El consumo de croquetas congeladas crece un 3,6% en los últimos tres años
El consumo de croquetas congeladas en los hogares españoles mantiene una evolución al alza. Según datos de la Asociación Española de Platos Preparados (ASEFAPRE), en el último trienio el volumen consumido ha aumentado un 3,6 %, una tendencia que refleja la consolidación de este producto dentro de la cesta de la compra.
Solo en 2024 se consumieron 13.210.127 kilogramos de croquetas congeladas, una cifra que confirma el peso de esta categoría dentro del mercado de platos preparados y su presencia estable en los hábitos alimentarios de los consumidores.
“La croqueta representa, como pocos productos, la unión entre tradición, aprovechamiento y sabor. Su consumo se incrementa año tras año no solamente porque es una elaboración que gusta a toda la familia, sino también porque la industria ha sabido adaptarla a los nuevos hábitos de consumo, modernizándola, pero sin perder esa esencia casera que tanto valoramos”, señala Álvaro Aguilar, secretario general de ASEFAPRE.
La evolución del consumo se apoya, en parte, en la diversificación de la oferta disponible en el canal de gran distribución. A las recetas clásicas se han sumado variedades que amplían el abanico de sabores y responden a diferentes necesidades dietéticas, así como a demandas vinculadas a la comodidad y a la seguridad alimentaria.
Desde el punto de vista nutricional, las croquetas aportan hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales, lo que las convierte en un alimento saciante dentro de una dieta variada. Frente a la elaboración doméstica —que requiere tiempo, técnica y planificación—, el formato congelado facilita su consumo en un contexto marcado por rutinas cada vez más ajustadas.





















