales.

Comercialización y Distribución

Como se ha anotado anteriormente la provincia de Badajoz es proveedora de grandes marcas nacionales, que adquieren el aceite para el consumo interno (nacional) e internacional. En Extremadura no tenemos una gran empresa que tenga una cuota de comercialización importante. La más importante es “La Chinata” (Compañía Oleícola Siglo XXI) que, junto con otras grasas de semilla, estaría en torno al millón de litros de envasado anualmente.

Las principales envasadoras nacionales son Acesur, Migasa, Urzante, Deoleo entre otras, quienes van adquiriendo aceite como mucho para 3-4 meses vista, con contratos cortos con las grandes distribuidoras que son las que más peso tienen para marcar los precios de venta. A nivel nacional, las grandes copan un 65% del mercado, habiendo nicho para otras pequeñas marcas, aunque es complicado luchar contra el criterio de compra del precio si no se da de valor al producto. No se puede ir a precio porque va a haber otra empresa que venda más barato que tú.

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La Distribución en grandes superficies es complicada porque por un lado los aceites de oliva son un producto muy promocionero, no llegándose a saber por parte del consumidor cuánto vale un litro de aceite por los 3x2 o la 2ª unidad a mitad de precio y el litro le sale a…no se sabe a ciencia cierta. El consumidor está muy influenciado por las promociones, solo uno de cada cuatro no se influencia por éstas.

Exportación

El futuro del sector oleícola está en el mercado internacional y, uno de los puntos fuertes, es que ningún producto que no sea tecnológico ha crecido tanto en los primeros 20 años de este siglo. El consumo mundial se sitúa de forma estable los 3 millones de toneladas y no se consume más porque no existe más producción. Tras estos malos años productivos se ha frenado el consumo mundial porque no hay oferta. Por tanto, con un aumento moderado y con sensatez se puede seguir aumentando el consumo de forma que se siga teniendo un sector donde realmente no hay un exceso de stock u oferta en cifras macro.

De todos es conocido la afirmación de Juan Vilar de que “cada 10” se consumo 1 t de aceites de oliva y 1,2 t de aceituna de mesa”. Sin embargo, es diferente el hecho de quién va a ser quien lleve este producto al mercado internacional, pues 10 empresas en España tienen el 48% del valor de ventas en la exportación, 59 el 83%, y las 5 primeras más del 30%. Es decir, de las más de 1.300 empresas que exportan, las que realmente van a atender al mercado son una pocas, siendo el papel de las almazaras de Extremadura poco relevante en el crecimiento futuro del consumo si no hay una apuesta seria y conjunta del sector.

Es loable la labor de muchas empresas extremeñas enfocadas en el mercado internacional, siendo destacable la labor de la empresa Vianoleo, sita en Don Benito y que desde su origen tiene claro que es en la exportación en marcado asiáticos y de oriente medio donde está el filón. Pero para ello son muchos los años de trabajo “de minería” que hay que hacer para fidelizar y apuntalar mercados cada más competidos además de darle una innovación para crear nuevas formas de consumo.

Variedades: microcosmo de sabores, olores y texturas.

Extremadura cuenta con un microcosmo de variedades adaptadas algunas de ellas a las condiciones edafoclimáticas lo que les permite dar lo mejor de si misma o simplemente ser las que mejor se ha adaptado a estas condiciones.

También es cierto que no ha existido hasta ya el siglo XX una gran difusión de variedades entre distintas zonas olivareras, quizás por la mala comunicación tanto por carretera como otros medios y el aislamiento de muchos pueblos de zonas de la Siberia o los Ibores.

