OPINIÓN

Del despliegue acelerado de nuevos MW a la consolidación operativa

Alejandro Guillén Olague, director técnico de la Asociación de Empresas de Mantenimiento de Energías Renovables (AEMER)09/01/2026
El año 2025 supuso un cambio estratégico para el sector de las energías renovables. No tanto por la incorporación de nueva capacidad —que continúa siendo significativa— como por un cambio estructural en la forma de entender la transición energética. Tras más de una década centrada en el despliegue acelerado de megavatios renovables, el sector ha comenzado a asumir que el verdadero reto ya no es solo crecer en proyectos y en MW, sino operar, mantener y gestionar de forma eficiente un parque renovable cada vez más amplio, complejo y maduro. Después de todo, los objetivos se fijan en MWh no en capacidad.
Alejandro Guillén Olague, director técnico de AEMER
Alejandro Guillén Olague, director técnico de AEMER

Los principales informes internacionales publicados durante 2025 coinciden en esta lectura. La energía solar fotovoltaica y la eólica continúan liderando el despliegue renovable, pero también concentran los principales retos en empleo, calidad, formación y gestión operativa. En este contexto, 2025 puede definirse como el año en que el mantenimiento dejó de ser una función secundaria para convertirse en una responsabilidad prioritaria.

Más capacidad instalada, más presión de empleos sobre la O&M

A escala global, el sector energético emplea ya a 76 millones de personas, con un crecimiento anual del 2,2%, casi el doble del crecimiento del empleo mundial. Dentro de este conjunto, las energías renovables suman 16,2 millones de empleos, concentrando más de la mitad del crecimiento neto del sector energético en los últimos años.

La energía solar fotovoltaica se consolida como el mayor empleador del sector eléctrico, con alrededor de 5,1 millones de puestos de trabajo a nivel mundial, lo que representa aproximadamente el 31% del empleo renovable global. Solo en el último ejercicio, la solar FV generó más de 300.000 nuevos empleos netos, a pesar de la ralentización puntual de algunos mercados maduros. El volumen acumulado de activos convierte al mantenimiento en el principal garante de estabilidad laboral a largo plazo, especialmente en mercados como Europa, donde el parque FV entra en fase de madurez operativa.

La energía eólica, por su parte, emplea a cerca de 1,7 millones de personas en todo el mundo, con un crecimiento más moderado, en torno al 3% interanual. Este comportamiento refleja las tensiones actuales en la cadena industrial, pero también pone de manifiesto un hecho relevante: el empleo eólico es más estable, dada su complejidad tecnológica, cuando se vincula a la operación y el mantenimiento.

El desplazamiento del empleo hacia la operación y el mantenimiento: la gestión de activos

Uno de los principales hitos de 2025 ha sido la confirmación de un cambio estructural en la composición del empleo. A medida que crece la base instalada, el peso relativo de la construcción y la instalación disminuye, mientras que la operación y el mantenimiento (O&M) ganan protagonismo como fuente de empleo estable y cualificado.

En el caso de la solar fotovoltaica, aunque entre el 65% y el 70% del empleo sigue vinculado al despliegue (fundamentalmente en Asia), el mantenimiento ya representa en torno al 15% del empleo total, con una tendencia claramente al alza. En la Unión Europea, más de 66.000 personas trabajan ya directamente en O&M solar, una cifra que crecerá de forma sostenida durante los próximos años.

En eólica, el cambio de paradigma es aún más evidente. Aproximadamente el 40% del empleo eólico mundial se concentra en actividades de operación, mantenimiento y servicios técnicos asociados. La complejidad tecnológica de los aerogeneradores, los elevados requisitos de seguridad y el impacto económico de la indisponibilidad convierten al mantenimiento en un elemento central de la viabilidad de los proyectos. Además, gran parte de la fabricación de componentes clave sigue estando en la UE.

A nivel global, más del 50% del empleo energético corresponde ya a perfiles técnicos aplicados —técnicos de mantenimiento, electricistas, operadores de planta y supervisores de campo—, y este segmento ha crecido en más de 2,5 millones de puestos desde 2019. El mantenimiento se consolida, así como el principal sostén del empleo estable en el sector renovable, habida cuenta además de la caída del desarrollo de nuevos proyectos.

