Los ciudadanos de Navarra y La Rioja conceden las puntuaciones más altas a las empresas, mientras que País Vasco, Asturias y Castilla y León las más bajas
La alimentación lidera la credibilidad empresarial en España por su cercanía con el consumidor
La credibilidad de las empresas en España alcanza los 52,2 puntos sobre 100, un aprobado ajustado que refleja una confianza todavía limitada por parte de la ciudadanía. Sin embargo, no todos los sectores parten de la misma posición. De acuerdo con el Índice Lasker de Credibilidad Sectorial, la alimentación se consolida como uno de los ámbitos empresariales que mayor confianza generan entre los consumidores.
El estudio, elaborado por Lasker en colaboración con GfK a partir de 1.200 encuestas, analiza la percepción ciudadana sobre los principales sectores económicos del país. Los resultados muestran que aquellos sectores vinculados al consumo diario, donde el cliente ve, compra y utiliza el producto de forma inmediata, obtienen mejores valoraciones. En este grupo destacan la alimentación y el comercio electrónico, por delante de actividades percibidas como más complejas u opacas.
En el caso concreto de la alimentación, la credibilidad se apoya en la experiencia cotidiana del consumidor. La claridad en el etiquetado, el cumplimiento de las expectativas de calidad y seguridad alimentaria, así como la capacidad de respuesta ante incidencias, pesan más que los mensajes corporativos o los valores declarados. El índice confirma que la confianza se construye, sobre todo, en el contacto directo con el producto y en la coherencia entre lo que se promete y lo que se ofrece.
El análisis por edades también aporta claves relevantes para el sector. Los consumidores de entre 35 y 44 años son los más críticos con las empresas, al mantener una relación más intensa y exigente con los productos y servicios. En alimentación, este grupo penaliza especialmente la falta de información clara o las incoherencias entre precio, calidad y origen. Por el contrario, los jóvenes de 18 a 34 años muestran niveles de confianza más altos, posiblemente por una relación más puntual con las marcas y una menor acumulación de experiencias negativas.
Entre los mayores de 64 años, la credibilidad también desciende por debajo de la media. En este caso, el estudio apunta a una sensación de desconexión, derivada de la digitalización acelerada de procesos y de la pérdida del trato personalizado, un aspecto especialmente sensible en la compra de alimentos y productos de primera necesidad.
Más allá de la edad, el Índice Lasker subraya que la credibilidad empresarial se sustenta en valores muy concretos. La transparencia y la honestidad encabezan la lista, seguidas de la empatía. En alimentación, estos atributos se traducen en información comprensible, accesibilidad al productor o distribuidor y una atención al cliente eficaz. La sostenibilidad, aunque relevante, solo refuerza la confianza cuando se materializa en acciones tangibles y verificables a lo largo del tiempo.
El informe concluye que la credibilidad no depende únicamente de los resultados económicos, sino de la relación cotidiana entre empresas y consumidores. En un sector como la alimentación, estrechamente ligado a la vida diaria y a la salud, la cercanía, la coherencia y el cumplimiento siguen siendo los principales motores de la confianza.