Variedades principales de Extremadura

Extremadura cuenta con seis variedades características más 2-3 “adoptadas por su óptima adaptación a las nuevas plantaciones y sistemas de recolección.
  • Manzanilla Cacereña, la variedad más bonita que hay en Extremadura, por color, forma y calidad de sus producciones de AOVE y aceituna de mesa. Es la variedad emblemática de Cáceres. Ya aparecía en el Libro de los Oficios del Monasterio de Guadalupe de finales del siglo XV como una variedad mejor para mesa. Variedad de doble aptitud, aunque su contenido graso es bajo, necesitándose 20 kg de aceituna para 1 L de aceite. Por eso el valor de sus aceites. Variedad rica en fenoles y alto contenido en monoinsaturados (>80%). Sus aceites son frutados que recuerdan a la manzana verde y cáscara de plátano, soliendo ser aceites con amargo y picante medio si es elaborada de forma temprana.
  • Cornicabra, denominada Corniche, genéticamente es igual que la variedad cultivada en Castilla la Mancha, aunque suelen tener menor tamaño por las características de los suelos pobres de los Ibores y La Siberia Extremeña. Aceituna tardía, de alto rendimiento graso, cuyos aceites suelen ser potentes en boca, más amargos que picantes. Variedad muy rica en fenoles y alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados.
  • Manzanilla de Sevilla, mal llamada Carrasqueña, variedad empleada principalmente para mesa, cultivada en la zona de Tierra de Barros cohabitando con la variedad Morisca incluso en la misma parcela. Destinada a aceite es una variedad con un elevado contenido graso si no se cae al suelo una vez madure pues es temprana. Sus aceites en octubre son potentes, aroma a verde, amargos y picantes. En noviembre pierden ese tono verde y rebajan mucho las intensidades de amargor y picor.
  • Morisca, junto a la Manzanilla Cacereña y Verdial de Badajoz serían las variedades emblemáticas de Extremadura. Variedad tosca, vecera, de maduración un poco tardía pero que ofrece rendimientos grasos altos, buena extractabilidad, aceites muy aromáticos con matices hortícolas como la tomatera y la alcachofa. En boca son aceites potentes, amargos y picantes por su alto contenido en fenoles. También se caracterizan por un elevado contenido en tocoferoles y de Linoleico. Se cultiva principalmente en la comarca sur-oeste de la provincia.
  • Verdial de Badajoz, variedad tardía, vecera, de alto rendimiento graso y también buena calidad como han venido demostrando los olivicultores que han ido adelantando su cosecha a finales de noviembre. Tiene su aceite un alto contenido en Linoleico y Linolénico.
  • Pico Limón, variedad característica de Campiña Sur. Su fruto posee el característico pezón y es muy apreciado para mesa (sobre todo “machás”). Para aceites es una variedad no tempranera, con un frutado intenso que evoca a la fruta y suele ser más picante que amargo. Una variedad no lo suficientemente explotada a nivel comercial a pesar de ser endémica de la Sierra Morena pacense y sevillana.
  • Picual, Arbequina y Arbosana serían las “adptadas” y han venido a ampliar este microcosmo como solución a la modernización de los olivares. Aunque la variedad Picual ya se introducía a mediados del siglo pasado por la zona de Monterrubio de la Serena, llamándosela “Jabata”, hoy en día es muy solicitada para olivares en marco intensivo por su buena producción en aceite, no es una variedad tardía, poco vecero y fácil manejo. La variedad Picual está dando grandes aceites en calidad, sobre todo en la recolección entre finales de octubre y principio de noviembre. Es una variedad “muy lábil” que permite sacar AOVE intenso, redondos en boca y estables en el tiempo. Las variedades Arbequina y Arbosana son las que mejores resultados están dando en el marco de plantación en seto, dando aceites de intensos frutados, dulces y ligeros picantes, aceites muy apreciados para consumidores que buscan estos tipos de aceites.

Localismo: quiero mi variedad, la de mi pueblo

Como en otras zonas de España, las denominaciones dadas a determinadas variedades de olivos no son las que realmente son. Por un lado, pueden existir la sinonimia en la que diferentes nombres identifican a la misma variedad. Ese sería el caso de la variedad Cornicabra, que en Extremadura se le suele llamar Corniche o Cornezuelo. Sin embargo, los estudios de ADN realizado por CTAEX ha hace unos 15 años identificaron como Cornicabra los olivos identificados con esa denominación en diferentes localidades extremeñas.

