Cogeneración: energía eficiente para una industria sostenible y competitiva. El momento es ahora
Por Julio Artiñano, presidente de Cogen España
15/09/2025
Hablar de cogeneración no es hablar de pasado ni de una solución de nicho, sino de una herramienta de futuro. Es cierto que el mix energético cambia, que el precio del gas y de la electricidad son cada vez más volátiles, que Europa aprieta con exigencias de emisiones y que la presión de los mercados globales marca la competitividad industrial. Pero precisamente por todo eso la cogeneración tiene hoy más sentido que nunca. Lo tiene porque se está adaptando para ser flexible, porque reduce emisiones y porque ofrece seguridad de suministro en un sistema que cada vez dependerá más de fuentes variables como el sol o el viento.
La idea central es sencilla: la industria necesita calor y electricidad al mismo tiempo, ¿por qué producirlos por separado, con pérdidas y mayores emisiones? La cogeneración resuelve esa ecuación de forma eficiente y, con las nuevas tecnologías y los nuevos combustibles renovables, puede hacerlo de forma sostenible.
Una pieza clave en la transición energética
En un escenario dominado por renovables variables, la cogeneración actúa como red de seguridad. Cuando no hay sol o no sopla viento, aporta electricidad de forma firme y fiable. Cuando las renovables producen en exceso, puede reducir su funcionamiento e incluso apoyarse en sistemas eléctricos como bombas de calor o calderas para aprovechar esa abundancia y, además, aumentar la demanda eléctrica cuando más se necesita para integrar renovables. Esa flexibilidad es un valor indispensable para el sistema eléctrico y, al mismo tiempo, permite a las industrias mantener su competitividad. Se aprovecha lo mejor de los dos mundos.
La cogeneración, además, evita inversiones costosas en redes eléctricas en un escenario donde todo el mapa de demanda eléctrica está saturado (al 83% a fecha de hoy). Al estar distribuida por todo el territorio y situada junto a los centros de consumo, ahorra infraestructuras y pérdidas de transporte y distribución. Cada planta es una central eléctrica “ad hoc” integrada en un proceso industrial, diseñada a medida de las necesidades térmicas de cada fábrica.
Biogás, biometano e hidrógeno: el futuro ya está aquí
Otro de los grandes cambios de esta década es la irrupción de los gases renovables. El biogás y el biometano ya no son proyectos piloto, son una realidad. En múltiples plantas que aprovechan residuos de purines, lodos de depuradora o subproductos agrícolas se integra la producción de gases renovables y consumo en donde es aplicable. Consumir estos gases renovables en la cogeneración no solo mejora la eficiencia energética, sino que convierte un residuo en recurso, cerrando el círculo de la economía circular. El potencial es enorme. Cada tipo de residuo puede encontrar su propia vía de valorización y la cogeneración es un aliado perfecto para aprovechar esa energía.
En cuanto al hidrógeno, si bien todavía no es competitivo, las nuevas plantas ya se diseñan preparadas para incorporarlo en cuanto resulte viable. Son inversiones a largo plazo que deben estar pensadas para responder, no solo a las necesidades de hoy, sino también a las del futuro.
Nuevos usos y desarrollos tecnológicos
La cogeneración es un aliado de la industria tradicional. Nuevos sectores están descubriendo su valor. Un ejemplo claro son los Data Centers, esos gigantes digitales que requieren una enorme cantidad de electricidad constante y que, al mismo tiempo, generan un calor que puede ser aprovechado. En ellos, la cogeneración encaja a la perfección, combinando fiabilidad, eficiencia y capacidad de integración con redes locales de calor.
Otro ámbito no menos interesante es el de la defensa. Muchos de los avances en cogeneración se desarrollan en proyectos del ámbito militar donde los medios para invertir en I+D+I son muy intensos, y de ahí saltan al uso civil.
También vemos aplicaciones híbridas que combinan cogeneración con bombas de calor, calderas eléctricas o almacenamiento térmico, adaptándose a la evolución de la tecnología (bombas de calor de vapor, …) y a la disponibilidad de renovables que marcan la señal de precio en el mercado eléctrico.
Un marco regulatorio decisivo
La energía no es un mercado libre en el sentido estricto: está siempre condicionada por marcos regulatorios. Y la cogeneración necesita precisamente reglas claras y estables para poder invertir con confianza. Europa avanza con normativas exigentes en materia de emisiones y eficiencia, mientras que Estados Unidos ha apostado más por la competitividad y la abundancia de gas natural.
En nuestro continente, el nuevo régimen de comercio de emisiones, conocido como ETS II, será determinante. A partir de 2027-2028 afectará también a hogares, transporte y pymes, y tendrá un impacto directo sobre las industrias que utilizan cogeneración. En España, donde esta tecnología está muy vinculada a la pequeña y mediana industria, el reto es grande: necesitamos un marco que acompañe la transición sin olvidar la competitividad.
Mirando a 2040 y 2050
El futuro energético no se improvisa, se construye con visión a largo plazo. Cuando pensamos en 2040 o 2050, podemos imaginar un sistema muy electrificado, pero también sabemos que serán necesarias soluciones complementarias. La cogeneración 2.0 será híbrida, más flexible, conectada a gases renovables e integrada en mercados energéticos cada vez más complejos y digitalizados.
Los estudios que se están elaborando a nivel europeo, como los de Cogen Europa con Compass Lexecon, ayudarán a identificar las rutas más eficientes. Lo importante es avanzar: invertir ahora en modernizar y adaptar instalaciones para que sigan siendo útiles dentro de veinte o treinta años.
El papel de la industria española
Si hay un lugar donde la cogeneración ha demostrado su valor es en la industria española. Sectores como el papel, la química, la petroquímica o el azulejo dependen de ella para ser competitivos. La cogeneración está integrada desde el diseño de la planta porque se adapta a la perfección a la necesidad de calor de proceso y se ahorran costes energéticos. Además, contribuye a mantener empleos, exportaciones y tejido productivo en regiones enteras de nuestro país. La cogeneración es, en este sentido, un “traje a medida” que hace posible que industrias intensivas en energía sigan siendo viables en un entorno global cada vez más competitivo.
Una oportunidad de futuro
En los próximos meses, España tiene por delante el reto de lanzar una nueva subasta de cogeneración. No es solo un trámite administrativo: es el impulso que necesita la industria para renovar un parque de instalaciones que debe modernizarse para afrontar el futuro. Invertir en nuevas plantas híbridas, preparadas para gases renovables y con capacidad de adaptación a un mix energético cambiante, es invertir en competitividad, en empleo y en sostenibilidad.
Al final, todo se resume en una idea muy sencilla: para que haya transición energética real se necesita una industria fuerte y la industria fuerte necesita energía competitiva y sostenible. La cogeneración cumple ambas condiciones.
Próxima parada: Congreso Anual de Cogeneración 2025
El próximo mes de octubre, Madrid acogerá el Congreso de Cogeneración, los días 13 y 14. Será una cita decisiva para compartir visiones, debatir estrategias y mostrar al conjunto de la sociedad el papel que esta tecnología tiene en la transición energética. Allí se hablará de regulación, de nuevas tecnologías, de gases renovables y, sobre todo, del futuro de la industria española.
La cogeneración del futuro es un proyecto en marcha. Flexible, descarbonizada y competitiva, seguirá siendo durante las próximas décadas un pilar esencial de nuestro sistema energético.




























