Control de procesos en la industria metalmecánica
Cómo reducir la variabilidad y optimizar el rendimiento del primer paso
Redacción Interempresas
25/02/2026En la industria metalmecánica, la variabilidad en la producción es un reto para la competitividad de muchos fabricantes, ya que puede generar piezas no conformes y derivar en reprocesos que encarecen los costes de producción y penalizan los tiempos de entrega. Esto, en un entorno de márgenes cada vez más ajustados y mayores exigencias de trazabilidad, se convierte en una clara desventaja.
Para reducir la variabilidad y optimizar el rendimiento del primer paso (FPY), la clave ya no reside en controlar el postproceso, sino también el propio proceso (y en tiempo real). Abordar la variabilidad en origen permite ajustar parámetros de mecanizado, compensar desviaciones de forma automática y prevenir errores antes de que se materialicen en componentes defectuosos, incidiendo positivamente en la productividad, en el coste por pieza y en la huella de carbono asociada a cada componente fabricado, al reducir la tasa de rechazo y el desperdicio de material.
Los controles del nivel base de la pirámide Productive Process Pyramid están orientados a maximizar la estabilidad del entorno y el rendimiento de la máquina en la que se va a realizar el proceso. Estos controles preventivos reducen las causas especiales de variación que tienen un impacto en el proceso de mecanizado.
La pirámide del proceso productivo
La pirámide del proceso productivo (Productive Process Pyramid) es un marco creado por Renishaw, empresa especializada en sistemas de fabricación inteligente, medición y fabricación aditiva, para mostrar cómo pueden utilizarse los niveles de control para eliminar sistemáticamente la variación en los procesos de mecanizado. Esta pirámide está conformada por cuatro niveles: la base del proceso, la preparación del proceso, el control en proceso y el control postproceso.
Los controles del nivel de preparación de procesos de la pirámide Productive Process Pyramid establecen relaciones entre la máquina, la pieza y las herramientas antes de iniciar el mecanizado. Estos controles predictivos automáticos garantizan que la mecanización es correcta desde el principio.
Como muestra la pirámide, la integración de sistemas de medición en la propia máquina-herramienta permite pasar de un control del proceso meramente informativo a un control activo. Este enfoque permite fabricar piezas correctas desde el primer momento, reducir los tiempos de preparación y aumentar significativamente el tiempo efectivo de mecanizado.
Además, la automatización del control de procesos no solo mejora la eficiencia, sino que facilita la fabricación desatendida y la ampliación de los periodos de producción “sin luces”. Al mismo tiempo, la recogida automática de datos garantiza una trazabilidad completa del proceso (por ejemplo, para calcular la huella de carbono asociada), un requisito cada vez más demandado por clientes y normativas.
El nivel de preparación de procesos de la pirámide Productive Process Pyramid ejecuta controles integrados en el proceso de mecanizado. Estos controles activos responden automáticamente a las condiciones del material, a las variaciones que conlleva el proceso y a las situaciones imprevistas la fabricación de piezas no conformes.
En la industria metalmecánica actual, el control de procesos ya no puede ser un elemento aislado ni reactivo. Integrar la medición y la metrología en el corazón del proceso productivo permite transformar la fabricación en un sistema más estable, automatizado y predecible. El resultado es mayor productividad, piezas con la calidad requerida y un menor impacto ambiental, es decir, mayor competitividad.
La capa de supervisión de post-procesos de la Productive Process Pyramid incluye actividades de supervisión y creación de informes para proporcionar información sobre el resultado de los procesos completados. Estos procesos pueden utilizarse posteriormente para influir en las actividades posteriores.
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