No obstante, el deseo de subrayar lo diferente lleva incluso, en conciencia, a denominar una variedad con un nombre diferente por buscar esa singularidad. Ese es el caso de la variedad Cornezuelo en la zona de La Serena. Genéticamente es “Morisca”, aunque con sus ligeras diferencias dadas por las líneas de selección de los plantones y la influencia edafoclimática entre la comarca de río Bodión y la zona de Monterrubio de La Serena.

Más atención y esfuerzo hay que dar a otros errores, históricos se puede afirmar, en los que la diferente denominación de una variedad ya tiene connotaciones discriminatorias en precio y valor del fruto. En los últimos años surgió una polémica con respecto a la IGP Manzanilla y Gordal, pues los olivos que se denominan “Carrasqueño” son genéticamente “Manzanilla de Sevilla”. Muchos olivicultores son reacios a cambiar la denominación a Manzanilla de Sevilla, aunque sea simplemente Manzanilla, reforzando esa discriminación en precio y valor de los frutos. Carrasqueño debe ser entendida como una denominación peyorativa que rebaja ya de por sí el valor del fruto. Así, no es necesario que vengan de fuera a rebajar los precios o la calidad de nuestras aceitunas de mesa porque ya lo estamos haciendo nosotros llamando erróneamente un fruto que luego será comercializado como manzanilla.

No hay que olvidar que Extremadura posee tres denominaciones de orígenes:

  • Aceite de Monterrubio, desde finales de los 90s y que consta de dos marcas comercializadas en la actualidad.
  • Aceite Gata Húrdes, también con dos marcas que comercializan en la actualidad,
  • Desde 2023 la más reciente, Aceite Villuercas-Ibores-Jara, que comercializa 5 marcas.

El Consumo en los Hogares: de la cesta de la compra a la bolsa de papel Kraft

Personalmente soy muy pesimista en lo que respecta sobre el consumo interno en España. Desde hace año llevamos en CTAEX observando que el consumidor nacional está cambiando su consumo en los hogares. Pero no por el hecho de consumir un producto sustitutivo por precio, como el aceite de girasol coyunturalmente, sino que dejamos de hacer sofrito, ya no vemos a los jóvenes ni con la garrafa de 5 L hacia el piso de estudiante ni con la vencerá con los tápers.

En el momento más radical de los últimos años, cuando nos confinaron en el 2020, no podíamos salir a comer fuera y cocinamos más, el consumo de aceites de oliva llegó a cifras inferiores a 2014. No volveremos a ver consumos de 8 o 9 L pc. El techo lo tendremos en los 8 L de AOs con la esperanza de que de AOVE sean 4 L.

Es cierto que el precio es un motivo de compra importante, pero no suficiente para cambiar de grasa vegetal. La mayor presencia en la cesta de la compra de productos que no necesitan preparación culinaria, como platos precocinados, tortillas refrigeradas, salmorejos gazpacho, etc. está llevando a un descenso en el consumo de aceites de oliva. Solo hay que echar un ojo a los datos del Panel de Consumo del MAPA y comparar la bajada de del consumo per cápita de alimentos en los Hogares, de 647 kg pc a 601 kg pc. Esta bajada se puede concentrar en 45 kg de alimentos frescos de los que 5,5 kg fueron carnes, 2 kg, de pescado, 3 kg de pan fresco, 2 kg de patatas frescas, 6,6 kg de verduras frescas, 9,6 kg de fruta fresca…Mucho de estos productos requieren aceites de oliva para su preparación y/o consumo. A ello hay que sumar los aceites de oliva no consumidos para la elaboración de salmorejo y gazpacho, productos precocinados de los que más crecen en los hogares españoles en los últimos años.

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Por tanto, este descenso del consumo de aceites de oliva está correlacionado con un grupo de alimentos como la carne de vacuno, pollo por piezas, pescados, tomate natural, verduras de hoja verde…En cambio, tiene una relación inversa con los platos precocinados, salsas, pastas, etc. Solo hay una carne que aumente en los últimos años: los filetes de pollo y la carne ibérica.

La mayor presencia de la comida precocinada, el delivery que no usa aceites de oliva en su preparación, la avaricia por nuestro tiempo libre si es que nos queda algo con la dinámica de la vida actual dejará relegado los aceites de oliva a su uso como ocio en la cocina.

