La trazabilidad consigue detectar si hay incidencias incluso durante el transporte
Los pequeños errores constituyen la fuga principal del frío en la logística a temperatura controlada
En el almacén, la estructura y tecnología deben diseñarse de forma combinada
Generar y mantener en frío en un almacén va más allá de poseer equipos potentes. El diseño del edificio y la tecnología juegan un papel fundamental. Deben tenerse en cuenta desde el inicio para optimizar el ahorro energético y ahorrar costes.
Los almacenes de gran altura y alta densidad reducen la carga térmica hasta reducir la superficie expuesta en dos tercios. Argumentan desde Swisslog que esto impacta en el consumo energético de manera directa. Otro aspecto es el suelo, que en muchas ocasiones está calefactado. Debe estar aislado para conservar las bajas temperaturas.
Swisslog afirma que la optimización del edificio integrando altura, densidad y automatización reduce su consumo energético general en torno a un 20%. También entre un 10% y un 15% en el consumo propio del sistema de refrigeración. Por otro lado, el uso de equipos frigoríficos más pequeños reduce el CAPEX.
Los procesos manuales intensivos suponen la apertura de puertas, circulación de personas y equipos. Si los tiempos de manipulación son largos, se facilita la entrada de aire caliente y humedad. No es solo una cuestión de eficiencia energética y costes, sino también de “la estabilidad térmica del producto”.
La trazabilidad es el vector en que gira la creación de tecnología en el transporte a temperatura controlada
El sector del transporte a temperatura controlada debe mantener la temperatura constante, explica Vítor Figueiredo, CEO de Logifrio. Cumplir la normativa y asegurar que el producto llega a su destino requiere inversión continua en infraestructura, tecnología y automatización. Las empresas priorizan la monitorización en tiempo real, la trazabilidad y la eficiencia de flotas.
La necesidad del frío en cada producto marca la atención que se dará a este factor. Las tecnologías orientadas a la trazabilidad en tiempo real y la automatización de los procesos con la IA gozan de una mayor atención. Las empresas pueden responder casi al momento ante una incidencia durante el transporte. El software de gestión de almacén y gestión de transportes son fundamentales para ello.
Aunque la cadena de frio esté muy controlada, es importante no tensionarla
María Martínez-Herrera, directora de Alimentación y Consumo de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicio y Supermercados (ASEDAS) afirma que, desde una perspectiva general, la cadena logística de frío está controlada. No obstante, la cadena logística no debe tensionarse. El frio es capital para la seguridad alimentaria. Solo el día del apagón, la retirada de los productos frescos y congelados pudo alcanzar un mínimo de 53 millones de euros.
El eslabón más débil, comentan desde la asociación, es después de la entrega de los productos al consumidor final. En este punto, una de las soluciones que proponen es “formarlo sobre la manera correcta de transportar y conservar los alimentos para evitar que se echen a perder”.
La European Food Safety Authority (EFSA) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) son herramientas fiables para garantizar la seguridad de los alimentos. Además, afirma Martínez, “con la mejor trazabilidad.”
Los retos del sector también están en la misma normativa. Su actualización diaria presiona a productores y distribuidores en cuestiones técnicas y de reporte que muchas veces se hallan lejos de la realidad operativa. A ello hay que sumarle la adaptación de flotas, tiendas y plataformas a los requisitos de transición energética sin perder competitividad. No siempre se trabaja esta cuestión al mismo ritmo y de manera coordinada con el sector. Un ejemplo práctico que aportan desde ASEDAS es la propuesta de descenso de emisión de los gases fluorados en 2027. Una de las familias de gases de transición se va a prohibir: los PFAS, sustancias químicas muy persistentes.








































