El sector alimentario refuerza la colaboración para reducir el desperdicio ante la nueva obligación legal
El sector alimentario ha puesto el foco en la colaboración entre empresas, administraciones y entidades sociales para mejorar la gestión del desperdicio de alimentos en España, ante la próxima entrada en vigor de la obligación de contar con un plan de prevención.
A pocos días de que esta exigencia sea efectiva, el 2 de abril de 2026, Agrifood Comunicación ha reunido a representantes de la industria, la distribución, la restauración y las administraciones públicas en una nueva edición de Agrifood Talks, centrada en la gestión del excedente alimentario.
La obligación, recogida en la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, exige a las empresas disponer de un plan que detalle cómo aplicarán la jerarquía de prioridades, así como fomentar acuerdos para donar excedentes a entidades sociales o bancos de alimentos, salvo causa justificada.
Durante el encuentro, los participantes coincidieron en que reducir el desperdicio requiere actuar en toda la cadena alimentaria y mejorar la gestión de los excedentes para darles un uso útil. También señalaron la necesidad de reforzar la cooperación entre empresas y organizaciones sociales para ampliar el alcance de las donaciones.
En este contexto, la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) presentó el proyecto Plan B, una iniciativa orientada a facilitar la recuperación y redistribución de alimentos aptos para el consumo. El objetivo es canalizar excedentes de forma más eficiente y ampliar el impacto de la red de bancos de alimentos.
Según explicó Vanessa Espinar, responsable de Fundraising de FESBAL, el reto pasa ahora por implicar más a las empresas, ya que el grado de conocimiento sobre el desperdicio alimentario sigue siendo limitado fuera del ámbito doméstico. La entidad destacó que la nueva normativa abre oportunidades para mejorar la gestión del excedente y fomentar la colaboración con el sector empresarial.
En la inauguración participaron Ana Díaz, subdirectora general de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y Francisco Greciano, director de FESBAL, quienes subrayaron la importancia de reforzar la cooperación entre los distintos actores del sistema alimentario.
La jornada incluyó una mesa redonda con representantes de la industria, la distribución y la restauración, que coincidieron en que la reducción del desperdicio exige una acción coordinada desde la producción hasta el consumo.
Entre las conclusiones, se destacó que la prevención debe abordarse en todas las fases de la cadena, que la colaboración con los bancos de alimentos puede aumentar el impacto de las donaciones y que la sensibilización social y el desarrollo normativo pueden favorecer una gestión más eficiente de los excedentes.




