Recuperar el sofrito es la vía de fomentar de nuevo el consumo de aceites de oliva. El no favorecer, defender y promover la cultura gastronómica es avocar la singularidad de muchos productos alimentarios que enriquecen nuestra gastronomía al olvido.

Salud: La mejor grasa nutricional que existe

Los aceites de oliva, y su mayor exponente en calidad, el aceite de oliva virgen extra, son las mejores grasas nutricionales que existen por dos motivos básicos:

  1. Su perfil rico en ácidos grasos monoinsaturados. Este perfil se ha demostrado desde el estudio de los 7 países de Keys a finales de la década de los setenta del siglo pasado, como la principal causa del menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Tras la II Guerra Mundial la gente empezó a morir por otra causa diferente, por enfermedades cardiovasculares, siendo los aceites de oliva la mejor grasa para prevenirlas por:
    1. Un 98-99% triglicéridos ricos en ácidos grasos monoinsaturados.
    2. Alto contenido de oleico en posición beta o 2, lo que implica que permanece en la molécula de triglicérido tras su absorción por el enterocito en el intestino.
    3. Este perfil rico en monoinsaturados es el responsable de su estabilidad oxidativa, de su resistencia a la oxidación.
    4. El perfil de ácidos grasos en el aceite, principalmente, es característico de la variedad, en menor medida de la maduración y no está afectado por el proceso de extracción.
    5. La “invención” de aceites de semilla alto oleico en otras semillas oleaginosas, como girasol o soja, es simplemente porque desean las propiedades de los Aceites de Oliva.
  2. Sus componentes menores, que en cantidades del 1-2% de su composición, otorgan a los aceites de oliva de sus propiedades sensoriales, olfativa, resistencia oxidativa y muchas de la nutritivas. Entre estos compuestos que se solubilizan durante el proceso de extracción destacan:
    1. Fenoles (mal llamado biofenoles, polifenoles...), relacionados con las propiedades antioxidantes y sensoriales. Los derivados de la oleuropeína dan el atributo de amargo mientras que las del ligustrósido están relacionados con el picante.
    2. Tocoferoles (vitamina E): 100-300 mg/kg, siendo altos por ejemplo en los AOVE de Morisca.
    3. Carotenoides: dan el color y algunos con actividad provitamina A.
    4. Otros: clorofilas, escualeno, alcoholes triterpénicos, etc.
    5. Compuestos volátiles: responsables del aroma y los olores.
Entre los beneficios que, con un consumo moderado, nos aporta los aceites de oliva cabría destacar:
  • Buenos contra enfermedades cardiovasculares: baja el colesterol malo, no aumenta los TAG, no baja el colesterol bueno, protege contra la arteriosclerosis y es hipotensor.
  • Es bueno contra el estrés oxidativo: por la alta concentración de antioxidantes naturales, nos ayuda a luchar contra el envejecimiento, alta estabilidad contra el enranciamiento y es la grasa más adecuada para deportistas.
  • Buenos para el sistema digestivo: hace menos pesadas las digestiones, menor secreción ácida, estimula la secreción del páncreas, mejor secreción biliar y absorción de nutrientes.
  • Buenos para niños y embarazadas, la mejor grasa para el desarrollo de bebes, más adecuados para una perfecta mineralización y calcificación de huesos, mejora la calidad de la leche materna y ayuda a prevenir enfermedades desde pequeño.
  • Bueno para el hígado, contra afecciones causadas por alcohol, virus o fármacos, ayuda a detoxificarlo y previniendo ciertos cálculos biliares.
  • Buenos para diabéticos al mejorar los niveles de azúcar en sangre, mejora el metabolismo de las grasas, mejora sus dietas al hacerlas más sabrosas y mejora el cuadro lipídico.
  • Ayuda a prevenir determinados cánceres por el alto contenido en antioxidantes y componentes menores.
  • Buenos conta la obesidad, ayuda a prevenirla y una dieta es más efectiva cuando la grasa consumida son aceites de oliva.
  • Buenos para nuestra piel por el alto contenido mucho escualeno, principal hidrocarburo de nuestra piel, equipándolo para protegerla, por ejemplo, de los rayos solares.
Por tanto, y con tantos beneficios sin perjuicio alguno, su consumo no debe verse limitado por el factor precio, no hay que ahorrar vida ¿en cuánto valoramos nuestra salud física? Aunque también debemos valorar la mental, como anotamos en el siguiente apartado.

