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Viñedos y bodegas son 'la punta del iceberg' de una región con un amplio panorama histórico-cultural

Enoturisme Penedès, riqueza y variedad en la ‘tierra del vino y el cava’

Anna León18/07/2012
Junto a las Rutas del Vino y el Brandy del Marco de Jerez, Enoturisme Penedès se disputa, desde hace unos años, la posición de primera ruta del vino, en número de visitantes. Algo que ha logrado en más de una ocasión. Si bien es conocida como “la tierra del vino y el cava”, el Penedès ofrece, además de un sinfín de rutas temáticas, un rico patrimonio paisajístico y cultural que hace las delicias de las 420.276 personas que se dejan caer, cada año, por este itinerario enoturístico adscrito al Club de Producto Rutas del Vino de España promovido por Acevin.
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Foto: Enoturisme Penedès.

Se puede decir, sin temor a exagerar, que el viñedo ha hecho al Penedès, región limítrofe entre las provincias de Barcelona y Tarragona (Cataluña). Sobre paisajes idílicos y suelos propicios al cultivo de la vid, se hallan buena parte de los grandes grupos bodegueros del país (Grupo Codorníu, Bodegas Miguel Torres, Grupo Freixenet, Segura Viudas... entre otras) junto a bodegas y masías familiares, de producción más modesta. El panorama vitivinícola es variopinto en la zona –en tipología de bodegas y variedades de uva autorizadas, que ya llega a 18– y se extiende en una superficie de 26.000 hectáreas dedicadas a la viña.

El Penedès, formado por las comarcas Alt Penedès, Anoia, Baix LLobregat, Baix Penedès y Garraf, respira vino y cava “por los cuatro costados”, como se suele decir. Y no nos referimos únicamente al espacio físico que abarca el cultivo de la vid, ya de por sí muy importante. También a la herencia cultural y al carácter de sus gentes, que organizan un número ingente de actividades relacionadas con la enología. No puede faltar, ya fuere durante unas vacaciones o una estancia de menor duración, una visita guiada de manos de un experto por las instalaciones de cualquier bodega, con degustación de vinos incluida. Así lo hacen en la Masía Castellroig, situada en el municipio de Subirats (Alt Penedès), y poseedora de uno de los mejores museos del vino de la zona. O la multitud de talleres, cursos e iniciativas que programan en el Museu de les Cultures del Vi de Catalunya (Vinseum), en Vilafranca del Penedès, para dar a conocer el mundo de la viña y el vino, a diferentes generaciones. Muestra de ello es el Menú Vinseum, un pack que incluye una visita al museo, una copa grabada de regalo y un menú degustación creado especialmente para la ocasión.

El Penedès respira vino y cava “por los cuatro costados”. Y no nos referimos únicamente al espacio físico que abarca el cultivo de la vid. También a la herencia cultural y al carácter de sus gentes, que organizan un número ingente de actividades relacionadas con la enología
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Vista aérea de la Masía Castellroig, una bodega familiar que elabora vinos y cavas bajo la filosofía de 'Vinos de Terroir', en el municipio de Subirats. Posee uno de los mejores museos del vino de la zona visitable, junto al resto de las instalaciones. Foto: Enoturisme Penedès.


Rutas temáticas en la “tierra del vino y el cava”

A finales del año 1990, Enoturisme Penedès, que engloba toda la oferta enoturística de la región, se incorporaba al Club de Producto de Rutas del Vino de España, promovido por Acevin. Le han bastado apenas 21 años para encaramarse a las primeras posiciones en el ranking de rutas del vino más visitadas del país. En la actualidad, 420.276 personas visitan, cada año, uno de los itinerarios enoturísticos más completos y variados de los adscritos al Club. El porqué de esta buena acogida se debería a un compendio de factores. Sin duda, la variedad de rutas temáticas organizadas podría ser uno de ellos. A pie, bicicleta o caballo, se pueden descubrir en situ, a través de los 11 Caminos del Vino y del Cava, con nombres de variedades de uva, todo aquello que concierne a la viña (variedades, tareas y en general todas las fases de producción de vino y cava) y recorrer desde cavas y explanadas, a terrenos montañosos y parajes naturales menos frecuentados, como el Parc del Foix, en el centro de las comarcas del Garraf, el Alt y Baix Penedès.

A finales del año 1990, Enoturisme Penedès, que engloba toda la oferta enoturística de la región, se incorporaba al Club de Producto de Rutas del Vino de España, promovido por Acevin. En la actualidad, 420.276 personas la visitan cada año
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Caves Recaredo por dentro. Una bodega acreditada como biodinámica por Demeter Internacional, situada en el municipio de Sant Sadurní d’Anoia (Cataluña). Foto: Enoturisme Penedès.

El modernismo también dejó su huella en la tierra por antonomasia del viñedo. Hasta nuestros días han llegado numerosos testimonios del buen momento del siglo XVIII –gracias a la actividad vinícola– plasmados a través de esta corriente estética y artística. Desde los edificios vistosos, con decoración naturalista en las fachadas, firmados por arquitectos como Santiago Güell y Eugeni Campllonch, en Vilafranca del Penedès, a los numerosos ejemplos que se pueden hallar en las rutas modernistas también guiadas de Sant Sadurní d’Anoia y Gelida. Otra alternativa son las visitas a los castillos de Castellet, Gelida, Mediona, Olèrdola y Sant Martí Sarroca, que conforman rutas medievales de interés.

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Casa Guardiet, ejemplo de la corriente Modernista en el Penedès. Foto: Domènec Freixedas.

El cava, actividades en torno al producto más singular del Penedès

Desde hace miles de años, la viña, y todo lo que la rodea, es el principal motor económico, social y cultural del Penedès. En concreto, la historia vinícola de la zona abarca un periodo de cerca de 2.500 años, tal y como demuestran los restos arqueológicos hallados hasta la fecha. La creación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Penedès, a partir de los años 60, contribuyó a consolidar la mejora de los vinos de la zona, consolidándose como una de las mejor reconocidas a nivel mundial. Doce años después se constituiría el Consejo Regulador de los Vinos Espumosos que reconocía el cava, el producto más singular de la región, como vino espumoso de calidad. Ya en el año 1999, se fundaba el Consejo Regulador del Cava de acuerdo con el nuevo Reglamento y con las disposiciones de la Unión Europea.

Los orígenes de este espumoso se remontan al año 1872, cuando se inició su producción en la finca de lo que hoy se conoce como el Grupo Codorníu. El municipio de Sant Sadurní d’Anoia, y sus alrededores se situaron en el núcleo de esta industria, en aquel momento en expansión, convirtiéndose, con el tiempo, en uno de los sectores más representativos de la viticultura catalana. El hecho de contar con un producto diferenciado de gran aceptación, dentro y fuera del país, no ha pasado desapercibido para cavas y bodegas así como para numerosos establecimientos de restauración y comercios autóctonos. A destacar el Centro de Interpretación del Cava, inaugurado recientemente, el espacio Aula de la Vinya i el Vi y la tienda especializada Cal Feru, donde se organizan catas. O  los recorridos interactivos, por las peculiaridades y los secretos del cava, que organiza el Vinseum. Con la ayuda de videoguías, uno pasea por lo que sería una bodega de largas crianzas, descubre la historia local del comercio del vino de la mano de sus protagonistas, aprende en qué consiste una buena cata e incluso puede llegar a elaborar su propio cava.

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Cata en el espacio Clos, situado en el Vinseum.

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