La tropicalización avanza en el sur del Mediterráneo y redefine el escenario de la cadena de valor del pescado
Un estudio del IEO-CSIC detecta señales de tropicalización en el Estrecho y el mar de Alborán, un fenómeno que podría alterar la composición de especies comerciales y exigir adaptaciones en la gestión y en la estrategia de la industria pesquera.
El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha confirmado indicios de tropicalización en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, mientras que en la zona levantino-balear no se observa el mismo patrón, pese al aumento térmico registrado en las últimas décadas. Para la industria del pescado y los productos del mar, el hallazgo no es meramente biológico: anticipa posibles cambios estructurales en la composición de las capturas y en la planificación de la actividad.
El estudio, basado en datos históricos de campañas de evaluación de recursos pesqueros y en registros térmicos acumulados durante décadas, constata la presencia en Alborán de especies con mayor tolerancia térmica que las nativas, como el pez león (Pterois miles) o el tiburón ballena (Rhincodon typus), además de especies atlánticas tropicales.
Cambios en las especies objetivo
La llegada o mayor frecuencia de especies no tradicionales puede traducirse en variaciones en la estructura de los desembarques. Para las flotas que operan en el sur del Mediterráneo español, esto implica:
- Posibles desplazamientos de especies objetivo habituales.
- Mayor variabilidad en la composición de capturas.
- Necesidad de adaptar estrategias comerciales y de transformación.
La industria transformadora y comercializadora podría enfrentarse a escenarios en los que determinadas especies pierdan presencia relativa mientras otras, aún sin mercado consolidado, ganen peso en las capturas.
Gestión diferenciada por subregiones
El hecho de que la tropicalización no se reproduzca con claridad en la zona levantino-balear introduce un elemento clave para la planificación sectorial: el fenómeno no es homogéneo.
Esto sugiere que las decisiones de gestión y ordenación pesquera deberán tener un enfoque territorializado, apoyado en datos científicos continuos. La diferenciación regional será determinante para evitar ajustes generalizados que no respondan a la realidad ecológica de cada área.
Más seguimiento y adaptación operativa
El estudio subraya la importancia de reforzar la vigilancia científica mediante programas de monitorización biológica, análisis genéticos y seguimiento de huevos y larvas para determinar si las nuevas especies se establecen de forma permanente o aparecen de manera ocasional.
Para la industria pesquera, esto se traduce en un entorno operativo más dinámico, donde la planificación de capturas, inversiones y estrategias comerciales deberá apoyarse cada vez más en información científica actualizada.
Si bien la tropicalización no implica automáticamente una pérdida de recursos, sí puede redefinir la estructura de los ecosistemas y, por extensión, la base productiva de determinadas flotas. En este contexto, la coordinación entre sector y comunidad científica se perfila como un elemento clave para anticipar escenarios y garantizar la estabilidad de la actividad pesquera en el Mediterráneo español.