La Felicidad y el AOVE

En nuestra labor como 'evangelizadores' de la mejor grasa nutricional que existe, el Aceite de Oliva Virgen Extra, seguro que muchos como yo han enseñado a catar a alguien y le han presentado un Virgen (o incluso Lampante) frente a un gran AOVE. Generalmente les invito a pensar que su cerebro es como el Google Imágenes, en el que un compuesto químico volátil presente en el AOV va a desencadenar una búsqueda en su memoria olfativa.

Les hago ver que los aromas son capaces de almacenar recuerdos que necesitan muchas palabras para ser descritos. Con el Virgen ellos lo primero que dicen al preguntarles qué le evoca el aceite defectuoso es: a 'aceite'. Luego, tras insistir, suelen emplear descripciones como las tostadas que tomaban de pequeños, a cuando pasan al lado de la almazara, a los fondos de la tinaja donde sus abuelas tenían el aceite, etc. Más tarde pasamos a la fase olfativa del AOVE, y no solo cambian radicalmente los descriptores empleados, sino también sus expresiones faciales: sus pupilas se dilatan, sonríen mucho más, buscan la complicidad del de al lado, incrementan sus movimientos, etc. Es decir, la percepción de un aroma cambia la conducta del catador.

Este experimento hecho por todos nos demuestra que el AOVE, como otros alimentos, no sirve únicamente para un simple aporte calórico, no es solo un nutriente que el hipotálamo nos ordena comer por necesidades metabólicas, sino que entra a potenciar el 'placer' de su consumo.

Por tanto, pronto se demostrará que el AOVE es antidepresivo, 'aroma terapéutico', aspecto que nos servirá, junto a la salud, como herramienta para potenciar nuestras ventas en el extranjero. El importante papel que pueden jugar los Aceites de Oliva en la psiquiatría no es banal, pues:

  • Los AOs no son recomendables usarlos como placebo en los ensayos psiquiátricos.
  • El estudio PREDIMED lo ha abarcado, junto a las nueces, para combatir la depresión.
Desde 2015 el estado de ánimo, junto al ejercicio, son la base de la pirámide nutricional de acuerdo a la Sociedad Española de nutrición comunitaria. Por ello, no debemos simplificarlo a que los beneficios de los AOVEs queden únicamente en su ingesta, sino en su uso, en su inhalación, en el contacto físico de su uso.

El empleo terapéutico de la cocina con AOVE puede ser importante. Como posología de esta increíble medicina se puede proponer unas gambas al ajillo con un buen AOVE seguro que levanta el ánimo. Sí quien se queje de que la temperatura merma la calidad nutricional del plato sin faltarle razón, entonces la posología puede ser un poco de lacón Gallego con Pimentón de La Vera, sal maldon y un buen AOVE.

Lo interesante de cómo interacciona el AOVE con nuestro cerebro no es nada pseudocientífico, sino que se están publicando resultados de cómo nuestro cerebro reacciona a los aromas de diferentes calidades de Aceites de Oliva. En una investigación realizada por Vivancos et al. (20162) se han observado mediante neuroimágenes por resonancia magnética funcional, diferentes respuestas cerebrales producidas al estimular las neuronas que participan en el proceso olfatorio tras percibir el aroma de aceites defectuosos y de diferentes AOVEs. Simplificando los resultados, se concluye que tanto los aromas buenos como malos activan un grupo de neuronas claramente vinculados con el proceso olfativo per se, un segundo grupo de neuronas para los aromas negativos, y finalmente un tercer grupo de neuronas vinculado con la intensidad y la familiaridad del aroma.

