Las altas presiones abren la puerta a alimentos sin conservantes frente a nuevos estudios que alertan sobre la relación de los aditivos con cáncer y diabetes
Los trabajos, publicados en las revistas científicas BMJ y Nature Communications y desarrollados por investigadores del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) de Francia, analizan la exposición a distintos conservantes presentes en alimentos procesados industrialmente. En el estudio centrado en el cáncer, los investigadores detectaron múltiples asociaciones entre la ingesta de ciertos conservantes y una mayor incidencia de tumores, incluidos cánceres de mama y próstata. Paralelamente, otro análisis sugiere que el consumo de estos aditivos también podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
De los 17 conservantes estudiados individualmente, 11 no estaban asociados con la incidencia de cáncer y no se encontró ningún vínculo entre el total de conservantes y la incidencia de cáncer.
Sin embargo, una mayor ingesta de varios conservantes (en su mayoría no antioxidantes, como el sorbato de potasio, el metabisulfito de potasio, el nitrito de sodio, el nitrato de potasio y el ácido acético) se asoció con un mayor riesgo de cáncer en comparación con los no consumidores o los que los consumían en menor medida.
Innovación tecnológica para reducir el uso de conservantes
En este contexto, la industria alimentaria está acelerando la adopción de tecnologías que permitan garantizar la seguridad y la vida útil de los alimentos sin recurrir a conservantes artificiales.
Una de las soluciones más avanzadas es el procesado por altas presiones o HPP (High Pressure Processing) una tecnología que utiliza presión hidrostática transmitida por agua —de hasta 6.000 bares— para eliminar microorganismos patógenos sin alterar las propiedades naturales del alimento. La tecnología desarrollada por la compañía española Hiperbaric, referente mundial en equipos industriales de procesado por altas presiones, permite eliminar los conservantes y colorantes artificiales en numerosos productos alimentarios conservando las características del producto fresco y garantizando su seguridad alimentaria.
Además, este sistema permite inactivar bacterias responsables de enfermedades alimentarias como la listeria o la salmonella, al tiempo que prolonga la vida útil del producto manteniendo su sabor, textura y valor nutricional.
Gracias a este método, cada vez más empresas del sector están lanzando al mercado alimentos más naturales y con etiquetas más limpias, respondiendo a la creciente demanda de los consumidores de productos con menos aditivos.
Más seguridad alimentaria y menos desperdicio
Además de contribuir a reducir el uso de conservantes, el procesado por altas presiones también ayuda a afrontar otros desafíos del sistema alimentario, como el desperdicio de alimentos.
Según el informe anual 2024 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre desperdicio alimentario, en España se desechan aproximadamente 1,125 millones de toneladas de alimentos y bebidas al año.
De este modo, la innovación tecnológica se posiciona como una herramienta clave para avanzar hacia un modelo alimentario más saludable, seguro y sostenible, en un momento en el que la comunidad científica y los consumidores reclaman alimentos con menos aditivos.










































