Más de 300 expositores mostraron sus alimentos y bebidas ante directivos y profesionales de la gran distribución, retail, industria alimentaria, Horeca y alta gastronomía
Innovación, producto y origen marcan los debates de Auténtica tras reunir a 12.489 profesionales
La cuarta edición de Auténtica Premium Food cerró sus puertas el 15 de septiembre con 321 firmas expositoras y más de 720 novedades, pero también con debates sobre cómo está cambiando la alimentación y la gastronomía. La recuperación del vínculo con el territorio, la investigación aplicada a la cocina, la evolución de los hábitos de consumo y la necesidad de innovar sin perder identidad fueron algunos de los asuntos que centraron las dos jornadas del encuentro.
Más allá de las cifras del salón
Los 12.489 profesionales que pasaron por Auténtica 2026 ofrecen una primera dimensión del encuentro, pero los datos de participación no son lo único que permite tomar el pulso a la edición. Las 321 firmas presentes mostraron más de 720 novedades, con propuestas que iban desde cócteles automatizados en menos de 30 segundos y polos con 20 gramos de proteína hasta carne de avestruz, nuevos formatos de producto ibérico y aceites aromatizados.
Más que una lista homogénea de lanzamientos, la variedad de productos expuestos refleja la amplitud de los cambios que atraviesan actualmente la alimentación: nuevos formatos, nuevas demandas nutricionales, automatización y una creciente atención al origen del producto convivieron durante el encuentro.
La feria congregó a 12.489 profesionales en Sevilla.
Innovar sin desconectarse del territorio
Uno de los debates más interesantes llegó de la mano de Ángel León, que presentó la nueva etapa de Aponiente a partir de la recuperación de la marisma. Su planteamiento sitúa el entorno como fuente de conocimiento y no únicamente como un elemento asociado al discurso sobre sostenibilidad.
El chef explicó que el proyecto parte de la observación y del aprendizaje continuo sobre el territorio y que la sostenibilidad debe integrarse en la propia actividad del restaurante. En este sentido, la marisma funciona como un espacio de experimentación desde el que replantear la relación entre gastronomía, recursos naturales y adaptación al entorno.
Esta visión también apareció vinculada a otra cuestión: cómo incorporar innovación sin perder identidad. León puso el foco en el patrimonio gastronómico español y en la diversidad de tradiciones que existen dentro del país, frente al riesgo de asumir tendencias externas sin atender a los conocimientos y productos propios.
La tradición como punto de partida para investigar
La relación entre tradición e innovación estuvo también presente en la intervención de Rafa de Bedoya, chef de Aleia. Su planteamiento parte de una idea: la vanguardia gastronómica necesita apoyarse en un conocimiento profundo de las elaboraciones y de los ingredientes.
Desde esta perspectiva, investigar no implica necesariamente romper con lo anterior. La técnica permite modificar texturas, intensificar sabores o explorar nuevas posibilidades a partir de productos y elaboraciones conocidas. La innovación aparece así como un proceso de evolución basado en el conocimiento, más que como una ruptura con la tradición.
El oficio también está en el centro del debate
La evolución del sector no pasa únicamente por la tecnología, los productos o los nuevos hábitos de consumo. Pepe Solla, chef y propietario de Casa Solla, abordó durante el congreso otra dimensión de la profesión: la motivación necesaria para mantenerse en una actividad especialmente exigente.
Su intervención puso el foco en la ilusión como elemento para seguir trabajando y evolucionando. Una cuestión que introduce una perspectiva más personal en un debate habitualmente centrado en la innovación y los cambios del mercado.
Una cadena alimentaria en transformación
Los diferentes contenidos del congreso dibujaron un escenario en el que los cambios afectan a buena parte de la cadena alimentaria. Hábitos de consumo, distribución, comercio minorista, restauración, producto local, sostenibilidad e innovación fueron algunos de los asuntos abordados durante las dos jornadas.
La coincidencia de representantes de distintos ámbitos permitió observar esas transformaciones desde perspectivas diferentes. El reto planteado no es únicamente incorporar novedades, sino encontrar fórmulas para responder a los cambios del sector manteniendo la conexión con el territorio, el producto y la identidad gastronómica.