Este último grupo de neuronas es el importante para favorecer la vinculación de nuestro cliente con nuestro producto, y que podría reforzarse con la formación de los consumidores. Esa familiaridad y capacidad de crear un vínculo entre el aroma de un buen AOVE y un recuerdo satisfactorio es crucial para dos aspectos:

  1. Personal: nuestros gustos o lo que hemos comido desde pequeños queda memorizado en nuestra memoria olfativa, ejemplo de nuestro aprendizaje al probar nuevos alimentos, experimentar y aprender que nos gusta. Porque cuando nacemos no nos gustan todos los alimentos. Rechazamos los amargos, para luego, tras llegar a etapas más maduras, valorar como positivo los sabores como la rúcula, el café, el lúpulo de la cerveza, etc. ¿Y por qué vamos a un restaurante mexicano y pedimos comida picante? Existen factores 'masoquistas' también a la hora de comer que no dan placer, y que bien transmitidos conseguiríamos que el consumidor aprendiera a valorarlo.
  2. A nivel de mercado, en el oleoturismo: hay que conseguir que el aroma de nuestro AOVE desencadene todos los buenos recuerdos del visitante. Hay que vincular un aroma y un sabor con una buena experiencia (paseo por el campo, una buena comida, descanso, un paisaje, una anécdota, etc.), que le aporte satisfacción y que, al fin al cabo, le dibuje una sonrisa cuando lo vuelva a degustar.
La fijación y vinculación de los recuerdos al tacto de una botella consigue traer las buenas (y malas) experiencias, reforzando las anécdotas y experiencias vividas. Si eso lo conseguimos vincular a un perfil aromático o un sabor concreto, ¿acaso no pensáis que no sonreirá cuando vuelva a disfrutar de un aroma de una gran AOVE? Se les quitarán todas las penas recordando los recuerdos de su viaje/vivencia. Estos buenos recuerdos y experiencia, además, le convertirán en un buen prescriptor no solo de nuestros AOVE, sino del entorno, de la gastronomía y las personas que ha conocido, y todo ello con una sincera sonrisa que superará a la de nuestros comerciales más experimentados.

Valoramos compuestos de defensa del olivo

Hay dos atributos que hemos aprendido a valorar en los aceites de oliva y que están unido directamente a las características sensoriales: los aromas y el sabor (amargo/picante).

Los AOVs es el único alimento que requiere el análisis sensorial para determinar su categoría comercial, ni el jamón ni el vino lo exige. Esto no está exento de discrepancias dentro del sector, pero sobre todo por quien va con la lección medio aprendida a un examen buscando un cinco. No es un problema para quien ha estudiado y sabe que lucha por el sobresaliente o la matrícula de honor.

Pero volviendo al hilo de este apartado, el ser humano ha aprendido a valorar sensorialmente dos mecanismos de defensa del olivo:

  • Los aromas como mecanismo de defensa o señales por el daño del tejido de la planta.
  • Disuasores para herbívoros como son os atributos positivos como el amargo y el picante. Aunque picante y amargo suenan como peyorativos, son cualidades deseadas pues, como como hemos comentado, están vinculados con los fenoles de los aceites de oliva y principales antioxidantes responsables de sus numerosas propiedades saludables.
El ser humano ha aprendido a valorar estos atributos con la formación y cultura gastronómica, adaptando sus gustos a nuevos sabores que cuando somos niños son rechazados. Así, como el café, el amargo del lúpulo, el picante de algunas comidas, etc. hemos visto como positivo el equilibrio de estas sustancias del metabolismo secundario de las plantas que inicialmente era para evitar el consumo por seres para los que no estaban destinado con la finalidad de dispersar sus semillas.
Y por ese motivo de la dispersión de semillas, así enlazo con otro aspecto curioso del olivo, los frutos cambian de color: para comunicarse con pájaros como los zorzales. Cuando los frutos están verdes, fotosintéticamente activos, no son visibles ni identificables ocultos entre las hojas. Están así para evitar que los pájaros que dispersan sus semillas lo coman con la semilla no viable aún. Cuando el hueso ya contiene una semilla viable, es el momento de “hacerse visible” con la pigmentación de los frutos, para así los zorzales, mirlos, currucas…podrán llevar las semillas a lejanas sierras recibiendo como gratificación la mejor fuente de energía grasa: aceite de oliva virgen extra.