Más del 60% de las empresas energéticas reconocen dificultades severas para cubrir puestos técnicos clave...
Más del 60% de las empresas energéticas reconocen dificultades severas para cubrir puestos técnicos clave, especialmente en operación y mantenimiento de instalaciones fotovoltaicas y eólicas.

Formación y talento: el principal desafío estructural

Si hay un consenso claro en 2025, es que el principal riesgo para la transición energética no es tecnológico, sino humano. Más del 60% de las empresas energéticas reconocen dificultades severas para cubrir puestos técnicos clave, especialmente en operación y mantenimiento de instalaciones fotovoltaicas y eólicas.

La Agencia Internacional de la Energía (EIA) estima que, para evitar un déficit estructural de personal cualificado, será necesario aumentar en alrededor de un 40% el número de titulados y certificados técnicos a nivel global antes de 2030. El coste anual estimado para lograrlo, unos 2.600 millones de dólares, representa menos del 0,1% del gasto público mundial en educación, lo que pone de manifiesto que el problema no es económico, sino de planificación y prioridades. La rotación laboral en O&M es creciente cuando no existen planes de carrera y certificación profesional.

En Europa, menos del 25% de las empresas participa activamente en el diseño de los currículos formativos, lo que dificulta la adecuación de la formación disponible a las necesidades reales del mantenimiento en campo.

Calidad, seguridad y empleo: una ecuación inseparable

El crecimiento acelerado del parque renovable ha evidenciado que no todos los modelos de mantenimiento son sostenibles. Fallos prematuros, incidencias recurrentes y problemas de seguridad han puesto de manifiesto las limitaciones de enfoques basados exclusivamente en la reducción de costes.

Durante 2025 se ha avanzado en la estandarización de procedimientos, la trazabilidad de las intervenciones, la gestión rigurosa de la seguridad y la certificación de empresas y técnicos. Estos avances son esenciales para garantizar la fiabilidad de los activos, pero también contribuyen a dignificar el empleo y a atraer talento al sector.

La importancia de la acción colectiva

El año 2025 ha reforzado el papel de las asociaciones sectoriales como agentes clave para ordenar el crecimiento del mercado. La fragmentación del sector y la presión sobre márgenes hacen imprescindible una visión colectiva que permita proteger la calidad, la seguridad y la sostenibilidad del empleo frente a enfoques cortoplacistas.

La definición de estándares de calidad, la seguridad, el impulso de la formación especializada conjunta y la defensa del mantenimiento como actividad estratégica son los principales objetivos que impulsa AEMER permanentemente.

AEMER impulsa permanentemente la definición de estándares de calidad, la seguridad...
AEMER impulsa permanentemente la definición de estándares de calidad, la seguridad, el impulso de la formación especializada conjunta y la defensa del mantenimiento como actividad estratégica.

2026: + megavatios, + calidad, + responsabilidad y un Observatorio del O&M

De cara a 2026, las prioridades están claras. La solar fotovoltaica seguirá siendo el principal motor de empleo renovable, con un peso creciente del mantenimiento frente a la instalación y desde luego la fabricación, fuertemente externalizada. La eólica afrontará un proceso de ajuste industrial en el que la excelencia operativa será clave. Y el conjunto del sistema energético dependerá, cada vez más, de la capacidad del sector del O&M para formar, atraer y retener talento técnico.

2025 fue el año en que el mantenimiento dejó de ser invisible. 2026 será el año en que se consolide como uno de los pilares estratégicos de la transición energética. Ese es el reto, y también la oportunidad, que tenemos por delante. Ante esta realidad, AEMER impulsará el Observatorio del O&M Renovable que nace con la vocación de dar visibilidad a un sector clave y convertirse en un punto de encuentro de profesionales del sector y ser una herramienta colectiva para construir una memoria técnica compartida del mantenimiento en España, que ponga en valor las decisiones e innovaciones técnicas, los nuevos procesos y las personas que garantizan la fiabilidad, seguridad y eficiencia de los proyectos renovables.

"En 2025 el mantenimiento dejó de ser invisible. En 2026 se consolidará como uno de los pilares estratégicos de la transición energética"

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