Jorge Mas, vicepresidente: “La Boqueria tiene la oportunidad de reconvertirse en el mejor mercado del mundo”
La Boqueria busca un nuevo futuro
El mercado más famoso de Barcelona quiere cambiar de rumbo. Tras la pandemia, La Boqueria busca nuevas fórmulas de atraer a ciudadanos barceloneses para convertir el mercado no solo un referente para el turismo, sino para el ocio de la ciudad. Una mezcla de retail y gastronomía para convertir el momento de compra en una experiencia para el consumidor.
El último año y medio ha sido un periodo complicado para los mercados de Barcelona. Con el confinamiento y las restricciones, algunos comercios tuvieron que cerrar y cayó el turismo que tanto alimenta a La Boqueria. Con alrededor de 600 vecinos, La Boqueria necesita a la restauración para sobrevivir: “El 30% de nuestro volumen de venta es la hostelería, aunque solo suponen el 7% de clientes”, explica Òscar Ubide, gerente del mercado. “Antes de la pandemia recibíamos unas 50.000 personas al día, lo que suponía 15 millones de visitantes anuales, la mayoría de ellos turistas. Pero un mercado de estas características necesita clientes como los restauradores, que vienen a buscar productos que no encuentran en ningún otro sitio”.
Slavador Capdevila, presidente de La Boqueria, lo tiene claro: “La Boqueria es un reflejo de Barcelona, de lo que pasa en la ciudad. Durante la pandemia, redujimos el 70% de nuestras ventas y ahora mismo hemos recuperado un poco esa caída, pero no estamos en niveles prepandemia. Necesitamos cambiar y adaptarnos”. Como todos los negocios, “el mercado también debe evolucionar”, añade Jorge Mas, vicepresidente de La Boqueria, en una visita por el mercado con periodistas explicando cuáles son los retos que quedan por delante. En su opinión, “lo más importante es que el momento de compra sea una experiencia para el consumidor”.
Vidal y Pons trabaja en La Boqueria desde 1897: 4 generaciones y con ganas de seguir.
Un mercado referente
La Boqueria es el mercado más singular de Barcelona, con una ubicación notoria en medio de las Ramblas. No hace mucho fue incluido entre los 7 mercados más grandes del mundo; y en 2018 fue reconocida por la cadena de televisión americana CNN en la primera posición del top 10 mundial de los mejores mercados.
De los 41 mercados de la ciudad condal, La Boqueria también es el que recibe más turismo, por lo que es necesario “trabajar el interior para que puedan convivir turistas y barceloneses sin perder su público y esencia”, como indica Òscar Ubide. “Solamente el 30% de los negocios están dedicados al turismo, el resto son paradas tradicionales que venden carne, pescado, frutas, verduras, ingredientes… Nuestra prioridad es el producto de proximidad, pero también tenemos alimentos de todo el mundo y eso llama mucho la atención”.
Como explica Mas, los barceloneses siempre habían frecuentado La Boqueria para seleccionar productos frescos. Sin embargo, la forma de comprar ha cambiado y ahora pueden hacer la compra en tiendas de barrio, donde se puede encontrar género de muy buena calidad, o a través de plataformas de delivery, una tendencia que ha crecido aún más con la llegada de la pandemia.
Aquellos que siguen desplazándose al mercado para ir a comprar, buscan su momento de ocio y pasarlo bien. Y para que esto suceda, no solo hay que invertir en el momento de compra, sino ofrecer la posibilidad de degustar los productos y recibir un trato humano y profesional con el vendedor. “En La Boqueria necesitamos puestos donde se pueda realizar una degustación. Un restaurante con estrella. Y una modernización en la mayoría de puestos. Porque si un mercado no se oxigena, no se abre”, señala Mas.
Otro de los puntos que considera imprescindibles es la apuesta por la innovación, y aunque no siempre es tan sencillo, la instalación de puntos de acceso WiFi, una aplicación propia y la apuesta por un delivery que llegue a muchos más hogares con productos de La Boqueria.
“Los retos de futuro del mercado pasan por encontrar su nueva identidad, asumir que actualmente es muy turístico y que debemos devolvérselo a los ciudadanos, construyendo un proyecto para la gente de la ciudad que sea atractivo y emotivo”, aclara Òscar Ubide.
Jorge Mas, vicepresidente, propone dinamizar la parte posterior del mercado, la Plaza de la Gardunya, abriendo otros negocios que atraigan a potenciales compradores de todos las edades e intereses. “¿Por qué no abrir una tienda Apple o tiendas de moda que aseguren el tránsito de gente al mercado?”, se pregunta. Pero para llevar a cabo estas mejoras hay dos limitaciones: la pública y la privada. Para que esta segunda suceda, se necesita “visión de cambio”. Así, algunas paradas deben reformarse y añadir zonas de degustación de sus productos para hacer pedagogía con el cliente y enseñarle cómo sacar partido a cada alimento: “Los productores y vendedores debemos dar cultura al cliente, y eso se consigue atrayéndolo a sentarse y a comer”.
En este sentido, Mas ha publicado recientemente Retail Power, un libro que pretende servir de estímulo y guía en momentos complicados, con el fin de inspirar y servir de base para iniciar acciones y tomar buenas decisiones que ayuden al retailer, para relanzar su proyecto, puesto o área de trabajo.
El libro también repasa la necesidad de entender la digitalización como un camino a la adaptación, sino como una prioridad, ya que para Mas, la tienda y mercado del futuro “debe ser la humanización del comercio, con el calor del vendedor y la ayuda del uso de la tecnología”.