La sombra del fraude siempre al acecho

Los AOVEs son, tras los “novel foods” el producto alimentario más legislado en la UE y es porque siempre ha sido el objetivo por el elevado diferencial de precio con otras grasas vegetales. Pero no ha sido siempre así, en el siglo XIX se constituye en Bélgica el primer centro para luchar contra el fraude en las mantequillas.

Por no complicar ni alargar el artículo, sí me gustaría anotar algunas cosas:

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  • Algunas veces en los medios de comunicación, la simplificación excesiva de temas complicados para periodos de atención cortos puede ocultar lo que es simplemente más desinformación. Por ello es incluso mejor llevar con cautela las pesquisas legales pues el daño que se hace es mayor a la confianza de los consumidores que sus bolsillos.
  • Conforme las técnicas avanzan, estas mismas herramientas usadas para defender la genuinidad, también sirven también para enmascararla. Los porcentajes de límite de detección se reducen cada año, pero aún hay un margen para el defraudador.
  • Como consumidores hay que confiar en las autoridades sanitarias y reducir riesgos de caer en fraudes: compra AOVE directamente al productor.

Retos para el futuro del sector

Como parte final es importante anotar los frentes que se abren no solo para los integrantes de la cadena de valor de los aceites de oliva, sino también para legisladores y autoridades.

Cambio Climático

En un reciente proyecto, el Grupo Operativo Regional Douliva, entre las muchas actividades que hemos realizado junto a Río Lacarón y Viñaoliva, se ha observado cuantificado el cambio climático en diferentes regiones extremeñas, viéndose que en los últimos 12 años la reducción de horas de frio y el aumento de las temperaturas ha cambiado el clima en regiones. Determinadas zonas obligarán al cultivo del olivo a adaptarse a un clima más xérico, como por ejemplo en la Campiña Sur, con una fuerte reducción de las precipitaciones, La Serena, Montánchez y Sierra de San Pedro con el aumento de 1°C las temperaturas máximas y de 1º las temperaturas mínimas en Los Ibores, Villuercas, Tierra de Barros y Vegas del Guadiana, por ejemplo.

Plagas y enfermedades

En el olivar en seto será un problema, o lo es ya la aceituna jabonosa o gafa provocada por el hongo Colletotrichum. La no desinfección de cosechadoras está facilitando la entrada de patovares (especies) desde Portugal más dañinas que las que están presente ya en España. Un seguimiento más exhaustivo prevención, pero no a base de cobre y más cobre, se hace necesario para que el hongo no robe el alma a la aceituna volviéndola en una aceituna zombi.

Contaminantes

El Dr. Gaforio, referente en los aspectos de salud de los aceites de oliva, en una conferencia afirmaba acertadamente que si encontramos algo malo en un AOVE es por culpa de los seres humanos. El olivo no posee nada negativo en su composición, pero el uso de sustancias fitosanitarias o contaminantes del proceso de extracción/recolección, puede provocar que el aceite sea vehículo de su solubilización e ingesta.

Este aspecto es el que no solo el olivicultor/productor, también el agricultor lindero del propio olivicultor debe vigilar. A día de hoy tenemos el peligro de aparición en los aceites de materias activas no permitidas en el olivar por la deriva de aplicaciones del lindero.

Por otro lado, ya superados los riesgos por ftalatos de mangueras y envases, tenemos la espada de Damocles sobre todo el sector por la constante amenaza de legislación del contenido de MOSH-MOAH, hidrocarburos que para el consumidor de pie puede sonar a “alto riesgo para la salud” pero que en gran medida está en el lápiz de labios, protectores labiales, cremas hidratantes, aceite para la piel de bebes, protectores solares, desmaquillantes…

No por ello el sector, tanto en la recolección como en la almazara, deberá buscar medidas para evitar o reducir al máximo la aparición de estos compuestos ajenos a la aceituna en sus botellas y garrafas.

