Iberia puede liderar la reindustrialización europea gracias a su ventaja en renovables, pero necesita acelerar la ejecución y simplificar la regulación
IETI presenta en Davos una hoja de ruta para reforzar la competitividad industrial y energética de España y Portugal
Foto de familia de IETI. De izquierda a derecha, Mónica Andrés, vicepresidenta ejecutiva para Europa y directora general de Yara International; Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve; Jukka Maksimainen, senior partner de McKinsey & Company; Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol; João Diogo Marques da Silva, coCEO y EVP Commercial de Galp; Maria Joao Ribeirinho, senior partner de McKinsey & Company; David González, senior partner de McKinsey & Company; Francisco Reynés, presidente Ejecutivo de Naturgy; Miguel Stilwell d'Andrade, consejero delegado de EDP; Mikel Jauregi Letemendia, consejero ministerio de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco; Maria João Carioca, coCEO y CFO de Galp y Agustin Delgado, chief Innovation and Sustainability Officer de Iberdrola.
Por segundo año consecutivo, la IETI —una plataforma intersectorial liderada por McKinsey & Company junto a grandes grupos industriales y energéticos como ACS, EDP, Galp, Iberdrola, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas— ha actualizado su análisis sobre el papel que España y Portugal pueden desempeñar en la reindustrialización europea impulsada por la transición energética. El análisis de McKinsey & Company apunta a que estos dos países podrían generar de forma conjunta hasta un billón de euros en valor añadido y un millón de empleos de aquí a 2030.
A pesar de que la Península cuenta con ventajas estructurales únicas, el tiempo para capitalizarlas se está agotando. La ejecución, más que el diagnóstico, será el factor decisivo.
Ventaja competitiva ibérica: energía renovable y base industrial
Según el análisis presentado en Davos, España y Portugal pueden situarse en la vanguardia de la competitividad europea gracias a una combinación de factores difícilmente replicable en otras regiones del continente. Entre ellos destaca una ventaja de costes en energías renovables cercana al 20%, derivada de condiciones naturales favorables, así como una base sólida en combustibles renovables, infraestructuras energéticas existentes y capacidades industriales consolidadas.
Esta combinación permitiría a ambos países reindustrializarse a mayor velocidad, impulsar el crecimiento económico y reforzar la autonomía estratégica europea en sectores básicos. En palabras de Miguel Stilwell, consejero delegado de EDP, “Iberia ya ha demostrado que la energía limpia puede escalar”, subrayando que la ventaja competitiva futura no vendrá de una mayor regulación, sino de una ejecución más rápida, con permisos ágiles, reglas estables y redes modernas e interconectadas.
Señales positivas, pero con brechas estructurales persistentes
La actualización del Índice IETI, que realiza un seguimiento de 21 indicadores relacionados con transición energética e industria, muestra una evolución en la dirección correcta, aunque es necesario acelerar el progreso para superar las brechas estructurales industriales.
Entre las señales alentadoras, el informe destaca el incremento de los proyectos tras la decisión final de inversión (post-FID), que se han multiplicado por dos en España y por cinco en Portugal. También mantienen una trayectoria positiva las incorporaciones de capacidad de generación, el desarrollo de gases renovables y el almacenamiento energético a pequeña escala, lo que podría suponer una mejora progresiva de los resultados industriales y de la autonomía estratégica.
Sin embargo, el diagnóstico sigue señalando debilidades estructurales en el ámbito industrial. La inversión en I+D —situada entre el 1,5% y el 1,7% del PIB—, la productividad laboral, la calidad regulatoria y el peso de la industria en la economía permanecen estancados, por debajo de la media europea y Estados Unidos.
En contraste, algunos indicadores industriales muestran signos de recuperación, como la producción de vehículos en España (2,4 millones de unidades) y el empleo industrial (2,9 millones de personas en España), que avanzan en línea con los objetivos marcados para 2030.
Transición energética: España en línea, Portugal por delante
La transición energética podría generar hasta un billón de euros y un millón de empleos en España y Portugal antes de 2030 si se actúa con rapidez.
Cinco prioridades para pasar de la ambición a la ejecución
Conscientes de que la ventana de oportunidad se está estrechando, los miembros de IETI presentaron en Davos cinco iniciativas prioritarias para desbloquear el potencial de Iberia y liderar la transición energética y de reindustrialización europea.
1. Más ambición y coordinación en sectores estratégicos
La primera prioridad pasa por crear y escalar ecosistemas industriales en ámbitos estratégicos como los combustibles y moléculas renovables, las baterías, la defensa, la habilitación tecnológica y la inteligencia artificial, en línea con la estrategia europea de competitividad. Como principales palancas para lograrlo, el informe cita los planes sectoriales como el Plan Autor 2030 de España y garantías públicas para asegurar la demanda.
2. Regulación orientada a la competitividad
IETI reclama marcos regulatorios simplificados, estables y centrados en resultados, que eliminen barreras a la inversión, incentivos focalizados y un entorno basado en la neutralidad tecnológica para reducir los costes contextuales. Entre los habilitadores citados figuran el régimen 28 a nivel europeo, la agilización de permisos, nuevos mecanismos de financiación como los contratos por diferencia y las ventanillas únicas para inversores.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, señaló que, aunque algunas iniciativas recientes de la UE van en la dirección correcta, “no es suficiente” y se necesitan medidas más concretas, coherentes y escalables, evitando un desarrollo regulatorio fragmentado y preservando la neutralidad tecnológica.
3. Acelerar infraestructuras críticas
La tercera prioridad se centra en reforzar la inversión en redes eléctricas, almacenamiento, transporte y logística. El comunicado recuerda que más de 70 empresas industriales en España han alertado sobre la situación crítica de las redes de distribución, donde actualmente se rechaza la mayoría de las solicitudes de conexión. La revisión de los esquemas de remuneración podría acelerar el despliegue.
Agustín Delgado, director de Innovación y Sostenibilidad de Iberdrola, subrayó que la electrificación es imparable y que el fuerte crecimiento de la demanda en la climatización de edificios, el transporte, la industrial y los nuevos usos relacionados con la digitalización exigirá más redes, más almacenamiento y más renovables, aportando estabilidad de precios, competitividad y empleo local.
4. Redoblar la apuesta por la innovación
La cuarta línea de acción pasa por incrementar la inversión en I+D, apoyándose en incentivos fiscales, centros de excelencia y mecanismos de cofinanciación para tecnologías industriales y de descarbonización pioneras. Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, destacó la importancia de fomentar la ambición, garantizar una financiación competitiva, ofrecer incentivos fiscales y agilizar los procedimientos administrativos para que la innovación actúe como motor del desarrollo futuro.
5. Desbloquear la productividad del talento
Por último, IETI sitúa el foco en el capital humano, reclamando programas de recualificación a gran escala, herramientas de productividad basadas en inteligencia artificial e incentivos fiscales y visados específicos para atraer y retener talento global. Juan Lladó, presidente ejecutivo de Técnicas Reunidas, insistió en que desbloquear este potencial requerirá una colaboración público-privada sin precedentes y una ejecución más ágil de los proyectos, eliminando cuellos de boteen en los permisos, las redes y la financiación de nuevas tecnologías bajas en carbono.
Una oportunidad estratégica para Europa
Desde la perspectiva de los participantes, España y Portugal están en condiciones de convertirse en un pilar de la seguridad energética, la resiliencia industrial y el crecimiento sostenible europeo. Maria João Carioca y João Diogo Marques da Silva, co-CEOs de Galp, señalaron que con marcos claros y predecibles, Iberia puede desempeñar un papel decisivo en el refuerzo de la competitividad europea.



































