Limitar el calentamiento global requerirá unos 13 billones de euros en hidrógeno y almacenamiento de carbono
Limitar el calentamiento global a 1,5 °C de aquí a 2050 requerirá unos 13 billones de euros de inversión privada en hidrógeno y captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) y unos 1,2 billones de euros en Europa, según un informe publicado por BCG.
Aunque las tecnologías de hidrógeno y CCUS son soluciones esenciales para sectores difíciles de descarbonizar como las industrias intensivas en calor (p. ej., producción de acero, cemento o vidrio), de fabricación de fertilizantes, o el transporte, los bancos y el resto de entidades de crédito aún no han movilizado las herramientas de financiación necesarias para que estas se expandan a la velocidad necesaria. Este requisito de inversión representa una oportunidad de negocio de gran relevancia para los bancos, que deberán adaptar su modelo de gestión para capitalizarla y crear ventaja competitiva.
Estas son las principales conclusiones del artículo “Breaking the Finance Barrier for Hydrogen and Carbon Capture” publicado por la consultora estratégica Boston Consulting Group (BCG), para el que se encuestaron a más de 100 expertos y directivos de entidades financieras, bancos de desarrollo, empresas de capital riesgo, gestores de activos y empresas energéticas.
El artículo destaca cinco conclusiones principales.
En primer lugar, los bancos quieren financiar proyectos de hidrógeno y captura de carbono y los consideran una parte relevante de sus planes de préstamos a medio plazo. Según la investigación realizada por BCG, entre el 75% y el 80% de las entidades esperan que ambas tecnologías representen más del 10% de su cartera de inversiones en materia de energía para 2030.
No obstante, actualmente la mayoría de los bancos no financian proyectos de hidrógeno y CCUS debido a que los consideran arriesgados e inmaduros. Las instituciones bancarias exigen acuerdos comerciales a largo plazo y un mayor grado de certidumbre política, elementos que, en muchos casos, los promotores de proyectos de hidrógeno y CCUS no pueden ofrecer actualmente. La dificultad para flexibilizar las políticas de riesgos de las entidades financieras a la hora financiar estos proyectos ha supuesto la ralentización o incluso paralización de iniciativas en este ámbito. En este sentido, solo un 7% de los proyectos de CCUS han alcanzado hasta ahora la fase de decisión final de inversión (FID).
Ante estos retos, los bancos deben desarrollar sus capacidades de evaluación y gestión de riesgos para responder con eficacia ante los mercados emergentes de hidrógeno y CCUS. La investigación de BCG identificó la gestión de riesgos como la principal brecha de capacidad que impide a los bancos comerciales financiar estos mercados a gran escala.
Los bancos esperan que el número de proyectos comercialmente atractivos aumente con el tiempo, gracias a nuevas políticas como la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) en EE. UU. y el plan REPowerEU de la Unión Europea. Según BCG, el 50% de los bancos esperan que la rentabilidad ajustada al riesgo de los proyectos de CCUS sea equivalente o mejor que la de la energía solar y eólica para 2030, mientras que el 67% de las entidades confía en que ocurra lo mismo con los proyectos de hidrógeno.
Los bancos que actúan rápido en este ámbito también consideran que es un momento oportuno por otras razones. La mayoría de las entidades encuestadas creen que la guerra de Ucrania y la consiguiente preocupación por la seguridad energética harán que el capital se desplace de proyectos de hidrógeno y CCUS a proyectos tradicionales de petróleo y gas durante al menos los próximos dos años. Esto despeja el camino para los bancos con la ambición de aprovechar las oportunidades de financiación de proyectos de hidrógeno y CCUS creadas por las políticas verdes en EE.UU. y Europa.
Como resume Marta Guzzafame, Managing Director and Partner de BCG España y líder del equipo de Clima y Sostenibilidad, “las tecnologías de hidrógeno y CCUS son soluciones esenciales para sectores difíciles de descarbonizar y pueden ser, además, una oportunidad para los bancos e inversores que quieran financiar este tipo de proyectos. Los pioneros pueden comprender mejor los riesgos del proyecto, capturar unos mayores rendimientos, generar relaciones clave en toda la cadena de valor y ganar participación en dos mercados importantes y en crecimiento”.
"Se trata de tecnologías emergentes y como tales todavía con un nivel de riesgo más elevado, pero en este momento existe una ventana de oportunidad para ayudar activamente a crear, dar forma y lograr el éxito", concluye Guzzafame.














































