¿Qué pasa con el aceite usado? Un reto resuelto para la industria española
La actividad industrial depende en gran medida de los aceites lubricantes para garantizar el rendimiento y la vida útil de su maquinaria, pero su consumo conlleva la generación de un residuo peligroso que requiere una gestión rigurosa. SIGAUS recoge cada año más de 40.000 toneladas de aceite usado procedentes del ámbito industrial, que se gestionan y tratan en su totalidad para transformarse en nuevos recursos.
La actividad industrial tiene un impacto directo en el consumo de recursos. Entre ellos, el aceite industrial, indispensable para garantizar la eficiencia, la durabilidad y la seguridad de la maquinaria. Este uso intensivo conlleva, inevitablemente, la generación de residuos que deben gestionarse de forma adecuada para cumplir con la normativa vigente y evitar riesgos ambientales.
En 2024 se comercializaron en el mercado español cerca de 290.000 toneladas de aceites industriales. De ese volumen, un 41% correspondió a usos industriales, lo que sitúa a la industria como el segundo mayor consumidor de estos productos, por detrás de la automoción. Este consumo se traduce cada año en la generación de miles de toneladas de aceite industrial usado: en torno a 42.000 toneladas anuales procedentes del ámbito industrial, recogidas a través de unas 25.000 operaciones en más de 10.000 instalaciones. En conjunto, el sector industrial aporta cerca del 30% del volumen total de residuo recogido y el 16% de los puntos generadores.
Por ello, las empresas consumidoras de aceite industrial deben aplicar una serie de normas en su manejo. Entre ellas, la correcta extracción del residuo de la maquinaria, su etiquetado y almacenamiento en condiciones seguras, evitando fugas, vertidos o mezclas con otros residuos, que dificultarían su tratamiento. Una vez almacenado, es imprescindible contactar con un gestor autorizado para su recogida y posterior valorización.
En este ámbito, SIGAUS, el SCRAP (sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor) de aceites usados, juega un papel clave, garantizando la recogida del aceite industrial usado en la industria, además de la trazabilidad de toda la gestión. Así, el sistema ofrece un servicio de recogida del aceite usado en todo el territorio —gratuito si el residuo cumple determinadas especificaciones técnicas—, dando cobertura no solo a grandes generadores de residuo, sino también a pequeños establecimientos alejados de los grandes núcleos urbanos, que en su conjunto acumulan un gran volumen del total del aceite usado generado en España.
El caso particular de las taladrinas
Dentro de los residuos generados por la actividad de la industria metalúrgica, las taladrinas merecen una atención especial. Estas emulsiones de aceite y agua se emplean de forma habitual en procesos de mecanizado donde existe contacto directo entre la herramienta y la pieza. Su función es optimizar las condiciones físico-químicas de la zona de trabajo, reducir la fricción, mejorar el acabado superficial, evacuar la viruta, prevenir el sobrecalentamiento y evitar la corrosión.
Sin embargo, a medida que se utilizan, las taladrinas pierden eficacia y se contaminan con aceites, grasas, partículas metálicas, polvo ambiental o microorganismos. Esta degradación las convierte en residuos altamente contaminantes.
La normativa europea y española las considera también residuos peligrosos. Además, al contener una gran cantidad de agua (que puede llegar al 95%) se clasifican como “aceites usados fuera de especificaciones”, lo que complica su tratamiento. Antes de poder recuperar la fracción oleosa, deben someterse a un pretratamiento complejo y costoso. En este caso, SIGAUS financia la gestión de la parte oleosa, minorando el coste para la instalación generadora.
Obligaciones para fabricantes e importadores
En la gestión de los aceites industriales usados se aplica la responsabilidad ampliada del productor. Esto quiere decir que la responsabilidad recae tanto en quienes consumen el aceite como en las empresas que lo fabrican, comercializan o importan. Y no sólo el aceite como producto sino también incorporado a maquinaria o componentes. Estas empresas, productores de producto a efectos de la normativa, deben asumir la coordinación y financiación de la gestión del aceite usado resultante, repercutiendo el coste en los consumidores.
Para cumplir con estas obligaciones, las empresas afectadas pueden adherirse a SIGAUS, aportando 0,05 euros por cada kilogramo de aceite puesto en el mercado. Este SCRAP, en el que participan más de 250 compañías (lo que supone prácticamente el 90% del mercado), permite dar cumplimiento a la normativa de forma eficiente, garantizando una adecuada gestión del aceite usado en todo el territorio.
Lejos de convertirse en un residuo problemático, se transforma en materia prima para la fabricación de nuevas bases lubricantes o en combustible similar al fuel óleo para uso industrial, cerrando así el ciclo de vida del producto dentro de un modelo ejemplar de economía circular. Desde 2007 la entidad ha gestionado más de 2,5 millones de toneladas de aceite usado, lo que ha generado importantes beneficios ambientales y económicos en términos de ahorro de energía y materias primas como el petróleo y de minoración de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
SIGAUS recoge cada año más de 40.000 toneladas de aceite usado procedentes de la actividad industrial.
Nuevos retos: los envases profesionales
Desde el 1 de enero de 2025, el modelo de responsabilidad ampliada del productor se ha extendido también a los envases industriales y comerciales, en aplicación del Real Decreto 1055/2022. Todas las empresas que introducen productos envasados en el mercado deben financiar y garantizar la gestión de los residuos de esos envases, independientemente de su naturaleza, formato, material o vida útil, además de inscribirse en el Registro de Productores de Producto y declarar las cantidades puestas en el mercado. Nuevas obligaciones que las empresas deben tener muy en cuenta ya que su incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta 600.000 euros.
En este contexto, GENCI aprovecha la experiencia acumulada de SIGAUS durante dos décadas en el sector industrial para ofrecer a las empresas un modelo ágil y eficaz también en el ámbito de los envases profesionales. La coincidencia entre los entornos donde se generan ambos residuos facilita sinergias logísticas y operativas, replicando un modelo que ya ha demostrado su eficacia en términos de cumplimiento y eficiencia. Una receta que hace que tanto SIGAUS como GENCI sean ejemplos de éxito de la economía circular de los aceites usados y de los envases profesionales respectivamente, también en el ámbito industrial.












































