ASAGUA cifra en más de 35.000 millones el déficit inversor del ciclo urbano del agua
La Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua (ASAGUA) reclama a las Administraciones un cambio de rumbo en la gestión del ciclo urbano del agua durante su asamblea anual. La entidad estima que el déficit de inversión acumulado supera los 35.000 millones de euros y calcula que serán necesarios otros 100.000 millones durante la próxima década. Para afrontar esta situación, propone ocho medidas que incluyen compromisos presupuestarios plurianuales, una contratación pública adaptada a las necesidades del sector, una gobernanza ordenada y el impulso de la colaboración público-privada.
La Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua (ASAGUA) aprovechó su asamblea anual para reclamar a las Administraciones un cambio de rumbo en la gestión del ciclo urbano del agua y medidas que permitan superar la atonía que, según la organización, afecta al sector desde hace años. La asociación defiende que es necesario pasar de los anuncios a la ejecución de proyectos mediante una planificación a largo plazo, financiación estable y procedimientos de contratación pública acordes con las necesidades reales.
ASAGUA considera que los problemas del agua han dejado de ser coyunturales para convertirse en estructurales. La falta de inversión sostenida durante años y la insuficiente ejecución de los proyectos presupuestados han contribuido, según la entidad, al deterioro progresivo de un servicio esencial para la ciudadanía. El déficit de inversión acumulado en el ciclo urbano del agua supera los 35.000 millones de euros, mientras que las necesidades estimadas para la próxima década ascienden a 100.000 millones. Ante estas cifras, la asociación sostiene que no basta con anunciar planes: reclama compromisos plurianuales y finalistas, proyectos maduros y procedimientos administrativos ágiles que permitan materializar las inversiones en los plazos previstos.
Ocho medidas para reactivar la inversión en agua
La hoja de ruta propuesta por ASAGUA se articula en ocho medidas prioritarias. La primera consiste en convertir la inversión en un compromiso plurianual vinculante, con prioridad para la renovación de redes, el saneamiento y la depuración, además de presupuestos estables para la operación y el mantenimiento de las infraestructuras.
La asociación también plantea reordenar la gobernanza del sector mediante un regulador único que establezca estándares, transparencia y criterios tarifarios, facilite la solidaridad territorial y garantice la protección social. En materia de precios, propone vincular las tarifas del agua a la recuperación de costes, incluida la primera instalación, tal como recoge la Directiva Marco del Agua, y evitar precios que considera espurios y el uso político del recibo.
La contratación pública constituye otro de los ejes de la propuesta. ASAGUA reclama que la memoria técnica tenga un peso adecuado en la adjudicación, el establecimiento de umbrales técnicos, una aplicación rigurosa de los criterios de temeridad y fórmulas que desincentiven las bajas económicas extremas.
Asimismo, pide restituir el equilibrio económico de los contratos mediante mecanismos eficaces de revisión de precios, también en los contratos de servicios, que incorporen la evolución de los costes energéticos. La organización considera que estas medidas deben contribuir a adecuar la contratación a las condiciones reales en las que operan las empresas del sector.
Colaboración público-privada y resiliencia hídrica
La quinta y sexta líneas de actuación se relacionan con la capacidad de financiar y ejecutar las infraestructuras. ASAGUA propone desarrollar una colaboración público-privada viable para acelerar las inversiones cuando los presupuestos públicos resulten insuficientes y adaptar el marco regulatorio que, a su juicio, limita actualmente el funcionamiento de estos modelos.
La asociación incluye también la planificación de la resiliencia frente a sequías e inundaciones, con criterios técnicos y una combinación de recursos convencionales y no convencionales, sin apriorismos. La finalidad de esta medida es incorporar las distintas necesidades y posibilidades de gestión del agua a una planificación capaz de anticiparse a los riesgos.
La última propuesta se centra en impulsar la digitalización y la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) como herramientas para mejorar la eficiencia, controlar las pérdidas, elevar la calidad del servicio y anticiparse a los problemas. ASAGUA subraya que este proceso debe acompañarse de equipos capacitados para operar los cambios tecnológicos.
La ejecución presupuestaria, otro de los problemas señalados
ASAGUA advierte de que la falta de ejecución de los presupuestos constituye un obstáculo adicional a la insuficiencia inversora. En su opinión, “mientras se siga dejando más de un tercio del presupuesto sin ejecutar en capítulos clave”, se prolongarán los plazos, se cronificarán los incumplimientos y continuará perdiendo valor el patrimonio hidráulico.
La asociación resume su planteamiento en la necesidad de reconocer el agua como una infraestructura estratégica esencial y financiarla en consecuencia. Para ello, reclama reglas estables, tarifas coherentes con los costes, una gobernanza ordenada y una planificación nacional que se traduzca en actuaciones efectivas.
“Invertir en agua no es una cuestión sectorial: es invertir en salud pública, es cumplimiento ambiental y es seguridad ante sequías e inundaciones”, destaca ASAGUA. Con este argumento, vincula la inversión en infraestructuras hidráulicas no solo a la continuidad del servicio, sino también a la protección de la salud pública, el cumplimiento ambiental y la preparación frente a fenómenos extremos.
La organización recuerda que el agua es un elemento fundamental para la salud, la competitividad económica, la sostenibilidad ambiental y la cohesión territorial de España. También señala que las empresas del sector han demostrado resiliencia incluso en los periodos más difíciles, pero advierte de que no pueden sustituir con sus propios recursos las responsabilidades que corresponden a la planificación pública, la financiación responsable y la contratación.
ASAGUA insta, por tanto, a los gestores públicos a transformar los diagnósticos en decisiones y las decisiones en ejecución. La asociación concluye que romper la inercia del sector exige evitar que los problemas se repitan sin soluciones efectivas, en una situación que describe como un permanente “día de la marmota”. Para la entidad, invertir en agua significa cumplir con la ciudadanía, atender las necesidades futuras del país y garantizar la dignidad de las personas.







































