Subproductos

El consumidor no se hace una idea de que, por cada 100 kg de aceituna, 18 kilos son de aceites, pero se generan entre 82-85 kg de subproductos que ha que gestionar. No hay muchos productos alimentarios que tengan una generación de materia sin un aprovechamiento tan directo.

Anteriormente se ha anotado que en los meses de diciembre se producen hasta 14 litros de aceite por segundo, por lo que hay que imaginar que se generan 70-80 kg de alperujo, con un 80% de humedad que hay que aprovechar.

Por suerte existen usos para ese subproducto: antes de que existiera el termino economía circular, ya existía en las orujeras. El principal problema está en que en pocos meses se genera un altísimo volumen de alperujo que debe ser acumulado en balsas y gestionar que este gran volumen no sea un problema medioambiental.

Es importante anotar que en Extremadura tenemos una orujera referente mundial, TROIL Vegas Alta, no solo porque es la única cooperativa de varias industrias, sino porque está desarrollando programas para sacarle la mayor rentabilidad al alperujo: extrayendo antioxidantes, valorizando sus efluentes por altos contenido en ácidos fúlvicos, junto con COMPLUS promoviendo el empleo del compost. Pero todo esto se merece un artículo en exclusividad.

También la empresa NATAC, especialidad en los extractos vegetales, es un empresa pionera mundial en el uso de los extractos de las hojas de olivo como ingrediente alimentario.

Divulgación

Los AOs son sin duda noticia en los medios de comunicación. Usando la IA, en los últimos 10 años los Aceites de Oliva han sido protagonista de muchas noticias, de media 120 al año, aunque con un aumento en los últimos, llegado a más de 170 en lo que llevamos de año 2025 (casi 1 cada 2 días). De éstas, el 40% relacionadas con la salud, pero otro 40% relacionadas con el fraude y las adulteraciones y el 20% con el precio y mercado. Los aceites de oliva son en muchas ocasiones una presa fácil para la prensa, para justificar los políticos la subida del IPC o como foco de las tensiones entre los eslabones de la cadena de valor.

Hay cosas positivas que deben ser el foco de la difusión pues hay más cosas buenas que contar que malas que señalar, pues si existe el fraude, que existe como hemos anotado anteriormente, también lo existe en otros alimentos como la leche, adulteración de la grasa de girasol, de zumos etc.

Por ello, hay que seguir trabajando, y quizás haga falta un defensor de los Aceites de Oliva a fin poner blanco sobre negro las bondades de la mejor grasa nutricional que existe: el aceite de oliva virgen extra, pues, aunque un 86% referente a aspectos de salud de los aceites de oliva son “positivas”, aun queda un 14% que no lo son (no todas son negativas, algunas neutras) y que deben aclararse para seguir usando la salud como principal motivo de compra sobre todo en mercados internacionales.

Corolario

Como punto final a este documento me gustaría anotar cinco titulares o conclusiones:
I. Rebolá consolidada: más superficie, músculo productivo y porcentaje de AOVE. Pero hay que mantener capacidad de molturación para no perder calidad en campañas grandes.

II. El olivar será el eterno “cultivo refugio” para el agricultor que busque una óptima rentabilidad, pero no hay que olvidarse del valor del olivar tradicional, el de sierra, darle un valor de bien público y sostenibilidad.

III. Competir con valor, no solo con kilos: costes controlados + profesionalización + envasado/marca/exportación; que el consumidor diferencie y valore lo “premium” de lo “todo terreno”.

IV. Atender los riesgos críticos: clima extremo, las plagas futuras, contaminantes (MOSH/MOAH) y que no olvidemos que generamos subproductos.

V. En la cultura y el consumo está el futuro del mercado interno, el más cercano y de menos riesgo: hay que recuperar el sofrito y la cocina diaria, divulgar salud con rigor y combatir el fraude.

Con estos cinco puntos y dando el valor a lo que nos hace felices, lo nuestro, nuestras aceitunas machás, al aceite de nuestro pueblo, no sé si viviremos más, pero sí mejor junto a nuestra mejor grasa nutricional que existe, el aceite de oliva virgen extra.
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